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“El futuro ya llegó”: la carta con la que Agustín Calleri inició su tercer mandato en la AAT

Agustín Calleri conducirá los destinos de la Asociación Argentina de Tenis hasta el 2030

Agustín Calleri fue reelecto como presidente de la Asociación Argentina de Tenis (AAT) hasta 2030. La confirmación llegó durante la Asamblea General Ordinaria correspondiente al Ejercicio Social N° 105, realizada el martes pasado en la sede del club Asociación de Deportes Racionales, en Palermo. Pero más allá del resultado de la votación, el dirigente cordobés eligió marcar el inicio de su tercer mandato con una carta en la que repasó su recorrido personal, defendió el modelo de gestión implementado desde 2018 y proyectó los desafíos que afrontará el tenis argentino en los próximos años.

En el texto, escrito en primera persona, Calleri repasó su historia desde los orígenes. Contó que tuvo su primer contacto con una raqueta a los 4 años, de la mano de su papá en el Club Atenas de Río Cuarto, y que a los 6 le pegaba a la pelota en el patio de su casa y en el garaje de la casa de su abuela materna. Luego, su etapa como jugador -fue 16° del mundo- e integrante de la Legión Argentina que brilló a partir de los años 2000, para finalmente llegar a su carrera como dirigente deportivo.

Calleri resaltó el modelo de competencias internacionales en el país, implementado por la AAT “para que los jóvenes tenistas argentinos pudieran sumar puntos sin necesidad de viajar, acompañados por sus equipos y familias”, sumado a la posibilidad de abaratar costos en sus carreras.

Según señaló, ese esquema, combinado con el desarrollo de la Legión Sudamericana -otro proyecto colectivo impulsado por ex tenistas profesionales de la región- permitió consolidar hacia 2022 “un verdadero circuito de Challengers, además de un crecimiento sostenido del ITF World Tennis Tour tanto en varones como en mujeres».

Ese año, los clubes afiliados a la AAT le renovaron a Calleri el respaldo para un segundo mandato. Allí, según remarcó, la entidad que rige el tenis argentino “alcanzó su mayor potencial, con independencia comercial total y un departamento de marketing propio”. Además, agregó el dirigente, “los ingresos por sponsoreo llegaron a representar la mitad del presupuesto institucional”.

Calleri detalló que esos recursos fueron reinvertidos en el desarrollo deportivo, y que desde entonces se jugaron en el país 79 torneos ITF -entre ellos, una cifra récord de 14 fechas femeninas en una misma temporada durante 2024- y 26 Challengers organizados por la propia AAT, que representa cerca del 30% de los torneos profesionales que se disputan en la región. La institución, además, otorgó unas 400 invitaciones anuales a tenistas nacionales, en su mayoría jóvenes en transición al profesionalismo.

“Los resultados se siguen viendo en lo más alto de la pirámide, con cada vez más protagonistas en los rankings ATP y WTA, incluso por encima de las grandes potencias que cuentan con presupuestos inmensamente superiores al nuestro”, destacó Calleri. Argentina cuenta hoy con 10 tenistas en el Top 100, una cifra que no se alcanzaba desde 2009 y es superada únicamente por Estados Unidos y Francia.

Agustín Calleri -en el centro- junto al nuevo Consejo Directivo de la AAT

“Creció la participación de los circuitos amateurs: +138% en Seniors, +50% en Interclubes y +29% en Menores (en inscripciones interanuales solo en torneos Abiertos). Ofrecimos competencias para todos los niveles, apostamos por el tenis amateur y duplicamos la cantidad de socios”, enumeró Calleri.

Calleri mencionó que, durante su gestión, la International Tennis Federation (ITF) distinguió a la AAT por la capacitación de sus formadores y por los avances en tenis femenino e igualdad de género, además de implementar en el país la prueba piloto de su programa mundial de masificación del tenis.

“Hoy la AAT es una federación moderna que goza de una reputación intachable, a la que se acercan marcas líderes tanto del plano nacional como internacional, que produce eventos de calidad y crea otros inéditos como La Semana del Tenis, el primer evento franquicia de la AAT. Una Asociación que genera alianzas estratégicas con los principales organismos internacionales de nuestro deporte y con medios de comunicación nacionales para amplificar su difusión”, destacó.

Calleri precisó además que el último balance de la AAT arrojó un superávit de 153 millones de pesos, y reiteró que el Centro Nacional de Tenis será inaugurado antes de fin de año. Funcionará en el Parque Manuel Belgrano (ex KDT) y será el corazón operativo, institucional y deportivo de la AAT. La sede concentrará el entrenamiento de equipos nacionales, el desarrollo de los menores y las áreas administrativas.

El Centro Nacional de Tenis contará con oficinas institucionales de 400 metros cuadrados cubiertos, 6 canchas de polvo de ladrillo y 2 de cemento, y un microestadio moderno con capacidad para 1.000 espectadores, preparado para recibir competencias nacionales e internacionales.

