
La creciente influencia de factores geopolíticos y la mayor conflictividad internacional, expresada en escenarios bélicos, como la invasión rusa de Ucrania en 2022 y la guerra en Medio Oriente desde el 28 de febrero pasado, revalorizaron el precio de los hidrocarburos y de los llamados minerales críticos, llevando a proyecciones positivas de exportaciones para la Argentina.
En la última semana, la Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos (CEPH) presentó un estudio que proyecta que en un escenario “moderado” la Argentina exportará petróleo y gas por valor de USD 17.741 millones hacia 2030 y por USD 22.382 millones hacia 2035, cifras que se elevan a USD 27.945 y USD 41.758 millones respectivamente en un escenario “expansivo”. Mejor aun, la barrera de los USD 40.000 millones podría alcanzarse ya en 2030 en un escenario “acelerado”.
Los conflictos geopolíticos y la guerra, dijo el presidente de la CEPH, Carlos Ormachea, dieron pre-eminencia a dos factores a favor del potencial exportador de hidrocarburos de la Argentina, concentrado en Vaca Muerta: seguridad y diversificación de fuentes de suministro.
Los conflictos geopolíticos y la guerra dieron pre-eminencia a dos factores a favor del potencial exportador de hidrocarburos de la Argentina (Ormachea)
Además, según las más recientes proyecciones de comercio exterior del Banco Central las exportaciones mineras totales, de unos USD 6.000 millones en 2025, pasarán a USD 15.600 millones en 2030. Sumando sectores, como campo, agroindustria, automotor y petroquímico, las exportaciones totales rozarían los USD 150.000 millones hacia 2030, calculó el Banco Central de la República Argentina (BCRA).
Un decenio de retroceso y otro de estancamiento
A la vez, en los últimos veinte años la Argentina registra, en números redondos, una caída del 40% en el número de empresas exportadoras: de cerca de 15.000 en 2006 a 9.000 en 2025. La caída fuerte se produjo de 2006 a 2015. Desde entonces, el número de exportadores apenas varió.
“En 2025 crecimos en cerca de 300, pero estamos en el mismo promedio desde 2016”, dijo a Infobae Fernando Landa, presidente de la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA).

Otros datos compilados por la CERA muestran que casi 94% del valor exportado en 2024 provino de grandes empresas, mientras que las pymex (pequeñas y medianas exportadoras) si bien fueron más del 50% del total, explicaron solo el 6,3% del valor exportado, muy por detrás de la participación de las pymex en la canasta de los países desarrollados (35%) y también por detrás de la participación promedio de sus pares en países en desarrollo (11,6 por ciento).
Argentina registra 199 exportadoras por millón de habitantes, muy lejos de la proporción que registran países como Corea, Canadá, España y Estados Unidos, pero también bien por debajo de la que se observa en Uruguay, Chile y Perú.
Argentina registra 199 exportadoras por millón de habitantes, muy lejos de la proporción que registran países como Corea, Canadá, España y Estados Unidos, pero también bien por debajo de la que se observa en Uruguay, Chile y Perú
Una investigación de la CERA sobre el panorama del comercio mundial a un año del Liberation Day en que Donald Trump anunció en la Casa Blanca la imposición de “aranceles recíprocos”, generando una cadena de reacciones a nivel mundial, describió el “doble desafío exportador” de Argentina: un complejo escenario internacional, en el que uno de cada cinco dólares de las exportaciones globales enfrenta medidas restrictivas, al que suma tres principales “asignaturas pendientes”
- Un atraso “insostenible” en el pago de reintegros y recupero de IVA,
- La liquidación mandatoria de divisas, que configuran desigualdad ante la ley)
- La persistencia de derechos de exportación (DEX, o retenciones) que si bien en algunos casos bajaron en otros hubo incluso aumentos.
Seguridad revalorizada, comercio complejizado
Al igual que Ormachea, de la CEPH, el documento de la CERA, destaca que el comercio y la inversión mutaron de dar prioridad casi exclusiva a la eficiencia (precios) a una revalorización de la seguridad, en un contexto en el que los principales actores del comercio internacionales vuelvan recursos para impulsar a sus sectores productivos y atraer inversiones, con programas específicos y erigen nuevas barreras de acceso a sus mercados, como aranceles o cuotas, que se duplicaron en 2025, principalmente por la imposición de aranceles.

