Más de un año y medio después del doble crimen de Paloma Gallardo y Josué Salvatierra en Florencio Varela, la causa judicial continúa sin responsables confirmados. Mientras la causa sigue sin avances, recientemente, volvieron a rechazar el pedido de detención contra el único sospechoso.
La resolución fue firmada el 10 de agosto por el Juzgado de Garantías N° 8, que determinó que H. C. seguirá en libertad. Aunque el fallo, de 23 páginas, no implica la absolución ni el cierre del caso, marcó la segunda negativa de la Justicia al pedido de la Fiscalía, al considerar que la prueba reunida no alcanzaría el nivel de certeza requerido para privar a alguien de su libertad.
En abril de 2025, los padres de Paloma Gallardo habían solicitado su detención como particulares damnificados, pero el propio fiscal Darío Santiago Provisionato lo había rechazado por falta de pruebas. Más de un año después, la Fiscalía reiteró el pedido con el mismo expediente, pese a que no se sumaron elementos de peso.
Actualmente, Provisionato sostiene que el ataque fue un robo que terminó en homicidio agravado. La reconstrucción de los hechos indicó que el doble crimen se concretó el 30 de enero de 2025, entre las 18.15 y las 18.50, en un descampado de Bosques.

Según la autopsia, Paloma y Josué murieron producto de traumatismos encéfalocraneanos graves y múltiples fracturas de cráneo que fueron provocadas por un objeto duro de bordes romos. A raíz de la gravedad de las lesiones, ambos sufrieron un paro cardiorrespiratorio traumático.
De acuerdo con la información recopilada por Diario Norte, el eje central de la acusación contra el sospechoso son las grabaciones de cámaras de seguridad. Un vecino, dueño de un almacén, lo registró durante la mañana del hecho. Allí, se lo vio vestir bordó holgada y bermuda clara por debajo de la rodilla.
Sin embargo, una segunda cámara que pertenecía a una empresa de la zona captó imágenes en las inmediaciones del descampado a las 19.09. En esas imágenes se vio a un hombre que circulaba en las cercanías de la escena del crimen, pero que vestía una remera oscura ajustada y una bermuda más corta.
Por este motivo, el fallo judicial consideró que las diferencias en la vestimenta de las personas grabadas dificultan la identificación de H. C. y, por ende, que este pueda ser ubicado en el lugar y el horario en que ocurrió el doble asesinato.

En el expediente también se reunieron las declaraciones de tres testigos que describieron la ropa del sospechoso, pero cuyos relatos no coincidían entre sí. Asimismo, un vecino que había llamado al 911 había indicado que el presunto responsable habría vestido una camisa negra floreada, pero, al ser consultado por los colores, respondió que era daltónico y no podía precisarlos.
Un oficial también aportó otra versión, en la que señalaba que el acusado habría llevado una remera de fútbol bordó, bermuda de jean clara, zapatillas azules y gorra negra. En línea con esto, las cámaras de la zona mostraron al menos tres personas distintas cerca del descampado en el horario del hecho: un hombre con camisa floreada, otro con remera blanca y un tercero portando un objeto similar a un fierro. Ninguno logró ser identificado.
Respecto a las acusaciones contra H. C., los investigadores creen que la mayoría fue producto de rumores barriales. Un vecino admitió haberlo señalado por comentarios escuchados en el barrio y en televisión, sin recordar la fuente. Otro matrimonio declaró solo transmitir lo que pensaba un familiar, sin haber presenciado los hechos.

A pesar de esto, el 6 de febrero de 2025, la Policía allanó la vivienda atribuida al sospechoso, sin hallar los celulares ni pertenencias de las víctimas, ni ropa compatible con las observadas en los videos. Tampoco se encontraron rastros biológicos, ADN ni huellas que lo vinculen de manera directa con la escena del crimen o con las víctimas.
No obstante, la Fiscalía interpretó que la ausencia de elementos se debía a un ocultamiento de pruebas, mientras que el juez consideró igualmente posible que el sospechoso, con tres pedidos de captura vigentes por otras causas, evitara permanecer en un domicilio fijo.
A tan solo unos meses de que se cumplan dos años desde el doble crimen, el caso sigue sin detenidos ni imputados. “La causa está muy difícil de esclarecer”, reconocieron desde la investigación durante un diálogo con Infobae.













