
La organización del Mundial 2026 enfrenta un reto inédito: el MetLife Stadium de Nueva Jersey, sede de ocho partidos entre junio y julio, supone un riesgo de calor extremo superior incluso en comparación con recintos de Texas o Georgia, aunque estos suelen registrar temperaturas exteriores más elevadas.
Riesgo transversal en las sedes del Mundial 2026
Las altas temperaturas previstas para el verano de 2026 representan un desafío transversal para casi todas las sedes del torneo, ubicadas en ciudades de distintas regiones estadounidenses.
De acuerdo con los registros históricos y los pronósticos climatológicos, estados como Texas, California, Georgia y Florida figuran entre los más propensos a registrar olas de calor durante los meses en que se disputará la Copa Mundial.
La combinación de temperaturas elevadas, humedad y radiación solar en estos puntos obliga a extremar precauciones tanto para jugadores como para el público que asista a los encuentros. Sin embargo, el caso de Nueva Jersey y el MetLife Stadium adquiere una dimensión particular, ya que la estructura abierta y la ausencia de sistemas de climatización incrementan de forma significativa el riesgo de estrés térmico, situándolo incluso por encima de recintos en zonas tradicionalmente más cálidas.
Un estadio más vulnerable por su diseño abierto
De acuerdo con un reciente análisis del Imperial College de Londres y la organización World Weather Attribution, la estructura abierta y sin aire acondicionado del estadio neoyorquino multiplica la vulnerabilidad de deportistas, espectadores y personal, en un contexto de cambio climático acelerado, según publicó THE CITY.
El riesgo de calor extremo en el MetLife Stadium duplica el nivel de 1994. La científica del clima Joyce Kimutai lideró la investigación y destacó: “MetLife Stadium es un estadio al aire libre. No está cerrado ni dispone de aire acondicionado, por lo que es un factor principal en su exposición”.
Kimutai advierte que la tolerancia corporal al calor disminuirá de manera significativa, especialmente para quienes lleguen de regiones menos húmedas.
Los investigadores utilizaron como referencia la Wet Bulb Globe Temperature, un índice que integra la temperatura del aire, la humedad, el viento y la radiación solar.
El informe estableció que el “riesgo de que MetLife Stadium experimente una Temperatura Global de Bulbo Húmedo de 28 °C (82,4 °F) durante los partidos del Mundial se duplicó desde 1994 debido al cambio climático, última vez que Estados Unidos fue anfitrión del torneo”, recoge THE CITY.
FIFA fijó en su manual de atención de emergencias que el umbral para suspender, aplazar partidos o conceder pausas para enfriamiento es de 32 °C (89,6 °F) de este índice. La unión de futbolistas, en cambio, recomienda retrasar los encuentros cuando se alcance el umbral inferior de 28 °C, debido a que afirma que “esas condiciones son inseguras para jugar”.
La probabilidad de que, al menos, uno de los ocho partidos en el MetLife Stadium supere el límite de 28 °C es considerada “casi segura”, de acuerdo con la investigación del Imperial College de Londres citada por THE CITY. La causa principal de este incremento es el calentamiento global, que intensifica la frecuencia y gravedad de los episodios de calor húmedo extremo.

Salud de jugadores y público bajo amenaza
La exposición a calor extremo y humedad genera estrés corporal capaz de agravar condiciones médicas preexistentes y enfrentar al organismo al peligro de deshidratación. El doctor Christopher Mullington, médico y profesor en el Imperial College de Londres, señaló: “El mundo se está calentando. Esto va a ser un problema creciente para los eventos deportivos mundiales”.
El epidemiólogo ambiental de la Universidad de Columbia, Robbie Parks, advirtió en THE CITY sobre el riesgo añadido que representa el público bajo el sol directo y, además, consumiendo alcohol, lo que altera la capacidad del cuerpo para disipar calor de forma adecuada.
Parks propone implementar zonas de sombra en áreas de espera y dispositivos que rocíen agua sobre los asistentes, como estrategia para mitigar los riesgos.
MetLife Stadium ya dispone de sistemas de nebulización y fuentes de agua en sus espacios comunes, aunque prefirió remitir las consultas a la FIFA, responsable de la gestión del evento.

Respuesta de FIFA y autoridades locales
FIFA confirmó a THE CITY que permitirá a los espectadores ingresar una botella de agua de fábrica sellada cuando se pronostiquen temperaturas elevadas, además de habilitar áreas de sombra, autobuses climatizados y sistemas de enfriamiento en los accesos.
La organización también aplicará pausas de hidratación de tres minutos en cada mitad de juego y autorizará substituciones adicionales, así como asientos con aire acondicionado para suplentes y cuerpos técnicos en los partidos al exterior.
El portavoz de la FIFA, Bryan Swanson, declaró a THE CITY: “FIFA está comprometida a proteger la salud y seguridad de jugadores, árbitros, aficionados, voluntarios y personal”. Agregó que los riesgos climáticos “se evalúan en el proceso global de planificación y se gestionan en coordinación con las ciudades anfitrionas, las autoridades de los estadios y las agencias nacionales”.
Por su parte, Maggie Garbarino, portavoz adjunta de la gobernadora de Nueva Jersey Mikie Sherrill, aseguró en una declaración recogida por THE CITY que están coordinando esfuerzos con instancias federales y locales para garantizar “una experiencia mundialista segura y fluida”, incluyendo la preparación de los sistemas de salud y respuesta de emergencia ante episodios de calor extremo.
Un grupo de científicos, incluido Parks, envió una carta a la FIFA solicitando protocolos proactivos de manejo del calor y advirtiendo sobre la necesidad de endurecer las directrices y reducir los umbrales de acción, debido a la brecha entre las recomendaciones de los futbolistas y los protocolos oficiales de la organización para la gestión de calor extremo en el Mundial 2026.
Según el estudio del Imperial College de Londres y World Weather Attribution, citado por THE CITY, el cambio climático global hizo que la probabilidad de superar temperaturas consideradas inseguras para la práctica del fútbol se haya duplicado desde 1994.














