
Luego de meses llenos de emociones y pérdidas inesperadas en su círculo laboral, como la de su amiga Ernestina Pais, Rocío Igarzábal eligió tomarse un respiro para reencontrarse con la alegría y el disfrute. La actriz viajó a Las Leñas, el emblemático centro de esquí de Mendoza, y compartió con sus seguidores distintas postales de su estadía, donde dejó ver su entusiasmo por la nieve y la complicidad con su colega Cachete Sierra, quien la acompañó en esta escapada invernal.
Durante su paso por Las Leñas, Rocío combinó momentos de relax y aventura. Se la vio luciendo un equipo de abrigo negro y gafas anaranjadas, con el cabello suelto y una sonrisa amplia, mientras caminaba sobre la nieve bajo el cielo azul y las montañas cubiertas de blanco. En otra de las imágenes, posó junto a Cachete, su excompañero en Casi Ángeles, en un ambiente cálido, ambos sentados en un sillón y riendo a carcajadas, reflejando el clima distendido que compartieron durante el viaje. La galería de fotos incluyó también escenas de paseos al aire libre, donde la actriz se permitió disfrutar del silencio de la montaña, la luz natural y la tranquilidad de estar lejos del ritmo habitual de las grabaciones y los escenarios.
Rocío mostró su faceta más deportiva con una campera celeste, gorro de lana negro y trenzas, animándose a recorrer las pistas de esquí y retratándose en pleno ascenso por el telesilla, con gafas espejadas y bastones en mano. Entre las postales de la montaña, incluyó una imagen con un buzo gris con la inscripción “take care”, en la que posó de perfil con las montañas nevadas de fondo, reflejando un momento de introspección y conexión con el entorno. La actriz dejó ver que su paso por Las Leñas estuvo marcado por la naturaleza, la amistad y la alegría de compartir momentos simples, desde salidas al aire libre hasta largas charlas en el hotel, siempre en compañía de Cachete Sierra.


Las imágenes transmitieron la energía de unos días de disfrute pleno, rodeada de paisajes blancos y buena compañía. Así, Igarzábal logró tomarse una pausa lejos de las cámaras y enfocarse en momentos de ocio y descanso, algo especialmente valioso luego de un año atravesado por emociones intensas y despedidas difíciles.
El viaje llegó después de un julio especialmente movilizante para la actriz. Al cumplirse un mes de la muerte de Pais, Rocío eligió recordarla a través de un video íntimo y sincero. “Qué incómodo que es habitar el duelo. La pena visita el cuerpo, lo inunda, por momentos lo ahoga, dejando salir escasas palabras acompañadas de un sonido que diría es el sonido del dolor”, expresó Rochi, sin buscar adornos ni frases grandilocuentes. En su relato, repasó distintas formas de pérdida: “Duelamos etapas, versiones de nosotros mismos, seres queridos”. Pero resaltó que esta vez el dolor tenía un matiz especial: “Pero esta es mi primera vez duelando a una amiga”.


Esa distinción fue central en su testimonio. El duelo por una amiga, según Igarzábal, tiene una textura distinta. No es el duelo de un familiar ni el de una figura lejana, sino el de alguien con quien se compartieron canciones, charlas y escenarios. “Llegamos al mes. No sé muy bien qué estoy haciendo, pero bueno, escribir y hablar me ayuda. Ningún día es igual al otro”, confesó. La obra que compartía con Pais, El Divorcio del año, también ocupó un lugar en el relato. “El show debe continuar, dicen”, escribió, aunque luego cuestionó esa frase: “Hoy me parece absurda y en la que dejo de creer. No sé si porque estoy más grande o porque estoy en un momento donde me cuestiono todo. Pero se necesita tiempo. Necesitamos tiempo”. Fue concreta sobre el impacto de la pérdida en el trabajo: “La obra que compartíamos juntas se desintegró, se desmoronó en plena despedida”.
En cuanto a cómo se procesa la pérdida de una amistad, Rochi encontró en la música y los recuerdos un refugio y una búsqueda de sentido. “Cuando se duela a un amigo, las canciones compartidas parecieran tener como mensajes ocultos. Las charlas compartidas uno las recuerda y las repasa en la cabeza buscando alguna señal, algún mensaje”, reflexionó, poniendo en palabras esa necesidad de encontrar significado en lo cotidiano, en lo que quedó guardado, en lo que se dijo sin saber que sería lo último.


En medio de recuerdos y paisajes nevados, Rocío Igarzábal se permitió reconectar con la alegría y el presente, sin dejar de lado el proceso de duelo, pero apostando también a la compañía, la naturaleza y la importancia de los pequeños momentos compartidos.














