
Científicos detectaron oro invisible dentro de pirita, un mineral de sulfuro de hierro extraído del fondo marino frente a Japón.
Encontraron concentraciones de hasta 1,9% en peso dentro de la estructura cristalina del mineral, una acumulación que no aparece como granos ni nódulos y que puede servir para identificar nuevas zonas de explotación.
La investigación se centró en el campo hidrotermal de la caldera Higashi-Aogashima Knoll, situada a 360 kilómetros al sur de Tokio y a más de 700 metros bajo el nivel del mar.

Allí, submarinos robotizados recolectaron muestras de rocas en respiraderos volcánicos y montículos submarinos distribuidos sobre el fondo de una caldera profunda.
Cuando los científicos empezaron a estudiar esas estructuras hidrotermales en 2015, encontraron en las rocas hasta 275 ppm de oro, con un promedio de 102 ppm, por encima de otros depósitos auríferos similares de aguas profundas en el mundo, que suelen contener entre 0,01 y 43 ppm.
Oro átomo por átomo

El trabajo fue publicado en Scientific Reports y describe que la mayor parte de ese oro ya había sido observada como granos visibles.
Pero la nueva pregunta era si la pirita, abundante en la región, también retenía metal oculto en su interior. La respuesta fue afirmativa y, además, en los niveles más altos medidos en esa caldera.
Los investigadores comprobaron que el oro no estaba atrapado como pequeñas pepitas dentro del mineral, sino integrado como solución sólida en la red cristalina de la pirita.
Ese patrón solo se observó cuando había presencia de arsénico, plomo y cobre. Según el estudio, esos elementos deforman la estructura del sulfuro de hierro, generan vacancias en la red cristalina y abren espacio para que los átomos de oro queden retenidos dentro del cristal.
La relación entre oro y arsénico fue directa: a mayor concentración del segundo, mayor presencia del primero. El trabajo explica que esto ocurre porque el arsénico sustituye al azufre en la estructura de la pirita, y ese cambio facilita el ingreso de iones de oro de mayor tamaño.
Dónde se concentró más oro

Los científicos analizaron muestras de los tres campos hidrotermales activos de la caldera: Cono Central, Sureste y Este. También clasificaron la pirita en cuatro tipos morfológicos: framboidal, coloforme, euhedral y subhedral.
No toda la pirita presentó la misma riqueza aurífera. El contenido dependió tanto del lugar de origen como de las condiciones en las que el mineral se formó.
El sitio Cono Central mostró las concentraciones más altas, seguido por Sureste y luego Este. Entre las distintas formas del mineral, la pirita coloforme, formada cuando fluidos hidrotermales sobrecalentados chocan con el agua fría del mar, fue la que concentró más oro; detrás quedaron la framboidal, la subhedral y la euhedral.
Ese patrón aporta una pista práctica para futuras búsquedas. El estudio sostiene que la textura de la pirita y sus huellas químicas pueden actuar como indicadores de las zonas con mayor carga aurífera dentro de sistemas hidrotermales activos del lecho oceánico.
Cómo confirmaron el oro oculto

Para llegar a esa conclusión, el equipo trituró parte de las rocas hasta obtener un polvo fino y midió su contenido total de oro y arsénico con espectrometría de masas. También examinó granos minerales individuales con haces de electrones para mapear la distribución de metales como plomo, cobre y arsénico.
La confirmación del oro invisible llegó mediante SIMS, una técnica de alta sensibilidad. Con perforaciones microscópicas en las rocas, los investigadores pudieron detectar el metal a escala atómica dentro de la pirita.
El hallazgo abre una nueva forma de buscar oro en el fondo marino: en lugar de rastrear granos visibles, los geólogos podrían guiarse por la textura de la pirita y su contenido de arsénico para localizar los puntos más ricos de estos yacimientos submarinos frente a Japón.













