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El acuerdo entre Kicillof y Máximo Kirchner aplacó la interna y abrió una vía para el armado electoral

La relación entre Axel Kicillof y Máximo Kirchner sigue siendo distante, pese al encuentro del último martes

“Cuando hay una posibilidad real de acceder al poder, se van sosegando ciertas posturas. Todos tienen que ser responsables”. Escueta, profundamente peronista y con una inyección de pragmatismo en cada una de sus palabras. Así fue la definición de un encumbrado dirigente del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) sobre el encuentro entre Axel Kicillof y Máximo Kirchner. La expresión nacida del corazón del kicillofismo refleja lo que gran parte del peronismo empieza a ver con mayor claridad: si la oposición se organiza con decisión y frena la pirotecnia de la interna, existe la posibilidad real de volver a ser gobierno.

La reunión que tuvo lugar en la gobernación el martes a la tarde sirvió para sellar la paz en la antesala del encuentro del consejo del PJ Bonaerense, pero también para dejar en claro que ambos dirigentes, a los que los une una relación fría, distante y atravesada por la desconfianza, están dispuestos a sentarse a negociar temas específicos para evitar una explosión de la fuerza política.

Tal como lo definió un importante integrante de La Cámpora, la reunión es una señal en sí misma. Los dos, rodeado por un puñado de dirigentes cercanos y acostumbrados a las negociaciones cruzadas en el medio del tembladeral de la interna, le pusieron un tope a las rispideces y se sentaron a buscar un acuerdo.

Mariano Cascallares y Federico Otermín fueron dos de los interlocutores que trabajaron para generar la reunión entre Kicillof y Máximo Kirchner

Ese tipo de reuniones siempre existieron en la previa de las cumbres partidarias, con el fin de llegar a esa instancia con el acuerdo cerrado y evitar escaramuzas sorpresivas. La diferencia con otras instancias del pasado está en que ambos tiene un diálogo muy cortado, que solo se interrumpió en tres oportunidades en el último año: el cara a cara en las dos reuniones con gobernadores y presidentes de bloque en el Hotel Emperador y en la Casa de La Pampa; y el día que hablaron por teléfono para organizar el funeral del Indio Solari.

Para que ese cónclave se encamine y se concrete, hubo cuatro partícipes necesarios: el intendente de Lomas de Zamora, Federico Otermín; el ministro de Obras Públicas bonaerense, Gabriel Katopidis; y los diputados provinciales Mariano Cascalleres y Facundo Tignanelli. Interlocutores permanentes que, en el medio de la interna furiosa, siempre han servido de nexo entre las partes en momentos donde se debía tomar decisiones.

Tanto en el cristinismo como en el kicillofismo la reunión fue bien valorada. La señalaron como positiva. En La Plata remarcaron que se dió sobre un hecho muy puntual que fue confirmar el acuerdo que se había realizado a principio de año, cuando se resolvió que Kicillof sustituyera a Máximo Kirchner en la presidencia del PJ Bonaerense, y que el líder de La Cámpora quede al frente de la presidencia del congreso. En el cristinismo la dieron un valor superior pensando en el tiempo electoral que se asoma.

Máximo Kirchner será el presidente del congreso del PJ a partir del 21 de noviembre (X: @la_campora)

Del lado de Kicillof la desconfianza sobre el accionar del diputado camporista y su agrupación, no se modifica. Destacan que no hay un cambio drástico en el vínculo. “Nunca sabes qué esperar”, explicó a este medio un importante funcionario del gabinete bonaerense. Esa postura es la misma desde hace muchos meses. Al igual que la intención del Gobernador de sentarse a negociar con Máximo o Cristina Kirchner temas puntuales que impacten en el conjunto del peronismo.

“Hay que ver cómo evoluciona esa relación. Axel está muy consolidado, el contexto internacional nos da señales favorables y hay condiciones en las provincias para el proyecto opositor”, resaltó uno de los armadores políticos más influyentes que tiene el gobernador de Buenos Aires.

En el MDF, al igual que en otras vertientes del peronismo, advierten que la derrota de Flávio Bolsonaro en Brasil y Donald Trump en Estados Unidos, sumado a la renuncia del presidente de Paraguay, Santiago Peña, han generado en las últimas horas una hilera de noticias negras para Javier Milei, que tenía en ellos tres a los principales aliados regionales. Un combo que se completa con la negatividad en aumento que marcan las encuestas en las provincias respecto a la percepción sobre la gestión libertaria.

El Gobernador encabezó la reunión del consejo partidario y pidió trabajar en el armado de una alternativa para el 2027

“Es positivo que haya diálogo y preparación para el año que viene, porque, en definitiva, el partido es una herramienta importante para el armado electoral. Hay que seguir dialogando. El peronismo tiene que ir unido en el 2027”, resaltó una figura del cristinismo cercana a los Kirchner, que también aclaró: “Esto no significa que se vayan a poner de acuerdo en un candidato de unidad, no es un extremo, es un buen paso”.

En el cristinismo aseguraron que, a esta altura del calendario, es “necesario poder hablar”, motivo por el que valoraron que el encuentro se haya concretado. Algunos dirigentes creen que esa mesa, en la que además de los cuatro interlocutores estuvo la vicegobernadora, Verónica Magario, puede ser un buen ámbito para discutir los temas centrales de Buenos Aires, como la reelección de los intendentes, hoy un ítem central en la agenda del peronismo de la provincia.

La simbología de la reunión es determinante para la convivencia del peronismo bonaerense. Porque, al menos por unos días, se supone que ningún dirigente de esas terminales políticas va a querer romper la paz lograda esta semana. Es una señal de que ambos saben con claridad que hay momentos donde, inevitablemente, se van a tener que sentar a negociar. Después, y pese al acercamiento, la tensión continuará. Porque las diferencias de fondos no se resolvieron y porque los reproches políticos se entremezclan con lo personal casi siempre.

La relación entre ambos está muy dañada y tiene en el medio a otra protagonista: Cristina Kirchner. Solo la necesidad política y electoral de construir una alternativa sólida y viable para enfrentar a Javier Milei, puede congregarlos para negociar un acuerdo de convivencia. Por el momento, casi todo pende de un hilo. Pero los gestos de acercamiento se cotizan bien en el medio de las grietas proundas del peronismo.