
La constancia y la determinación tienen un nuevo rostro en Costa Rica. El Centro de Convenciones del país, ubicado en la provincia de Heredia, fue el escenario de una noche mágica y dorada donde María Alejandra “Mariale” Acosta se consagró como la nueva Miss Universe Costa Rica 2026.
En una gala que derrochó elegancia, tensión y la presencia de destacadas figuras internacionales, la representante de Heredia demostró que cuando un sueño se persigue con el corazón y con un trabajo incansable, no hay barrera que pueda interponerse. Su victoria no es solo el resultado de una noche perfecta, sino el broche de oro a una historia de superación y perseverancia que ha cautivado a todo el país.
A sus 24 años, Mariale Acosta representa la riqueza de la identidad costarricense, portando con profundo orgullo sus raíces afrocostarricenses, una herencia cultural que ha marcado su carácter y su fuerza. Más allá de las pasarelas, Acosta es una mujer polifacética: compagina su carrera en el modelaje con la televisión como presentadora de televisión y, además, es estudiante de la carrera de Derecho.
Esta sólida formación académica y profesional se vio reflejada en cada una de sus apariciones, donde su elocuencia, carisma y seguridad frente a las cámaras la convirtieron desde el primer momento en una de las grandes favoritas de la noche, logrando conectar de manera inmediata con el público, del cual recibió el mayor apoyo y ovación durante la velada.

La historia de Mariale en el certamen es un verdadero testimonio de lo que significa no rendirse. Su camino hacia la corona comenzó a trazarse con fuerza en el año 2024, cuando participó por primera vez y logró alcanzar el puesto de primera finalista, quedando a un solo paso de la gloria. Lejos de desanimarse por el resultado, Acosta continuó vinculada a la organización y, en la edición de 2025, asumió el rol de presentadora oficial del certamen.
Sin embargo, el fuego de su objetivo principal seguía intacto. En un movimiento sumamente arriesgado y poco común en el mundo de los concursos de belleza, decidió poner una pausa a su trabajo seguro en la televisión para volver a ponerse la banda de candidata y competir nuevamente. La apuesta fue arriesgada, pero su convicción era mucho más fuerte que el miedo al fracaso.
La gala dorada estuvo a la altura de su hazaña
Con la conducción del carismático presentador Omar Cascante y la exMiss Universo 2023, la nicaragüense Sheynnis Palacios, el evento se llenó de un aura de realeza global. Figuras de la talla de Victoria Kjaer de Dinamarca (Miss Universo 2024) y Fátima Bosch de México (actual soberana universal) engalanaron una noche donde 14 candidatas lo dieron todo.

La competencia fue feroz y la tensión se sintió en el ambiente desde la selección del Top 10, donde el nombre de Mariale resonó con fuerza junto a compañeras como Alexia Sánchez, Brenda Alfaro y Samaria Montero. Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue el desfile en traje de noche, donde las aspirantes caminaron con elegancia al ritmo de la imponente voz de la cantante chilena Emilia Dides.
El veredicto final comenzó a consolidarse tras la ronda de preguntas del jurado, enfocada en temas sociales de actualidad como el impacto de las redes sociales, el manejo de las críticas y la enorme responsabilidad que conlleva ser una reina de belleza en la era moderna.
Fue allí donde el dominio de la palabra y la madurez de la estudiante de derecho brillaron con luz propia, especialmente cuando se enfrentó a la pregunta de Victoria Kjaer, exMiss Universo 2024, quien le cuestionó: «¿Cuál es el principal problema que enfrenta la juventud costarricense y cómo ayudarías a enfrentarlo?».
Con total seguridad, Acosta apuntó a la falta de oportunidades educativas y de salud mental, proponiendo la creación de plataformas de apoyo integral. Tras este crucial momento y al anunciarse a Brenda Alfaro como segunda finalista y a Samaria Montero como primera finalista, el clímax de la noche llegó cerca de las 11 de la noche con la proclamación de Mariale Acosta como la nueva Miss Universe Costa Rica. Entre lágrimas y la algarabía del público, Acosta confesó sentirse en shock pero firmemente comprometida: “Mi compromiso por Costa Rica siempre ha sido el mismo. Todos vamos a trabajar por la corona de Miss Universo”.
Con el título en sus manos, Acosta no solo asume el rol de la mujer más bella del país, sino que también liderará un proyecto social firmemente enfocado en el empoderamiento y la educación, causas que considera fundamentales para el desarrollo de la sociedad.
Su próximo gran reto está marcado en el calendario internacional: representar con orgullo y honor a Costa Rica en el certamen de Miss Universo 2026, el cual se llevará a cabo en Puerto Rico. La historia de Mariale ya ha dejado una huella imborrable, demostrando que segundas oportunidades existen para quienes tienen el valor de buscarlas.













