
Guatemala apostó por la prevención, la inversión pública y las herramientas agroclimáticas como respuesta al cambio climático en un foro realizado en el Palacio de la Cultura de la Ciudad de Guatemala, donde autoridades del Gobierno, representantes comunitarios y organizaciones internacionales plantearon que anticipar los desastres permite proteger vidas, producción agrícola e infraestructura básica antes de que las amenazas se conviertan en emergencias.
El eje del encuentro fue convertir la gestión del riesgo en acción institucional con alcance territorial. La discusión se concentró en cómo vincular presupuesto público, sistemas de alerta temprana, ciencia aplicada y conocimiento local para reducir el impacto de sequías, inundaciones y otras amenazas en las comunidades más vulnerables.
Según el texto del foro organizado por Catholic Relief Services, la vicepresidenta Karin Herrera encabezó la actividad junto con la secretaria ejecutiva de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (CONRED) Claudinne Ogaldes y la representante de país de CRS Lheslye Pérez. El mensaje central fue que invertir en prevención no debe entenderse como un costo adicional, sino como una forma de resguardar recursos públicos y reducir daños.
Herrera sostuvo que la respuesta frente a amenazas como la sequía exige articular el conocimiento de los líderes locales con la evidencia científica. También planteó que la resiliencia requiere un presupuesto público capaz de traducirse en obras en los territorios, como drenajes y plantas de tratamiento de agua, además de educación científica desde la niñez para sostener soluciones de largo plazo.

El Gobierno vinculó prevención climática con infraestructura y decisiones agrícolas
La respuesta directa del Gobierno fue que la prevención debe operar antes del desastre y no después. En esa línea, las autoridades expusieron que la reducción del riesgo depende de combinar organización comunitaria, planificación estatal e instrumentos técnicos que ayuden a tomar decisiones con anticipación.
La ministra de Agricultura, Ganadería y Alimentación María Fernanda Rivera Dávila participó en el panel “¿Cómo convertir la gestión del riesgo comunitaria en inversión y acción institucional?”. Allí afirmó que anticiparse a los riesgos mejora las decisiones en el campo y reduce los impactos sobre la producción y los medios de vida de las familias.
Desde el MAGA, la funcionaria presentó herramientas orientadas a ese objetivo. Entre ellas mencionó el sistema ZARC, que mide la humedad del suelo y aporta datos para la toma de decisiones agrícolas.
A ese conjunto se suma el frijol ICTA Tahual, desarrollado por el Instituto de Ciencia y Tecnología Agrícolas, como parte de la incorporación de materiales genéticos adaptados a las condiciones del país. También se mencionaron las Mesas Técnicas Agroclimáticas, que acercan información climática y recomendaciones a los productores, y el programa Suelos y Agua para el Futuro, enfocado en el manejo sostenible de los recursos naturales.
Rivera Dávila resumió el desafío en estos términos: “El reto es articular las herramientas, los sistemas de alerta temprana y las recomendaciones agroclimáticas para que el productor no solo conozca el riesgo, sino que cuente con información territorializada y soluciones prácticas para anticiparse”.
CONRED puso el foco en la coordinación entre instituciones y comunidades
La participación de CONRED reforzó la idea de que la organización comunitaria debe traducirse en decisiones estatales concretas. Ogaldes señaló que la coordinación interinstitucional y la participación de las comunidades son pilares para construir territorios mejor preparados.
La institución impulsa una cultura de prevención como eje de su estrategia. Ese enfoque adquiere mayor peso en un país expuesto a amenazas volcánicas, inundaciones y sequías, de acuerdo con lo expuesto durante el encuentro.
El foro dejó como conclusión operativa que la resiliencia en Guatemala depende de conectar el conocimiento local con la planificación preventiva y la inversión pública. Según la presentación retomada por el medio, los participantes coincidieron en que ese vínculo todavía necesita mayor fortalecimiento institucional para llegar de forma efectiva a los territorios más vulnerables.











