
La inseguridad en La Matanza se cobró una nueva víctima. Esta vez, se trata de Lucas Galván, un hombre de 46 años, oriundo de la zona de San Alberto, que recibió un disparo en una arteria de la pierna izquierda que le causó la muerte. Todo, mientras intentaba defender a un vecino de un robo protagonizado por motochorros.
El hecho ocurrió ayer martes a las 21:15 en la esquina de Abdala y Moldes. Tras sufrir el disparo, Galván fue trasladado por otro vecino al Hospital Paroissien. Todavía estaba consciente. Allí, la Policía Bonaerense fue alertada. La Comisaría 5° de San Alberto en pleno, con su gabinete táctico operativo y su jefe de calle, se presentó en el centro médico.
Galván, como pudo, relató el hecho. Aseguró que un grupo de motochorros llegó a la esquina y disparó en medio del intento de robo, para luego huir. El tiro que recibió, sin embargo, fue crítico. Galván, ex empleado de una farmacéutica, sufrió dos paros cardíacos en el curso de la noche. Finalmente, falleció.

Así, el caso se convirtió en un expediente por asesinato, con la intervención de la UFI de Homicidios de La Matanza. El fiscal Claudio Fornaro se presentó en la escena y comandó el operativo. La Comisaría 5° se aboca a encontrar videos de cámaras de seguridad y a seguir el rastro de los motochorros en las últimas horas.
El crimen de Galván ocurre en medio de un turno particularmente extremo. Menos de una semana atrás, Fornaro comandó el operativo para esclarecer el crimen de Candela Urquiza, asesinada en Villa Dorrego de un tiro en la cabeza al quedar en medio de un tiroteo entre narcos, cuando un grupo de hampones llegó a la zona para balear a un traficante. Su abuela también recibió un disparo en la espalda.
El 27 de junio último, otro triple crimen ocurrió en la zona de Rafael Castillo, cuando dos sicarios a bordo de motos dispararon al menos 25 balas contra un bunker donde varios adictos se reunían. Había dos mujeres entre las víctimas. Tras el hecho, los vecinos incendiario la casilla.
Los recientes hechos, aseguran fuentes en la zona, forzaron una serie de recambios en las conducciones de las comisarías de la Policía Bonaerense.













