
El Sistema de Evaluación de Riesgo Financiero (SERF) de Fidelitas marcó 38,3 puntos en agosto, tras una baja mensual de 6,9 puntos, y ubicó el escenario empresario dentro de la categoría de “Riesgo Elevado”. El dato coincidió con un alza de la cantidad de firmas con pagos irregulares, que llegó a 57.045 en julio.
El informe de la compañía, publicado en septiembre y fechado en Buenos Aires el 15 de septiembre de 2026, señaló que el indicador pasó de los 45,2 puntos de julio a 38,3 en agosto. El descenso desplazó al SERF desde la categoría “Señales Mixtas” y reflejó mayores exigencias para las empresas y sus cadenas de valor.
El SERF bajó a 38,3 puntos y pasó a Riesgo Elevado
El reporte evaluó la actividad, el crédito y la morosidad como componentes de un contexto más exigente. Félix El Idd, CEO de Fidelitas, afirmó: “El indicador muestra que la estabilización de algunas variables macroeconómicas todavía no logra traducirse en una mejora generalizada de las condiciones en las que operan las empresas”.
El directivo ubicó la principal fragilidad en el crédito. “El Índice de Riesgo Crediticio descendió hasta 17,8 puntos, reflejando dificultades de pago que restringen la capacidad del financiamiento para impulsar ventas e inversión”, explicó. Según la empresa, el endeudamiento a través de préstamos continuó en niveles bajos y la mora se mantuvo elevada, con especial incidencia entre las firmas.
El documento difundido en septiembre indicó que “la estabilización de precios todavía no se traduce en una mejora de la capacidad de pago ni en una recuperación expansiva de la economía”. También planteó que el contexto obliga a las compañías a priorizar cobranzas, liquidez y una selección más cuidadosa del riesgo comercial.
Las firmas con pagos irregulares llegaron a 57.045 en julio
La cantidad de empresas en mora alcanzó las 57.045 en julio de 2026. Esa cifra equivale a casi el 12% de las aproximadamente 480.000 empresas activas y representó una suba interanual de 56,5%, según los datos informados por Fidelitas.

Entre enero y julio, el número de organizaciones con situación irregular aumentó 18,7%. La comparación sectorial mostró que Servicios concentró 25.308 empresas morosas en julio, frente a 22.098 en enero y 13.960 en enero de 2025. Comercio reunió 15.718, luego de registrar 12.511 a comienzos de 2026 y 6.541 un año antes.
Agropecuaria sumó 5.273 casos en julio, Manufactura alcanzó 5.080 y Constructora contabilizó 4.759. El sector financiero registró 185 organizaciones con pagos irregulares; Industrial, 81; y el grupo “Otra”, 641. Servicios y Comercio concentraron juntos el 71,9% de la morosidad empresarial total.
La variación entre enero y julio fue de 14,5% en Servicios, 25,6% en Comercio, 18,8% en Agropecuaria y 24,4% en Manufactura. Constructora aumentó 13,7%, mientras que Financiero descendió 5,1%. Industrial creció 3,8% y “Otra” avanzó 30,8%, la mayor variación porcentual de la tabla.
En la comparación interanual por actividad, el informe señaló incrementos de 78% en Comercio, de 76,3% en Manufactura y de 65,6% en Agropecuario. El documento vinculó la evolución del crédito con el crecimiento de la morosidad.
La industria cayó 4,9% interanual durante julio
La actividad manufacturera figuró entre los factores que incidieron sobre el indicador. La producción industrial descendió 4,9% interanual en julio y acumuló una contracción de 2,6% entre enero y julio de 2026. En la medición desestacionalizada, retrocedió 5% respecto de junio.
Doce de las 16 divisiones manufactureras anotaron bajas interanuales. Los descensos se concentraron en bienes durables y de capital. Maquinaria y equipo cayó 26,7%, con una retracción de 46,6% en maquinaria agropecuaria, que incluye tractores, cosechadoras y pulverizadoras. Los aparatos de uso doméstico bajaron 20,9%.
Otros equipos, aparatos e instrumentos retrocedieron 31,4%. Dentro de ese rubro, la electrónica de consumo se contrajo 49,8% y los equipos eléctricos disminuyeron 25%. Prendas de vestir, cuero y calzado bajaron 15,9%, mientras que el calzado cayó 26,5%.

Cuatro divisiones mostraron crecimiento en la comparación interanual: refinación de petróleo avanzó 8,1%; madera y papel, 7,1%; metálicas básicas, 1,6%; y otro equipo de transporte, 2,6%. Este último resultado tuvo impulso de las motocicletas.
El Índice de Actividad del SERF quedó en 54,2 puntos. El avance interanual de 2,7% del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) de junio aportó al indicador, aunque su tendencia-ciclo permaneció prácticamente estable. Los datos preliminares del mes posterior tampoco permitieron anticipar una mejora relevante, según el reporte.
Los cheques rechazados rondaron los 80.000 por mes
La empresa también informó un nivel persistente de cheques rechazados, cercano a 80.000 mensuales. Durante los primeros ocho meses de 2026, el volumen acumulado de rechazos alcanzó una cantidad equivalente a la anotada durante los doce meses de 2025.
Fidelitas describió el efecto de esa combinación sobre la cadena de pagos: “Una empresa que demora sus obligaciones puede trasladar la presión a proveedores que hasta ese momento operaban normalmente, multiplicando el riesgo cuando varias contrapartes pertenecen al mismo sector o dependen de un mismo ciclo de demanda”.
La compañía agregó que la elección de proveedores debe contemplar distintas variables. “Hoy en día, la elección de un proveedor no solo debe incluir aspectos de calidad en el producto o servicio, equipo de profesionales o tecnología implementada, sino también solidez financiera para no estar incorporando un problema a futuro en la cadena de producción de quien hace la contratación”, explicaron desde la firma.

La diferencia entre tasas de préstamos y depósitos llegó a 65,46 puntos
El costo del financiamiento integró otro de los factores relevados. En agosto, la distancia entre la tasa efectiva anual con capitalización mensual de los préstamos personales, de 88,86%, y la de los depósitos, de 23,40%, fue de aproximadamente 65,46 puntos porcentuales.
El informe indicó que la presión se concentra en el capital de trabajo. “Cuando una compañía cobra más tarde debe financiar durante más tiempo mercadería, salarios e impuestos. Si los márgenes comerciales no compensan ese costo, un aumento de las ventas puede incluso deteriorar la posición de caja”, señaló.
También sostuvo que “el crecimiento de la facturación pierde valor cuando queda inmovilizado en cuentas por cobrar o en sobrestocks”. A esa situación sumó la evolución de los costos empresariales medidos en dólares, que comprime márgenes y deteriora la competitividad cuando no existe una mejora equivalente de productividad.
La baja de la inflación a 1,7% en agosto y el desempeño del comercio exterior fueron consignados como señales favorables, aunque el documento indicó que no compensaron la debilidad del mercado interno y el deterioro crediticio. Además, Fidelitas detectó en sus bases de datos más empresas con deudas previsionales impagas y un mayor número de sanciones de la Unidad de Información Financiera (UIF) y el Banco Central de la República Argentina (BCRA).
“En definitiva, el desafío empresario ya no pasa solamente por vender, sino por vender cobrando, preservar liquidez y administrar cuidadosamente el riesgo de cada operación”, concluyeron desde Fidelitas.