Agustín Calleri y Mariano Zabaleta durante la Asamblea General Ordinaria en la que el cordobés fue reelegido como presidente de la Asociación Argentina de Tenis hasta 2030

El texto completo

Carta de Agustín Calleri al tenis argentino: el futuro ya llegó

Mi primer contacto con una raqueta de tenis fue a los 4 años. Me la presentó mi papá, que empezó a jugar de grande en el Club Atenas. Lo sé porque así me lo contaron, pero el primer registro propio es de cuando tenía 6: todavía me veo pegándole a una pelotita en el patio de mi casa y en el garaje del hogar de mi abuela materna.

Siempre jugué al tenis. No tuve el dilema de los chicos que practicaban otros deportes y en un momento tuvieron que elegir un camino. El tenis me abrazó desde chico y yo me aferré a él para convertirlo en parte de mi vida.

El tenis me enseñó que sin esfuerzo no hay recompensa. Me fui de casa a los 14 años por decisión propia. Fui pupilo en un colegio de Buenos Aires —donde también estaban Paola Suárez y Mariano Puerta, entre otros— para construir mi sueño. Era el N° 2 de mi categoría y me destacaba por ser un luchador. Competí en los Nacionales. Gané, perdí, crecí.

Antes de los 20, solté el tenis por un rato. Sentía que había quemado una etapa de la adolescencia y necesitaba hacer la vida normal de un chico de esa edad. Y así pasé cinco meses lejos de las canchas y cargando damajuanas en la planta fraccionadora que tenía mi viejo, como un empleado más.

Él me dio una gran lección: “Vas a ver lo que es ganarte el pan en un trabajo que no te va a gustar, teniendo la posibilidad de hacerlo con tu mano y en algo que sí te gusta”.

Al final, el tenis no estaba tan mal.

Volví, completé una carrera que no voy a detallar —las estadísticas están a un clic de distancia—, pero de la que me siento orgulloso. Competí en escenarios impensados y ante los mejores tenistas del circuito (y a más de uno le gané). Defendí la camiseta de Argentina en Copa Davis y Juegos Olímpicos.

Poco después de cumplir los 33 años ya era un ex jugador profesional. El retiro no me costó en absoluto. Tenía organizada mi vida y mi esposa estaba embarazada de nuestro segundo hijo.

La gestión surgió como posibilidad cuando entendí que desde ahí podía generar los cambios que el deporte necesitaba. Mi primera experiencia fue en la Agencia Córdoba Deportes, después de que me convocara el gobernador Juan Manuel De la Sota. En 2014 me convertí en presidente de la entidad. En 2016 asumí como diputado nacional y ocupé mi banca con entera responsabilidad hasta fines de 2017.

Para ese entonces, a muchos integrantes de La Legión ya nos había picado el bichito. Compartíamos inquietudes que no tardamos en confirmar cuando nos acercamos un paso más: el tenis, el deporte que nos había cambiado la vida para siempre, necesitaba un cambio profundo.

El Negro Zabaleta fue el gran promotor. El Mago Coria, Chucho Acasuso, Martín Jaite, Martín Vassallo Argüello y Yayo Massa fueron los que se subieron enseguida. Pero desde afuera nos acompañaban muchos más: Gaby Sabatini, el Gato Gaudio, Pico Mónaco, Florencia Labat, Franco Squillari, Mecha Paz, el Flaco Chela y Florencia Molinero.

A ninguno de nosotros lo movía el hambre de protagonismo. De hecho, todo lo contrario. Avanzadas las conversaciones, y cuando ya había comenzado a madurar la idea de armar una lista para las elecciones de 2018 de la Asociación Argentina de Tenis, los nombres para los principales cargos seguían vacantes.

Nadie quería hacerse cargo de la presidencia y entonces mi experiencia en la gestión pública comenzó a ser vista con buenos ojos. Dije que sí. Les aclaré que conmigo solo no alcanzaría, que teníamos que ser un verdadero equipo, y cada uno empezó a aportar desde su lugar. Ofreciendo tiempo y energía para cambiar las cosas. Trabajando, siempre, ad honorem.

Fue una campaña áspera y una votación ajustada. Contra muchos pronósticos, ganamos las elecciones siendo oposición.

Cuando asumimos, todo lo que encontramos fueron deudas, desorden y una estructura débil que nos propusimos fortalecer como primer paso para sanear la institución y, desde ahí, empezar a visualizar los objetivos de corto, mediano y largo plazo. Queríamos ser una AAT seria, respetable y que inspirara confianza.

Dejar de ser davisdependientes y de tercerizar la comercialización de la AAT aparecía como una meta ambiciosa, pero alcanzable. Crear un programa de tenis femenino, reestructurar el circuito de Menores, las áreas de Desarrollo y Capacitación, así como la política deportiva general, nos quitaba el sueño. Digitalizar los sistemas, aumentar la masa societaria y ordenar las federaciones surgían entre los objetivos impostergables.

