
Las voces del exilio nicaragüense en París señalan la persistencia del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo como consecuencia directa de la ambigüedad de Estados Unidos y la Unión Europea, destaca una nota de la agencia EFE publicada este viernes.
Esta falta de determinación, según los opositores, perpetúa la crisis humanitaria y política que atraviesa Nicaragua, mientras la comunidad internacional prioriza otros conflictos globales.
Rafael Aragón, religioso dominico expulsado de Nicaragua en 2023, y Gabriel Putoy, profesor indígena encarcelado durante las protestas de 2018, han recorrido varias ciudades europeas para visibilizar la represión en su país.
Coinciden en que la doble moral de las potencias occidentales, que sancionan por un lado y mantienen relaciones comerciales por el otro, facilita la impunidad del sandinismo.
De acuerdo a Aragón, la Unión Europea, aunque condena las violaciones a los derechos humanos, no rompe sus vínculos con Managua, lo que, en su opinión, debilita cualquier presión real sobre el régimen.
Putoy, tras casi un año en prisión por oponerse al gobierno, aseguró que cualquier apoyo exterior debería garantizar que “seamos los nicaragüenses quienes decidamos” el futuro del país.
Recordó que la historia reciente de Nicaragua ha estado marcada por la injerencia estadounidense desde la dictadura de los Somoza hasta la llegada del sandinismo.

Líderes en el exilio y fragmentación opositora
Ambos representantes de la oposición viven actualmente refugiados en Costa Rica, principal destino de quienes huyen de la persecución política.
De acuerdo a EFE, los dos lamentan la “desintegración” de los movimientos opositores, dispersos en varios países. Aragón atribuyó ese debilitamiento a la muerte de Roberto Samcam, militar opositor asesinado en Costa Rica en 2025, hecho que, en su opinión, dejó huérfana a la resistencia.
La falta de respaldo por parte de instancias internacionales como el Vaticano también fue señalada por Aragón, quien lleva más de seis meses esperando una audiencia con el papa León XIV para exponer la situación.

Consecuencias personales del exilio
Gabriel Putoy relató el costo humano de la represión: su paso por la cárcel, la separación de su familia y la pérdida de la nacionalidad. Desde Costa Rica, viaja con un pasaporte de refugiado, mientras sus hijos permanecen en Nicaragua y la madre de estos se encuentra en Estados Unidos. “Quiero volver a ver a mis hermanos. No me quiero morir en el exilio, yo quiero volver”, dijo.
El régimen de Ortega y Murillo ha despojado de la nacionalidad a cientos de críticos, condenándolos a la apatridia. Putoy forma parte de ese grupo, lo que agrava su situación legal y emocional.

La economía y el papel internacional
Según Aragón, la única vía eficaz para presionar al gobierno nicaragüense sería una ofensiva económica global capaz de provocar una crisis interna. Reconoció, sin embargo, que conforme a los informes del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, el país mantiene una estabilidad macroeconómica.
A pesar de las sanciones y las declaraciones, la vida cotidiana en Nicaragua sigue marcada por la represión y la falta de libertades, mientras los exiliados buscan mantener viva la atención internacional sobre un conflicto que ha quedado relegado por otras crisis en el escenario mundial.













