
Durante siete años, Melanie Nance creyó que mantenía una relación a distancia con un soldado estadounidense llamado Marcus Lloris. Se habían conocdio en 2015 mientras ella trabajaba en un comercio en Illinois y, desde entonces, siguieron comunicándose por WhatsApp. La promesa de reencontrarse cara a cara la llevó, en octubre de 2022, a emprender un viaje que incluía una escala en Buenos Aires antes de llegar a Glasgow, Escocia.
Lo que la mujer no sabía era que detrás de aquel supuesto militar había varias personas que utilizaban una misma identidad para engañarla. Tampoco imaginaba que terminaría detenida en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, acusada de intentar traficar casi siete kilos de cocaína escondidos en envases de dulce de leche y productos cosméticos.
La trama dio un giro cuando la Justicia reconstruyó su historia y las conversaciones almacenadas en su teléfono. Los investigadores concluyeron que había sido utilizada como “mula” mediante una modalidad conocida como “estafa del soldado americano”, un fraude romántico que consiste en manipular emocionalmente a las víctimas.
Melanie fue sobreseída en marzo de 2023, después de que se determinó que fue víctima de trata de personas y no autora del contrabando.
Ahora, cuatro años después de aquel episodio, el Tribunal Oral en lo Penal Económico N° 2 condenó a siete años de prisión a Prince Gidi, un hombre de nacionalidad argentina y ghanesa que recibió a la estadounidense en Ezeiza y colaboró con la logística de su estadía en Buenos Aires.
En una sentencia del 14 de octubre, a la que accedió Infobae, los jueces Federico Novello, Ignacio Carlos Fornari y Jorge Alejandro Zabala consideraron probado que Gidi actuó de manera coordinada con otros integrantes de la organización para facilitar el intento de contrabando.

“Marcus me propuso hacer un viaje para encontrarnos”
Pocos días después de aquel primer encuentro en Illinois, Marcus le contó a Melanie que lo habían destinado a Afganistán. La distancia impidió que volvieran a verse, pero no interrumpió las charlas. Por el contrario, los mensajes se convirtieron en el único contacto entre amboos.
Con el tiempo, quienes manejaban la cuenta de WhatsApp comenzaron a pedirle dinero. Según se reconstruyó, le enviaban direcciones de billeteras digitales para que realizara transferencias en Bitcoin. También surgió que Melanie habría viajado anteriormente a Grecia por pedido de esas mismas personas, aunque el expediente no precisa qué ocurrió durante esa estadía ni si llegó a encontrarse con alguien.
La mujer atravesaba una situación económica difícil. Trabajaba en una empresa de logística, donde separaba mercadería en una línea transportadora, y ganaba aproximadamente 850 dólares mensuales. Sus ingresos no le alcanzaban para cubrir las necesidades básicas y compartía los gastos de alquiler con su hija.
Pero los problemas económicos no eran su única preocupación. A mediados de 2022, su madre enfermó y Melanie atravesó uno de los momentos más difíciles de su vida. Fue precisamente entonces cuando recibió la propuesta que cambiaría todo.
“Marcus me propuso hacer un viaje para encontrarnos. El plan era ir hacia Escocia porque él iría desde Afganistán”, contó la estadounidense durante una entrevista incorporada al expediente.
El supuesto soldado le prometió que podrían encontrarse en Glasgow, pasar unos días juntos y luego regresar a Estados Unidos para comenzar una nueva vida.
La mujer aceptó. En octubre de 2022, pocos días después del entierro de su madre, emprendió el viaje.

La promesa del reencuentro, sin embargo, tenía una condición: antes de llegar a Escocia debía pasar por Buenos Aires para retirar unos documentos que Marcus necesitaba.
En un mensaje del 3 de octubre, el hombre le indicó: “Viajarás para Argentina el 9, agarrás los documentos y luego volvés al Reino Unido”. Después agregó: “Yo estaré ahí el 11 para que volemos de vuelta a los EEUU”.
La fecha del viaje finalmente cambió, pero el objetivo que le presentaron a Melanie siguió siendo el mismo.
Las pericias posteriores sobre su teléfono revelaron que distintas personas utilizaban el número de WhatsApp del supuesto militar. Los investigadores detectaron cambios en las formas de escribir y contradicciones que demostraban que algunos interlocutores desconocían información que ella ya les había contado.
Durante el juicio se expuso un ejemplo: en una conversación, Marcus le sugirió que tomara una cerveza fría para relajarse. Melanie respondió que ya no bebía. Entonces él le propuso fumar, sin recordar que la mujer padecía asma severa.
Para los investigadores, esas inconsistencias demostraron que no siempre estaba hablando con la misma persona. Tampoco pudieron establecer que quienes respondían sus mensajes fueran realmente el hombre que conoció en 2015.
A pesar de todo eso, la expectativa de encontrarse con él seguía intacta.

Su llegada a Argentina
Melanie aterrizó en Ezeiza el 20 de octubre de 2022, a las 5.02, después de hacer una escala en Medellín, Colombia.
No hablaba español y tenía apenas 20 dólares. Aunque los responsables del viaje habían cubierto los pasajes y algunos alojamientos, ella debió gastar unos 200 dólares para trasladarse desde su domicilio hasta el aeropuerto de Chicago.
Marcus le prometió que alguien la esperaría en Buenos Aires. Pero cuando llegó, cambió las instrucciones: le pidió que cambiara sus últimos dólares por pesos argentinos y tomara un taxi.
La situación provocó una discusión. Melanie no sabía cómo manejarse en un país desconocido y casi sin dinero. Finalmente, alrededor de las 5.23, su interlocutor le anunció que alguien iría a buscarla. También le pidió que enviara una fotografía del lugar donde estaba.
No fue un pedido aislado. Durante los cinco días que permaneció en Buenos Aires, quienes se hacían pasar por Marcus le exigieron fotografías para saber dónde se encontraba. Según los investigadores, las imágenes servían para identificarla y controlar sus movimientos.

