
Federico Molinari, el ex gimnasta que en 2012 se convirtió en el primer argentino en llegar a una final olímpica en anillas, fue condenado a 1 año y 8 meses de prisión en suspenso por el delito de grooming contra una alumna de su gimnasio en Don Torcuato, localidad del conurbano bonaerense. La sentencia la dictó la jueza Mariela Quintana, titular del Juzgado Correccional N.° 3 de San Isidro. La víctima tenía 15 años cuando recibió los mensajes, entre febrero de 2021 y el mismo mes de 2022.
La condena pone fin a un proceso judicial que se inició formalmente en marzo de 2023 y que desde entonces mantuvo al deportista retirado bajo la lupa de la Justicia y de los organismos rectores de su disciplina. Molinari, de 41 años, administra junto a su pareja, la entrenadora Paula Cancio, varios gimnasios en la Zona Norte del conurbano bonaerense. La joven víctima asistía a uno de esos establecimientos, en Don Torcuato, y entrenaba bajo la tutela directa de Cancio. Esa relación de dependencia deportiva, sostuvo la defensa de la víctima, fue parte del contexto que agravó la conducta del acusado.
La pena impuesta es de ejecución condicional, lo que significa que Molinari no irá a prisión de forma efectiva. La abogada de la víctima, María Emilia García Márquez, reconoció que el monto le resultó inferior a sus expectativas, aunque celebró el fallo. “Me parece que la pena o el monto de la pena es algo simbólico, porque es una pena de ejecución condicional, o sea, no es de cumplimiento efectivo”, afirmó en declaraciones a Infobae.
“Pero igual estamos contentas porque los hechos fueron reconocidos y la verdad salió a la luz, se le dio el valor al testimonio de la víctima, a la prueba que presentamos y este hecho no quedó impune”, agregó, y agradeció a Hernán Navarro y Grooming Argentina quienes “acompañaron a la víctima en todo el proceso”.
La investigación estuvo a cargo de la Fiscalía Especializada en Delitos contra la Explotación Sexual Infantil y la Trata de Personas del Departamento Judicial de San Isidro, bajo la conducción del fiscal Gonzalo Acosta. Según los elementos reunidos en la causa, Molinari envió mensajes de contenido sugestivo a la adolescente a través de Instagram, y en algunos de ellos le solicitó que activara el “modo efímero” de la plataforma, una función que borra automáticamente las conversaciones. Esa petición quedó registrada en los chats que la madre de la joven adjuntó como prueba ante la fiscalía.

Entre los textos que forman parte del expediente figuran frases como “Cómo agitaste al público, te llevaste todas las miradas, incluso la mía” y “¿Querés que te cuide un día de estos? Creo que me animo”. También constan mensajes en los que Molinari describía a la menor como que estaba “hecha un fuego” y anticipaba que cuando la viera en el gimnasio se iba “a poner rojo como un tomate”, según el contenido de los chats al que accedió Infobae durante la investigación previa al juicio.
La víctima dejó la actividad deportiva en 2021. Fue a partir de un tratamiento psicológico que la joven relató los motivos reales que la llevaron a abandonar el entrenamiento. Su madre, al tomar conocimiento de los mensajes, confrontó a Molinari, quien según la denuncia, le ofreció cambiar de entrenadora y darle un trato especial a la menor a cambio de que el asunto no trascendiera, en particular hacia su propia pareja. Lejos de mejorar la situación de la joven dentro del gimnasio, la denunciante afirmó que su hija fue relegada y excluida de competencias para las que ya se había clasificado.
García Márquez había planteado ante la jueza Quintana una serie de agravantes para solicitar una pena más alta. “La asimetría de poder que había en este caso” fue el eje de ese planteo: Molinari era el dueño del establecimiento donde la víctima entrenaba, le llevaba 22 años de diferencia de edad, tenía una posición influyente dentro de la gimnasia deportiva argentina e internacional y era, además, el esposo de la entrenadora de la joven. “Fueron distintas circunstancias que hacían que el caso o la pena para mí tuviera que ser más alta”, sostuvo la letrada en declaraciones a Infobae.

La causa también expuso la actuación de los organismos vinculados a la disciplina. Tras la denuncia formal, Molinari renunció a la Federación Bonaerense de Gimnasia y la Confederación Argentina de Gimnasia (CAG) tomó intervención en el asunto. García Márquez señaló que durante el proceso llamó la atención “la pasividad que tuvieron los organismos de contralor cuando tomaron conocimiento de los hechos”, y reclamó que las instituciones deportivas actúen con mayor celeridad ante situaciones similares. “No se pueden naturalizar estas prácticas”, advirtió.
Molinari acumuló a lo largo de su carrera cinco premios Olimpia y una medalla de bronce en los Juegos Panamericanos de Lima 2019. Su octavo puesto en la final de anillas de Londres 2012 lo convirtió en un referente de la gimnasia artística argentina. Tras su retiro como competidor, volcó su actividad a la formación de atletas: por sus gimnasios pasaron cerca de 5.000 chicos, varios de ellos integrantes de selecciones nacionales.

Además, tras abandonar la práctica deportiva, tuvo un pico mediático con sus participaciones en la obra de teatro Stravaganza, en el programa de TV Combate y hasta en una apertura de Aquadance en Showmatch.
La abogada de la víctima cerró su postura con una reflexión sobre el impacto del fallo más allá del caso puntual. “Esperamos que, como dijo la víctima, ninguna otra niña tenga que pasar por una situación similar en pos de cumplir su sueño”, afirmó García Márquez en declaraciones a Infobae, e instó a los organismos deportivos a implementar medidas de prevención y protección ante cualquier indicio de violencia hacia niños, niñas o adolescentes.













