
Carlos Antonio Henríquez Cornejo pasará los próximos 50 años en un centro penitenciario de El Salvador, tras ser declarado culpable de feminicidio agravado por el Juzgado Especializado de Sentencia para una Vida Libre de Violencia y Discriminación para las Mujeres de San Salvador.
La sentencia responde al asesinato de su esposa, a quien quitó la vida al obstruirle las vías respiratorias de manera intencional en un hecho ocurrido en Santa Tecla.
Las investigaciones establecieron que la relación de pareja, que duró más de tres décadas, estuvo marcada por episodios reiterados de violencia psicológica, física y económica ejercida por Henríquez Cornejo contra la víctima.
El expediente judicial detalla que el agresor consumía bebidas alcohólicas en exceso y que, bajo los efectos del alcohol, agredía a su esposa. La noche del 25 de agosto, luego de asistir a un evento familiar y regresar a la vivienda que compartían, la pareja protagonizó una nueva agresión. Testigos señalaron que alrededor de las 10:00 p. m. se escuchó a la víctima llorar y suplicar a su agresor que cesara el ataque, mientras él le ordenaba callarse.
Al día siguiente, Henríquez Cornejo comunicó la muerte de su esposa. Al llegar a la escena, los agentes policiales hallaron el cuerpo cubierto con una sábana, sin ropa, sobre el suelo y con señales evidentes de violencia. El informe forense confirmó lesiones físicas y la causa de muerte fue la obstrucción de las vías respiratorias, lo que provocó un síndrome asfíctico.
El proceso judicial comprobó que la víctima había sido sometida a un ciclo constante de violencia, lo que derivó en el desarrollo del síndrome de la mujer maltratada, una condición que la llevó a justificar y excusar las agresiones, imposibilitada para abandonar la relación.
El tribunal también reconoció la situación de vulnerabilidad en la que se encontraba la víctima y la forma en que el agresor abusó de la confianza derivada de los años de convivencia. Esta confianza fue utilizada para violentarla en la intimidad de su hogar hasta culminar con el feminicidio. Por estos hechos, Henríquez Cornejo recibió la pena máxima prevista por la ley.

El contexto de los feminicidios recientes en El Salvador
El caso de Santa Tecla se suma a una preocupante tendencia en El Salvador, país donde la violencia contra las mujeres mantiene cifras alarmantes.
Según datos oficiales y de organizaciones de derechos humanos, durante 2025 se reportaron más de 60 feminicidios en el país, lo que representa un incremento respecto a los años anteriores. El Observatorio de Violencia de Género ha advertido que la mayoría de las víctimas son asesinadas por parejas o exparejas, y que en muchos casos las agresiones previas no son denunciadas por temor, dependencia económica o por la normalización de la violencia en el entorno familiar.
A pesar de la creación de juzgados y fiscalías especializadas para atender estos delitos, los mecanismos de protección siguen resultando insuficientes para muchas víctimas. Organizaciones feministas insisten en la necesidad de fortalecer las redes de apoyo, mejorar la respuesta institucional y garantizar el acceso a la justicia para las mujeres en situación de riesgo.
El Salvador mantiene una de las tasas más altas de feminicidios en América Latina. A lo largo del último año, hechos como el de Santa Tecla han encendido el debate público sobre la urgencia de reforzar las políticas de prevención y sanción. Los expertos coinciden en que la violencia feminicida es el resultado de patrones culturales y sociales que perpetúan la desigualdad y la discriminación de género.
Mientras la sentencia contra Henríquez Cornejo representa un precedente importante en la lucha contra la impunidad, la realidad evidencia que aún queda mucho por hacer para erradicar la violencia de género en El Salvador. Las familias de las víctimas y las organizaciones sociales demandan acciones más contundentes para proteger la vida e integridad de las mujeres.













