
La ilustradora japonesa Akiko Hayashi, cuyas imágenes acompañaron a generaciones de niños en todo el mundo y cuyo trazo dio forma al primer volumen de la novela que inspiraría Kiki, la aprendiz de bruja, murió a los 81 años en la prefectura de Nagano a causa de una neumonía. La editorial Fukuinkan Shoten lamentó la pérdida de una autora a la que atribuyó “numerosas obras” para el público infantil. La familia optó por un funeral privado.
La noticia conmovió a la industria editorial japonesa y a lectores de varios países de Asia. Según recogió el diario surcoreano Maeil Business Newspaper, el sector despidió a Hayashi con la descripción de “la escritora más cálida a la hora de dibujar el corazón de los niños”. En Corea del Sur, donde muchos de sus títulos circulan en traducción desde hace décadas, sus libros son considerados referencias estables en educación temprana y en la lectura compartida entre padres e hijos, de acuerdo con el mismo medio.
Kiki, la protagonista de la novela de Eiko Kadono ilustrada por Hayashi, es recordada como un símbolo de independencia y crecimiento personal para generaciones de lectores. La versión que Hayashi ayudó a dar forma, con su trazo cálido y expresivo, permitió acercar a los niños a la historia de una joven bruja que debe enfrentar nuevos desafíos lejos de su hogar. Esta edición ilustrada sería fundamental para captar la atención no solo del público infantil japonés sino también de otros países, consolidando tanto el legado de la autora como el de la propia Hayashi en la literatura para niños.

Pero la trayectoria de Hayashi arrancó en Tokio, donde nació en 1945. Tras graduarse en Bellas Artes por la Universidad Nacional de Yokohama, trabajó como ilustradora de revistas antes de debutar en el libro ilustrado en 1973 con Kamihikoki (Avión de papel). Tres años después llegó la obra que definiría su carrera: Miki’s First Errand (El primer encargo de Miki), escrita por Yoriko Tsutsui y publicada en 1976 por Fukuinkan Shoten. El libro, que narra las peripecias de una niña de cinco años enviada sola a comprar leche por primera vez, se convirtió en un fenómeno editorial y, casi cinco décadas después, sigue presente en las estanterías de familias de todo el mundo.
Las obras de Hayashi acumularon más de 20 millones de ejemplares vendidos a lo largo de su carrera, según informó Fukuinkan Shoten en su comunicado. Muchos de sus títulos se tradujeron al inglés, al chino, al coreano y a otros idiomas, lo que extendió su alcance mucho más allá del mercado japonés.
Hayashi no se limitó al trabajo por encargo. A lo largo de su carrera escribió e ilustró títulos propios, entre ellos Buenas noches, señor Luna y Kon y Aki, dos series destacadas. También ilustró ¡Hay un hipopótamo en mi bañera!, escrito por Kyoko Matsuoka, un libro que ganó el Premio de Bellas Artes en el Concurso de Cultura Editorial de Libros Infantiles Sankei.

El vínculo entre su obra y el cine de animación quedó sellado en 1985, cuando ilustró el primer volumen de Kiki, la aprendiz de bruja. Ese libro fue la base sobre la que Hayao Miyazaki y Studio Ghibli construyeron la adaptación cinematográfica estrenada en 1989.
Las ilustraciones originales de Hayashi para esa edición formaron parte de varias exposiciones retrospectivas en museos japoneses; el Museo de Arte de la Prefectura de Miyagi conserva más de 200 piezas originales de su autoría, entre ellas obras de Miki’s First Errand y de la serie Kon y Aki, según informó el propio museo.

El pasado abril, Fukuinkan Shoten publicó El mundo de Akiko Hayashi: Dibujando niños, un libro que reunió su carrera y su proceso creativo. La publicación llegó apenas tres meses antes de su muerte.