Para la Copa Davis que inauguró nuestra gestión elegimos un triunvirato en la capitanía del equipo y a San Juan como sede. En mi primera serie del otro lado del mostrador sufrí uno de los grandes golpes de la vida: el Gallego De la Sota, mi amigo y padrino político, falleció en un accidente automovilístico. Volví a Córdoba inmediatamente y antes de que terminara la serie contra Colombia.

Sobrevivir a la pandemia fue uno de los grandes desafíos de la primera gestión; y lograr que el tenis se convirtiera en el primer deporte en retomar la actividad, una enorme satisfacción. Lo conseguimos de la mano de protocolos, de golpear puertas y de realizar presentaciones en cuanta dependencia hiciera falta. La industria del tenis nos acompañó y celebró los resultados.

Siempre mirando de reojo los vaivenes de la economía argentina, para cuando se reabrieron las fronteras teníamos diseñado un modelo de competencias en casa para apoyar a nuestros jóvenes y potenciar su desarrollo deportivo. La premisa: que sacaran puntos baratos, compitiendo en su país, acompañados por sus equipos y familias.

Los cuadros explotarían de tenistas argentinos y los jóvenes recibirían invitaciones para hacer sus primeras armas en la transición al profesionalismo. Como si fuera poco, llevaríamos torneos internacionales a todo el país.

Para 2022, es decir hacia el final de nuestro primer mandato, teníamos consolidado un verdadero circuito de Challengers de la mano de una auténtica Legión Sudamericana, otro proyecto colectivo impulsado por ex tenistas profesionales de toda la región. En simultáneo, comenzamos a crecer en fechas locales del ITF World Tennis Tour, tanto en varones como en mujeres.

Ese año, las entidades afiliadas —clubes metropolitanos y federaciones de todo el país— nos renovaron su apoyo para continuar en la dirección de la AAT por otros cuatro años. Y fue ese período en el que desarrollamos nuestro gran potencial.

De la mano de una total independencia comercial y de un departamento de marketing propio y consolidado, los activos de sponsoreo llegaron a representar la mitad de los ingresos de la institución.

Reinvertimos cada peso en fortalecer nuestra renovada matriz deportiva. De aquel entonces a esta parte se jugaron en el país 79 torneos ITF (en 2024 batimos el récord de torneos femeninos en una misma temporada, con 14 fechas) y 26 Challengers con organización propia. Casi el 30% de los torneos profesionales de la región se llevan a cabo en Argentina.

Otorgamos unas 400 invitaciones anuales a tenistas nacionales para esas competencias, la mayoría a jóvenes en etapa de transición.

Los resultados se siguen viendo en lo más alto de la pirámide, con cada vez más protagonistas en los rankings ATP y WTA, incluso por encima de las grandes potencias que cuentan con presupuestos inmensamente superiores al nuestro.

También quiero compartirles algunos datos —que no van a leer en otro lado— a muchos de ustedes que son protagonistas directos. Creció la participación en todos nuestros circuitos: Seniors (+138%), Interclubes (+50%) y Menores (+29% en inscripciones interanuales solo en torneos Abiertos).

Ofrecimos competencias para todos los niveles, apostamos por el tenis amateur y duplicamos la cantidad de socios.

La ITF nos premió por la excelencia a la hora de capacitar a nuestros formadores y nos reconoció por los grandes avances en tenis femenino e igualdad de género. Asimismo, nos eligió para implementar en el país la prueba piloto de su programa de masificación mundial del tenis.

Hoy la AAT es una federación moderna que goza de una reputación intachable, a la que se acercan marcas líderes tanto del plano nacional como internacional, que produce eventos de calidad y crea otros inéditos como La Semana del Tenis, el primer evento franquicia de la AAT.

Una Asociación que genera alianzas estratégicas con los principales organismos internacionales de nuestro deporte y con medios de comunicación nacionales para amplificar su difusión.

El último balance, aprobado durante la Asamblea en la que conseguimos la segunda reelección, arrojó un superávit de 153 millones de pesos.

Dejamos atrás las deudas y el caos, tenemos una estructura sólida para responder a las demandas de nuestros socios y reinvertimos las ganancias en desarrollo deportivo e infraestructura.

Si cada día que pasa es una oportunidad para plantear nuevos desafíos, en el inicio de este tercer mandato tengo el orgullo de confirmar que solo nos separan algunos trámites de un viejo anhelo: el Centro Nacional de Tenis propio, que funcionará en el Parque Manuel Belgrano (ex KDT).

Un complejo que, antes de fin de año, se convertirá en el corazón operativo y deportivo de la AAT, la gran deuda pendiente de nuestro tenis.

Quería contarles todo esto porque las conquistas colectivas que supimos conseguir no siempre forman parte de la agenda, y para agradecerles de corazón el apoyo y el cariño que me han hecho llegar desde que asumí este compromiso.

Un agradecimiento que se extiende a mi familia por el tiempo que paso fuera de casa y por lo que me banca para que yo pueda seguir trabajando en pos de este deporte que me ha dado todo. Siempre, con la enorme responsabilidad de llevar al tenis argentino a lo más alto.

Un abrazo,

Agustín Calleri

Presidente de la Asociación Argentina de Tenis