
El consumo masivo volvió a contraerse en marzo y llevó a que el primer trimestre cierre con números negativos respecto del mismo período del año pasado. La aceleración de la inflación y el poder adquisitivo que no repunta, sumado a los problemas de empleo que se registran en muchos sectores, desalientan una mejora en las ventas de alimentos, bebidas, artículos de limpieza y tocador. Y las grandes cadenas de supermercados continúan siendo las más afectadas.
Aunque el dato que publica todos los meses la consultora Scentia aún no fue oficializado -saldría entre el viernes y el lunes próximo-, los datos preliminares que trascendieron indican que el consumo volvió a caer en marzo a nivel agregado en el total canales, al igual que sucedió en febrero, cuando se contrajo 3,4%. A su vez, esa merma acumuló en el bimestre 2,1%.
La tendencia también se repitió si se analiza la evolución del consumo en cada uno de los canales. Los supermercados, que habían sufrido en febrero una contracción del 5,9%, habrían vuelto a caer durante el tercer mes del año entre 6% y 7%, según pudo saber Infobae. El canal mayorista también habría sido negativo y lo mismo los autoservicios, que de acuerdo a la información preliminar, cayeron no menos de 4% en marzo. En kioscos y almaneces, el panorama no fue mejor; el canal que sigue mostrando cifras positivas es el e-commerce, que en febrero tuvo un crecimiento de ventas del 26,5% a nivel interanual.
Las grandes cadenas no logran repuntan, a pesar de que ya el año pasado registraron cifras negativas. El boom del comercio en este canal se dio durante el gobierno anterior, con los precios cuidados que sólo aplicaban los super. Luego, cuando la brecha de precios entre los supermercados y los autoservicios comenzó a achicarse y llegó el ajuste del actual gobierno, los consumidores comenzaron a regresar al comercio de cercanía, a realizar compras más chicas. La baja de la inflación también ayudó a que estoquearse no sea una necesidad.
Si bien es un canal que también muestra baja de ventas, como la gran mayoría, caen menos que las cadenas. Fuentes de diversas empresas productoras de alimentos concidieron en que tracciona mejor el canal tradicional que el moderno y, en algunos casos, también los del interior, en detrimento de las sucursales del AMBA. Los datos preliminares de Scentia indican que en el caso de las grandes cadenas, están parejos los números en ambas regiones, pero en autoservicios sufre más el interior que el conurbano.

“En nuestro caso, las ventas están igual que el año pasado (flat, como se le dice en le jerga económica), con apenas crecimiento en el interior y unos puntos de caída en el AMBA. Con respecto a los canales, nos va mejor en los autoservicios», dijo una fuente de una de las alimenticias líderes.
En tanto, fuentes del sector lácteo precisaron que el volumen total vendido del primer trimestre del año versus el mismo período de 2025 está prácticamente igual, con una marcada diferencia entre supermercados y mayoristas, en cuyos casos la venta cayó entre 4% y 6%, contra autoservicios, donde hubo un crecimiento del 5 por ciento. En este caso, la performance del interior fue mejor que la del AMBA.
“La geografía del dinero está cambiando. Hoy, además de Neuquén- que ya está claro- emergen oportunidades futuras en Río Negro , San Juan y, en general, las provincias de la cordillera y sus mercados. Se suman a las del Agro. Entonces tenés una economía dual, con tres motores muy fuertes encendidos (petróleo y gas, minería y agro ), con una dinámica sostenida y una gran oportunidad real para los próximos 10 años, por lo menos; y otros tres motores claves para el empleo y el consumo (construcción, industria y comercio), que tienen un nivel de actividad más débil que el que supieron tener y que por ahora no muestran grandes señales de cambios positivos”, afirmó el especialista en consumo, Guillermo Oliveto.
En ese contexto, «los tres primeros motores dinamizan más el interior porque están allí y los tres restantes afectan negativamente al Gran Buenos Aires», agregó.
Hacia adelante, la expectativa de las empresas de consumo masivo y de los retailers no son alentadoras. Algunos analistas creen que si el PBI crece este año 3%, la venta de alimentos, bebidas y artículos de limpieza y tocador lo hará en un 60%, es decir, 1,8 por ciento. “Vemos un año con estancamiento”, plantearon en una de las empresas consultadas. El gran interrogante es cuándo derramará el crecimiento de los sectores pujantes, ya que hay muchos otros que están perdiendo empleo y, naturalmente, ello implica menor consumo.














