Cuba registró una caída interanual del 37.2% en la llegada de turistas internacionales entre enero y julio, según datos divulgados este martes por la Oficina Nacional de Estadística e Información. El país recibió 419,863 visitantes extranjeros en los primeros siete meses del año.
Los cubanos residentes en el exterior también redujeron sus viajes
Las visitas de cubanos residentes en el exterior, otro de los componentes relevantes de la actividad turística, también registraron una reducción. La ONEI contabilizó 88,525 llegadas de este grupo en el período analizado, frente a las 140,546 que se habían registrado un año antes.
La disminución supone una caída de más de 52,000 personas en comparación con los primeros siete meses de 2025. Ese segmento tiene peso en la entrada de moneda extranjera al país, tanto por los gastos vinculados con los viajes como por las visitas a familiares.
El turismo forma parte de los planes de recuperación de la economía del país, afectada por problemas de abastecimiento, inflación, falta de divisas y deterioro de servicios básicos. La llegada de viajeros internacionales constituye una de las fuentes habituales de ingresos externos, junto con la exportación de servicios profesionales y las remesas.
Según informó la agencia EFE, el sector ya atravesaba una situación adversa en 2025, cuando la isla registró sus resultados más bajos desde 2002, si se excluyen los años afectados por las restricciones de la pandemia de COVID-19.
El país no alcanzó la meta oficial de visitantes en 2025
Cuba cerró 2025 con poco más de 1.8 millones de turistas internacionales, lejos de la previsión oficial de 2.6 millones. En 2024 había recibido 2.2 millones de visitantes y en 2023, 2.4 millones, de acuerdo con los datos oficiales citados por la agencia.
Las cifras reflejan una tendencia descendente respecto de los máximos alcanzados antes de la pandemia. En 2018, el país recibió 4.6 millones de visitantes internacionales, mientras que en 2019 la cifra fue de 4.2 millones. Esos niveles estuvieron asociados a una etapa de distensión en los vínculos diplomáticos entre Estados Unidos y Cuba, que facilitó los viajes a la isla. La evolución posterior del sector estuvo condicionada por la pandemia, las restricciones aéreas, la crisis económica interna y el endurecimiento de la política estadounidense hacia La Habana.
EFE señaló que la presión de Washington sobre el Gobierno cubano se intensificó desde enero, con medidas vinculadas al suministro de petróleo. A partir de mayo, Estados Unidos sumó sanciones y advirtió sobre la posibilidad de congelar activos bajo jurisdicción estadounidense de personas o empresas relacionadas con el Gobierno cubano o con su financiamiento y apoyo material o tecnológico.
Las dificultades afectan a las conexiones aéreas y a la hotelería
Según la agencia, este escenario tuvo impacto en las rutas aéreas y en el funcionamiento de hoteles. El reporte indicó que algunas conexiones fueron canceladas, mientras que varios establecimientos suspendieron actividades.
También señaló la salida de cadenas extranjeras que operaban en la hotelería cubana, entre ellas Meliá, Iberostar, Barceló, Blue Diamond, Archipiélago International y ATG. Estas empresas habían gestionado durante años parte de la oferta turística de la isla.
La evolución de las llegadas durante los próximos meses será determinante para evaluar si el repunte mensual de julio puede sostenerse. Por ahora, el acumulado de enero a julio mantiene al turismo cubano lejos de los resultados previos a la pandemia y de los objetivos fijados por las autoridades para recuperar el sector.