“Ya antes de la guerra y el cierre del estrecho de Ormuz teníamos un nivel de conflictividad superior a cualquier punto histórico posterior a la Segunda Guerra Mundial, debido a una lucha por la dominancia en temas relativos a la Inteligencia Artificial y su cadena de valor: materiales y tecnologías críticas. Además, está el tema ambiental. Hoy, uno de cada cinco divisas de exportación mundial está sujeto a barreras”, dijo Landa.
Sin embargo, hay sectores, como hidrocarburos y minería, donde las proyecciones de exportación son muy importantes, le señaló este medio.
“Hay situaciones divergentes. En petróleo y gas, un desarrollo a partir de Vaca Muerta que se va a sostener en base a inversión y dentro de la ventana del RIGI, la exportación no está limitada, porque son recursos escasos. Lo mismo la minería en un contexto de guerra y complejidad. También el campo tuvo muy buenos resultados: gran volumen de exportación de materias primas, pese a caída de precios. Pero las exportaciones agroindustriales e industriales sufren el contexto de conflictividad. Y Argentina suma su sesgo anti-exportador, reflejado en la evolución del número de exportadores. En 2025 crecimos en cerca de 300, pero estamos en el mismo promedio desde 2016. Bajamos en forma constante el número de exportadores desde hace veinte años”, respondió el presidente de la CERA.
Sesgo anti-exportador
En el “combo de factores” del sesgo anti-exportador Landa anotó en primer lugar a los DEX o retenciones, casi inexistentes en el resto del mundo: “En algunos sectores industriales bajaron, pero no en la posición por la que se más se exporta, y hay complejos exportadores como la pesca, equivalente a cualquier otra economía regional, en que tampoco bajaron”.
Argentina suma su sesgo anti-exportador, reflejado en la evolución del número de exportadores. En 2025 crecimos en cerca de 300, pero estamos en el mismo promedio desde 2016 (Landa)
Otro factor es la liquidación mandatoria de divisas, un régimen que, dijo Marcelo Elizondo, presidente del capítulo argentino de la International Chamber of Commerce, «es una rareza argentina que no usa casi nadie en el mundo”.
Landa precisó que los exportadores locales están obligados a ingresar y liquidar el 100% de las divisas de exportación. “Los únicos países que tienen algo similar, pero no exigen liquidar el 100%, son Paquistán y Libia. Es una interferencia del Estado en la actividad privada y una discriminación, porque si se vende en el mercado interno en dólares el mismo bien, no hay obligación de liquidar. Es una desigualdad e impide a los exportadores disponer de sus divisas para importar equipos. Tiene que pedírselas al Estado. Si tiene que hacer un pago adelantado, no puede hacerlo. Debe conseguir financiación y pagar el costo”.
Por último, Landa refirió la existencia de normas de la Organización Mundial de Comercio (OMC) para exportar sin impuestos indirectos, pues se cobran en destino: “No tiene sentido pagarlos en origen, pero nosotros cobramos IVA en la exportación. El Estado tiene dos regímenes para aplicar la normativa OMC: la devolución de impuestos indirectos vía reintegros y el recupero del IVA. Y acá hay un atraso creciente.
De hecho, los atrasos se extendieron a ocho meses: entre abril y diciembre del año pasado, mientras el valor de las exportaciones creció 28%, el de los reintegros disminuyó 10%, al equivalente a solo USD 89 millones en ese período. La anomalía se agudizó al inicio de este año y en febrero, como reportó Infobae, los principales estudios del país destacaron que los reintegros y devoluciones fueron nulos, contra $50.000 millones en febrero de 2025.
“En marzo devolvieron algo, pero sin compensar atrasos previos. Eso afecta a la cuenta económica del exportador y paradójicamente afecta más a los exportadores puros y de mayor valor agregado, una contradicción en sí misma”, concluyó el presidente de la Cámara de Exportadores.