A las 6.10, mientras esperaba en un McDonald’s del aeropuerto, un hombre se acercó con un papel que tenía su nombre escrito. Era Prince Gidi.
La estadounidense subió a su Renault Logan y ambos comenzaron a recorrer hoteles de San Telmo y del centro porteño. Tuvieron problemas para conseguir alojamiento y, durante esos traslados, Gidi mantuvo contacto con otras personas que colaboraban con la organización.
Finalmente, Melanie se instaló en el Hotel Alcázar, sobre Avenida de Mayo, donde aguardó las instrucciones para continuar hacia Escocia.
Mientras tanto, la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) seguía sus movimientos. Para esa altura, la DEA había alertado a las autoridades argentinas sobre una organización internacional que utilizaba personas como “mulas” para transportar estupefacientes. El 19 de octubre, un día antes de su llegada, informó que Melanie podía estar involucrada en una de esas maniobras.
Ella no sabía que estaba bajo vigilancia.

La droga en la valija
El 24 de octubre, cuando faltaban pocas horas para su salida del país, Melanie le preguntó a Marcus por WhatsApp: “¿Ya hay una habitación reservada en Glasgow?”. “Sí amor”, respondió él.
Enseguida agregó: “También el documento llegará hoy” y “Luego un regalo para la gente de Glasgow”.
Melanie se sorprendió: “¿UN REGALO?”. Marcus le explicó que era una forma de agradecerles a unas familias que lo habían ayudado. Cuando ella preguntó si se trataba de dinero, recibió la respuesta que después quedó registrada en el fallo: “No es dinero, es sólo shampoo”.
Y agregó: “Les encanta. No sabes cuánto lo aprecian”.
Esa misma noche, a las 21.25, las cámaras de seguridad del Hotel Alcázar registraron el ingreso de una pareja. El hombre llevaba una bolsa y una carpeta roja. El recepcionista llamó a Melanie, que bajó a encontrarse con ellos. Apenas cuatro minutos después, la pareja abandonó el hotel. Ya no llevaban la bolsa ni la carpeta.
Los investigadores determinaron que aquellos elementos quedaron en poder de Melanie. Al día siguiente los encontraron dentro de su equipaje.
La madrugada del 25 de octubre, Marcus comenzó a darle instrucciones para preparar la valija. “Por favor escuchá”, escribió a la 1.36. Y siguió: “Colocá el documento en el fondo de la valija con algunas ropas. Luego poné la bolsa que recibiste en el medio, envolvela con una toalla y cubrila con otras ropas”.
A las 7.21 volvió a insistir en que protegiera los productos.
La respuesta de Melanie mostró que no estaba dispuesta a seguir todas sus indicaciones: “No tengo una toalla de mierda”.
Marcus le sugirió que utilizara una del hotel y justificó su insistencia con el argumento de que no quería que los envases se rompieran. “No me robaré una toalla”, contestó ella.

Horas después, la estadounidense salió del hotel y tomó un taxi hacia Ezeiza. Tenía previsto abordar el vuelo BA 246 de British Airways, que partiría a las 11.55 con destino a Londres, previa escala en San Pablo.
En el aeropuerto, los agentes de la PSA inspeccionaron su equipaje. Dentro encontraron dos potes de dulce de leche marca Día, tres botellas de loción corporal Avon Care y otros dos recipientes de productos cosméticos.
Los envases contenían una sustancia que reaccionó positivamente a las pruebas de detección de cocaína. Los análisis posteriores determinaron que se trataba de 6.816,5 gramos de droga, con una pureza de entre el 64% y el 75%.
Melanie quedó detenida ese mismo día. El 9 de noviembre, la Justicia la procesó por tentativa de contrabando de estupefacientes y le dictó prisión preventiva.
Permaneció privada de libertad durante varios meses, mientras su defensa aportó informes psicológicos, antropológicos y de perspectiva de género que permitieron reconstruir cómo fue manipulada.
Finalmente, el 20 de marzo de 2023, la Justicia resolvió sobreseerla. Consideró que las condiciones de vulnerabilidad que había atravesado durante gran parte de su vida permitían concluir que era víctima de trata de personas y no autora del contrabando.
La investigación continuó sobre quienes organizaron la maniobra.

“Se aprovecharon de la situación de vulnerabilidad”
Gidi fue detenido el 17 de diciembre de 2024, durante un allanamiento en un departamento de la calle Tacuarí, en la Ciudad de Buenos Aires. En el juicio sostuvo que solo había prestado un servicio de transporte y ayudado a una extranjera que no hablaba español.
Los jueces rechazaron esa explicación. Consideraron probado que colaboró con los traslados, el alojamiento y la asistencia de Melanie, y que actuó coordinadamente con los demás participantes.
En la sentencia, el tribunal destacó que los responsables “se aprovecharon de la situación de vulnerabilidad de Melanie Nance para utilizarla como transportadora de estupefacientes hacia el exterior”.
También valoró como agravante la manipulación emocional sostenida durante años y el hecho de que la estadounidense permaneció presa por una maniobra cuyo verdadero propósito desconocía.
Por eso, Gidi fue condenado a siete años de prisión como coautor de tentativa de contrabando de exportación agravado de estupefacientes destinados a su comercialización.
Durante el juicio también se informó que otros dos hombres identificados como participantes de la operación, tenían órdenes de captura vigentes. La sentencia, sin embargo, alcanzó únicamente a Gidi.














