
Las autoridades de Guatemala interceptaron a un niño de 12 años mientras cobraba una extorsión de Q2 mil (USD 260) en un operativo coordinado por la Policía Nacional Civil (PNC).
El procedimiento, ejecutado por investigadores de la División Nacional contra el Desarrollo Criminal de las Pandillas (Dipanda), derivó en la retención del menor y la captura de dos hombres adultos vinculados con el Barrio 18 en la zona 14 de la capital guatemalteca.
El operativo policial se desplegó tras la denuncia de una víctima que recibió un teléfono celular y llamadas intimidatorias con amenazas de muerte si no entregaba la suma exigida.
Las fuerzas de seguridad organizaron un dispositivo de entrega controlada en la 9ª calle y 20 avenida de la zona 14. En el lugar, los agentes sorprendieron a los sospechosos en el momento en que recibían un paquete que simulaba la cantidad de dinero demandada.
Junto al menor de 12 años fueron aprehendidos Jonatan “N”, de 20 años, y Geremías “N”, de 23 años. Durante el procedimiento, los efectivos incautaron dos motocicletas en las que se transportaban y tres teléfonos celulares.

Los dos hombres adultos quedaron a disposición de los tribunales correspondientes, mientras que el niño fue remitido a la Procuraduría General de la Nación (PGN).
Las pandillas utilizan a menores de edad para evitar controles policiales y aprovechar la inmunidad legal
La participación de niños y adolescentes en actividades delictivas responde a una estrategia calculada por las estructuras criminales en Guatemala.
De acuerdo con los registros de la PNC, en lo que va del año las fuerzas de seguridad contabilizan más de 600 menores de edad capturados en flagrancia por su implicación directa en el cobro de exacciones ilegales, el sicariato y la distribución de estupefacientes a pequeña escala.

Según las autoridades, las clicas de las pandillas del Barrio 18, la Mara Salvatrucha e itinerantes reclutan a la niñez debido a su vulnerabilidad social y a la inimputabilidad penal parcial que contempla la normativa jurídica.
Las redes delictivas emplean a niños de 12 años para la entrega de dispositivos telefónicos y el cobro presencial de dinero bajo coerción a comerciantes.
En el caso de los adolescentes de entre 13 y 17 años, las bandas los instrumentalizan para cometer ilícitos de mayor complejidad, como el sicariato, con el objetivo de eludir la vigilancia policial.

Esta mutación criminal ha trasladado sus focos de captación hacia asentamientos marginados y entornos escolares, por lo que las autoridades han instado a los padres de familia a reforzar la supervisión sobre los jóvenes.
Las denuncias por extorsión muestran una reducción de hasta el 38% en el territorio guatemalteco
El panorama nacional sobre este delito refleja variaciones en las mediciones oficiales del país. Según los reportes institucionales y las evaluaciones del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN), las extorsiones han mostrado una tendencia a la baja con reducciones de entre el 30% y el 38% respecto de periodos comparables anteriores.
A pesar de la desaceleración estadística reportada por los centros de análisis, la PNC registra miles de expedientes anuales que continúan afectando la actividad comercial y productiva.
Las intervenciones en flagrancia en sectores como la zona 14 forman parte de las acciones focalizadas para neutralizar el accionar de las pandillas en las áreas urbanas del país.













