
Investigadores que siguieron la pista de una mula atrapada en Ezeiza con casi 7 kilos de cocaína llegaron a una banda compuesta por ciudadanos chinos y un argentino, dedicados al tráfico de droga hacia el Sudeste Asiático y al contrabando en Argentina. En uno de los domicilios allanados, los detectives hicieron un particular descubrimiento: 629 pastillas de catinona sintética, una potente y peligrosa sustancia que es conocida en el circuito narco como “sales de baño”.
El efecto y su precio son similares al éxtasis (MDMA), pero varían en su potencia y peligrosidad. Por esa razón, su consumo no es muy frecuente y se da en un circuito limitado. No solo por los recursos económicos, sino también porque es necesaria cierta formación. “No cualquiera sabe qué son las catinonas y lo que producen”, graficó una fuente a este medio.
El hallazgo en un domicilio del barrio porteño de Monserrat, a unas 20 cuadras del Obelisco, de la Dirección de Narcotráfico y Delitos Conexos de la DGA, junto a efectivos de la División Operaciones Federales, casi no registra antecedentes en Argentina.
Fuentes judiciales indicaron que el 24 de febrero de 2026, se encontraron casi 1.500 kilos de pentinola, de la familia de las catinonas, en la valija de una pasajera en el Aeropuerto de Córdoba.
En Posadas (Misiones) ya está en juicio, con participación de la Procunar, una causa contra una organización a la que se le secuestró la sustancia en octubre de 2022, en un departamento de la calle Agüero, en la Ciudad. Fueron 85 comprimidos de catinona. Eso es todo.
Ahora, la investigación a cargo del Juzgado Penal Económico N°2, encabezado por Pablo Yadaro, sigue su curso, con dos detenidos, un prófugo y varias personas con roles bien definidos identificadas.
Hasta el momento, se ejecutaron otros cuatro procedimientos en Belgrano, en Retiro, a unas cuadras del Barrio Chino y en Villa Raffo, en el oeste del conurbano bonaerense.
Fue detenido el líder de la organización, de nacionalidad china, responsable operativo, coordinador de los flujos financieros de lavado de dinero y enlace con la rama internacional de la estructura narcocriminal.
También apresaron a un ladero argentino, un supuesto empresario señalado como el nexo logístico y como quien proveía la infraestructura y actuaba como testaferro dentro de Argentina.
Además, se identificó a su socio chino en las empresas creadas, de acuerdo a las fuentes, como pantalla para lavar el dinero. Se trata de Asiabridges y Anguila del Mundo S.A.
Por último, la estructura contaba con dos financistas que colaboraban para costear las operaciones de contrabando y personas que actuaban como “correos humanos”, uno de ellos, pareja de la mujer detenida en Ezeiza.

¿Qué son las catinonas sintéticas?
Las catinonas sintéticas tienen su raíz en la catinona natural, un alcaloide presente en la planta Catha edulis (khat), utilizada tradicionalmente en África oriental y la península arábiga por sus propiedades estimulantes.
De acuerdo con un informe al que tuvo acceso este medio, a partir de esa estructura química básica, la investigación farmacológica del siglo XX exploró múltiples variaciones con fines terapéuticos potenciales.
Sin embargo, muchas de estas moléculas nunca llegaron a aplicaciones médicas consolidadas. Décadas después, ese conocimiento químico se convirtió en la base para la aparición de nuevas drogas recreativas.
Es así que las catinonas sintéticas constituyen una nueva generación de sustancias psicoactivas que, en los últimos años, han adquirido una creciente relevancia para las agencias de control y seguridad debido a su elevada peligrosidad, su constante evolución química y la dificultad para su detección e identificación.
Aunque son similares al éxtasis, las catinonas sintéticas presentan un perfil de riesgo considerablemente superior debido a que poseen una acción estimulante significativamente más intensa sobre el sistema nervioso central, incrementando el riesgo de intoxicaciones graves.
Al mismo tiempo, sus efectos son impredecibles: pequeñas modificaciones en su estructura química generan diferencias sustanciales en sus efectos, dificultando que el consumidor conozca la dosis o la potencia real de la sustancia.
Presentan, además, mayor incidencia de cuadros psiquiátricos severos. Su consumo se asocia con mayor frecuencia a episodios de agitación extrema, delirios paranoides, alucinaciones, comportamiento violento y psicosis aguda.
También incrementan significativamente el riesgo de hipertensión severa, arritmias, infarto agudo de miocardio, accidente cerebrovascular e hipertermia potencialmente fatal.
Tienen un elevado potencial de dependencia: determinadas catinonas producen una compulsión intensa al consumo (“redosing”), favoreciendo el uso repetitivo en períodos cortos y aumentando el riesgo de sobredosis.
Desde la perspectiva de la inteligencia criminal, la salud pública y el control aduanero, las catinonas sintéticas representan actualmente una amenaza superior al MDMA tradicional.













