La llegada de la tecnología al fútbol profesional modificó de manera profunda el desarrollo de los partidos y la labor arbitral. Sistemas como el VAR, las soluciones semiautomáticas para el fuera de juego y los sensores integrados en las pelotas forman parte del día a día en competencias internacionales como el Mundial 2026 o torneos continentales. Estas herramientas, que ya están en funcionamiento en estadios de todo el mundo, ofrecen soporte a los árbitros a partir de datos objetivos y precisos.
El Video Assistan Referee (VAR), que se incorporó por primera vez en 2016, permite corregir o evaluar detalladamente decisiones en situaciones decisivas. A través de imágenes de alta definición desde múltiples ángulos, los jueces pueden ratificar o rectificar sus decisiones en tiempo real, siempre apoyado en el reglamento de la FIFA. A partir de la inclusión de este instrumento, la tecnología en el deporte rey tomó un nuevo protagonismo.
Bajo este panorama, el investigador Henry Wang, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y colaborador de FIFA Innovation, impulsa un proyecto orientado a transformar la asistencia arbitral en el fútbol y otros deportes. Su trabajo explora el uso de inteligencia artificial y sensores avanzados, alineándose con tecnologías ya presentes. La iniciativa apunta a perfeccionar la precisión para identificar qué jugador tocó el balón en situaciones que pueden ser imperceptibles a los ojos.
La tecnología en el fútbol: cómo se implementa
En 2022, el organismo rector sumó una de las últimas innovaciones: el offside semiautomático. De acuerdo con la información publicada por FIFA Innovation, esta tecnología para el fuera de juego emplea varias cámaras y un chip en la pelota para detectar el momento exacto del pase y la posición de cada jugador, lo que ha reducido las demoras y la incertidumbre en las decisiones.
Esta herramienta combina cámaras de alta velocidad instaladas en todo el estadio, las cuales capturan hasta 29 puntos de cada jugador y el balón 50 veces por segundo. La introducción de sensores IMU (Unidad de Medición Inercial) dentro de la pelota facilita la detección de cualquier toque, incluso aquellos que son imperceptibles para el ojo humano. Capaces de registrar hasta 500 datos por segundo, estos sistemas recopilan y procesan en tiempo real la posición exacta al momento del pase o despeje.

A través de la inteligencia artificial, se genera un aviso automático a la sala de video cuando un atacante recibe el balón en posición antirreglamentaria. El equipo arbitral de vídeo verifica estos datos y, tras su confirmación, una animación 3D es generada y muestra a los espectadores la posición para garantizar decisiones rápidas, precisas y transparentes, explica la Federación Internacional de Fútbol Asociación.

Según datos recogidos por la FIFA, estas herramientas permiten una toma de decisiones más rápida y fiable, garantizando que el reglamento se aplique en tiempo real sin interrupciones excesivas.
En el Mundial 2026, el uso del sistema IMU fue decisivo. En el minuto 12 del agregado, un gol de Croacia fue anulado a instancias del VAR por un offside. La controversia giró en torno a si Igor Matanović había tocado la pelota antes del gol de Josko Gvardiol.
Si bien visualmente el contacto no era evidente, los datos que proporcionó el dispositivo confirmaron que había un roce, lo que sustentó la decisión arbitral de invalidar el gol. De este modo, la organización defendió el fallo del cuerpo arbitral a través de un comunicado oficial.

El fútbol adoptó estos avances tecnológicos como parte integral de su estructura, redefiniendo la función arbitral y la relación entre el juego, los jugadores y los espectadores. La presencia de estos sistemas ya no se limita a los torneos de élite, sino que poco a poco se expande a más competencias y categorías, consolidando un nuevo estándar operativo en el deporte.
El fútbol y la tecnología que está por venir
El desarrollo tecnológico en el fútbol no frena. Henry Wang, investigador y candidato a doctorado en el Massachusetts Institute of Technology (MIT) y colaborador de FIFA Innovation, explora nuevas herramientas que buscan optimizar todavía más la experiencia arbitral y el acceso a datos en tiempo real.
Según informó MIT News, el científico trabaja en sistemas capaces de asistir a los árbitros de manera casi instantánea mediante la integración de inteligencia artificial, análisis de datos y sensores avanzados, siguiendo la tendencia que ya marca el uso del VAR y el balón conectado.
La principal línea de investigación se basa en la creación de un sistema semiautomatizado que aprovecha datos del esqueleto de los jugadores y el seguimiento preciso del balón. Este sistema emplea cámaras de alta resolución y algoritmos de visión computacional para determinar con exactitud qué futbolista tocó por última vez la pelota antes de que salga de los límites del campo.
El prototipo tiene como objetivo resolver jugadas difíciles de evaluar, como la atribución correcta de tiros de esquina y saques de arco, y hacerlo en cuestión de segundos, sin demoras ni interrupciones visibles en el ritmo del partido.

De acuerdo con la información publicada por MIT News, la finalidad de este desarrollo es doble: ayudar a los árbitros a tomar decisiones rápidas y precisas, y hacer que la intervención tecnológica sea prácticamente imperceptible para los aficionados, garantizando que el flujo del juego no se vea alterado.
Además, la investigación de Wang busca que este tipo de herramientas puedan emplearse no solo en el fútbol de élite, sino también en ligas menores y formativas, democratizando el acceso a la analítica avanzada.
La FIFA, en línea con este proyecto, ya implementó un nuevo reglamento para resolver córneres mal cobrados. Actualmente, en el Mundial 2026, la cabina del VAR puede informar al cuerpo arbitral sobre tiros de esquina concedidos erróneamente, lo que abre la posibilidad de cambiar el fallo en tiempo real sin la necesidad de alterar la naturaleza del juego.














