
La distribución del ingreso en la Argentina urbana se deterioró en los primeros tres meses de 2026. El indicador que mide la desigualdad entre los hogares retrocedió a un nivel que no se registraba desde comienzos de 2024, según el informe de Evolución de la Distribución del Ingreso que el Indec publicó este miércoles, basado en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH).
El Coeficiente de Gini del ingreso per cápita familiar de las personas llegó a 0,442 puntos en el primer trimestre de 2026, frente a 0,435 que había registrado en el mismo período de 2025. Es el valor más alto desde el primer trimestre de 2024, cuando había alcanzado 0,467 en el pico más elevado de la serie reciente, en pleno impacto de la devaluación de diciembre de 2023.
El Coeficiente de Gini es uno de los instrumentos estadísticos más utilizados para medir la desigualdad en la distribución del ingreso. Toma valores entre 0 y 1: cuanto más cerca del 0, mayor es la igualdad; cuanto más cerca del 1, mayor es la concentración. A diferencia de otros indicadores —como la brecha entre los extremos de la distribución—, el Gini toma en cuenta al conjunto de la población y no solo los valores en los extremos. El Indec lo calcula con datos desagregados, lo que lo hace más preciso que si se utilizaran agrupamientos por deciles.
La brecha entre ricos y pobres
Otro indicador que mide la distancia entre los extremos de la distribución es la brecha entre el decil más alto y el más bajo del ingreso per cápita familiar. En el primer trimestre de 2026, la mediana del decil 10 fue 15 veces mayor que la del decil 1, el mismo cociente que en igual período de 2025. Sin embargo, ese valor es superior al que se registró durante los tres trimestres anteriores, cuando la brecha había sido de 13, en el tercer trimestre de 2025. El propio informe aclara que esta variación responde en parte al “efecto del aguinaldo”: los resultados del primer y tercer trimestre de cada año están afectados por su captación, mientras que los del segundo y cuarto no lo están.

El decil 10 concentró el 33,5% del ingreso total, con un ingreso medio de $2.435.937. En el extremo opuesto, el decil 1 reunió apenas el 1,8% del ingreso, con un promedio de $130.550. La diferencia de promedios entre ambos extremos fue de 19 veces.
Qué ganó cada grupo
El ingreso promedio per cápita del total de la población, que abarcó 30,1 millones de personas, fue de $728.008 en el primer trimestre de 2026, con una mediana de $500.000. La suma total de ingresos para esa población ascendió a $21.909.502 millones, lo que implicó un incremento nominal del 35,6% frente al mismo trimestre de 2025.
La distancia entre estratos fue pronunciada. El ingreso medio del estrato bajo —los cuatro primeros deciles del ingreso per cápita familiar— fue de $264.131, mientras que el del estrato alto —los dos últimos deciles— llegó a $1.823.599, casi siete veces más. El estrato medio, que agrupa los deciles del 5 al 8, tuvo un ingreso promedio de $644.818.
El 61,9% de la población total —18.634 miles de personas— percibió algún ingreso. Dentro de ese grupo, el ingreso promedio individual fue de $1.153.457, siempre hablando del primer trimestre del año.
La brecha de género
Entre quienes perciben ingresos, la desigualdad también se expresó en la diferencia entre varones y mujeres. El ingreso promedio individual de los varones fue de $1.352.247, frente a $959.030 de las mujeres.

La brecha de género en el ingreso de la ocupación principal —calculada como la diferencia entre ambos promedios en relación al de los varones— fue del 29,1% en el primer trimestre de 2026, frente al 27,8% del mismo período de 2025. Es el valor más elevado de toda la serie que releva el Indec desde el primer trimestre de 2022.
Formales e informales
La condición de formalidad marcó una diferencia significativa. Entre los trabajadores asalariados —9,7 millones de personas con un ingreso promedio de $1.136.558—, quienes contaban con descuento jubilatorio percibieron en promedio $1.375.143, un 35,9% más que en igual trimestre del año anterior. Los asalariados sin descuento jubilatorio, en cambio, tuvieron un ingreso promedio de $731.150, con una variación interanual del 51,3%, aunque partiendo de una base significativamente más baja. La relación entre ambos grupos evidencia que los trabajadores informales ganaron, en promedio, poco más de la mitad que sus pares formales.













