Un alto funcionario del Pentágono sostuvo este sábado que la muerte del líder de la banda criminal de origen venezolano Tren de Aragua “envía un mensaje claro a América Latina” sobre el compromiso del gobierno del presidente Donald Trump de combatir el narcotráfico.
“Niño Guerrero”, jefe del Tren de Aragua, fue abatido en una operación militar estadounidense en coordinación con las autoridades de Venezuela, anunciaron Washington y Caracas el viernes por la noche.
“La muerte de ‘Niño Guerrero’ envía un mensaje claro a América Latina: no hay refugio para los narcoterroristas en nuestro hemisferio. El Departamento de Guerra y la Coalición Anticártel de las Américas (A3C) seguirán cumpliendo la promesa del presidente Trump”, afirmó en X Patrick Weaver, subjefe de gabinete del secretario de Defensa, Pete Hegseth.
“Tren de Aragua fue la consecuencia de una débil Administración Biden, que se aprovechó de las fronteras abiertas para traer el terrorismo narco al corazón de América. El presidente Trump prometió represalias por el asesinato de Laken Riley, Jocelyn Nungaray y la plaga de Aurora, Colorado. El Departamento de Guerra bajo el secretario Hegseth cumplió“, destacó el funcionario.

Anoche, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que, bajo su dirección, el Comando Sur estadounidense (SOUTHCOM) ejecutó un ataque cinético, rápido y letal en Venezuela que eliminó a Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias el “Niño Guerrero”, líder del Tren de Aragua, organización calificada por el mandatario como “una de las más sanguinarias del planeta”.
“Durante mi campaña, me comprometí a expulsar a estos monstruos de nuestro país y a hacer justicia a las familias de sus víctimas, incluyendo a la pequeña Jocelyn Nungaray, de 12 años, a Laken Riley, de 22, y a muchísimas otras personas”, afirmó vía Truth Social.
La publicación en redes sociales estuvo acompañada por un video de 10 segundos que muestra una vista aérea de un edificio, con el techo de color verde, rodeado de vegetación poco antes de una explosión que genera una nube de humo. En las imágenes no se distingue claramente a ninguna persona.
El jefe de Estado también señaló que, “con esta acción, las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos han hecho justicia para ellos, sus familias y sus seres queridos”. Recordó que al inicio de su administración designó al Tren de Aragua como Organización Terrorista Extranjera, deportó a miles de criminales y declaró la guerra a los cárteles.
Trump sostuvo que, antes de su regreso al cargo, la administración de Joe Biden “abrió la frontera sur a millones de delincuentes ilegales” y permitió que el grupo cometiera crímenes en territorio estadounidense.
“Esta acción se coordinó estrechamente con nuestros amigos en Venezuela, con quienes mantenemos una excelente relación”, subrayó en relación a los nuevos vínculos entre Washington y Caracas tras la captura, el 3 de enero pasado, del ex dictador venezolano Nicolás Maduro.
Según Trump, los terroristas del cártel “ya no tienen refugio seguro en Venezuela ni en ningún otro lugar” y bajo su liderazgo, Estados Unidos “encontrará a estos despiadados asesinos y narcotraficantes en cualquier momento y lugar”.
El Tren de Aragua surgió como una entidad delictiva entre 2004 y 2005 en la cárcel de Tocorón, en Venezuela. Por entonces, el gobierno de Hugo Chávez había declarado la emergencia carcelaria ante el aumento de la violencia en el sistema penitenciario, pero las medidas no lograron impedir el crecimiento del grupo criminal.
Con el tiempo, los reclusos fueron acumulando poder a través de negociaciones con el régimen de Maduro, el uso de la violencia y el pago de sobornos, lo que derivó en la creación del sistema de pranatos (pranes), líderes dentro de las prisiones. Estos grupos carcelarios se organizaron en estructuras más grandes conocidas como trenes, dando lugar a formas de gobernanza paralelas.

Entre 2015 y 2018, el Tren de Aragua se consolidó como la mayor de las 19 megabandas delictivas que operaban en Venezuela, lo que contribuyó a que la tasa de homicidios alcanzara niveles récord en el país.
El Tren de Aragua se expandió a Perú, Chile, Ecuador, Colombia y otros países de Latinoamérica, generando preocupación entre autoridades, ciudadanía y medios por su versatilidad delictiva y la ambición de controlar múltiples territorios.
Hoy, la organización es considerada una de las bandas criminales extranjeras más poderosas de la región y la que interviene en más actividades ilícitas. Obtiene millones de dólares a través de extorsiones, secuestros, trata de personas, narcotráfico, explotación sexual y asaltos, entre otros delitos.













