
Luego haberse negado a declarar, los franceses Isaac Ben Daoude y Ahmed Adda Belkocir -acusados de enviar encomiendas de cocaína a Europa, vía Ezeiza- cambiaron de idea y decidieron presentar escritos en los que ensayaron algunas explicaciones para despegarse de la imputación en su contra.
Sin embargo, Marcelo Aguinsky, titular del Juzgado Nacional en lo Penal Económico N° 6, decidió procesarlos con prisión preventiva y dictarles un embargo por $1.481.844.000, indicaron fuentes del caso a Infobae.
Sucede que el magistrado no les creyó, pese a que Daoude y Belkocir ensayaron diferentes estrategias e, incluso, uno de ellos se hizo cargo del envío de las encomiendas que fueron objeto de una entrega vigilada a cargo de la División Narcotráfico Metropolitana de la DGA-ARCA, junto a efectivos de la PSA.
“Nunca integré asociaciones dedicadas al narcotráfico ni desarrollé actividades vinculadas con el comercio ilegal de estupefacientes. Nunca vine a la Argentina con el propósito de desarrollar actividades ilícitas. Muy por el contrario, mi objetivo consistía en comenzar una nueva vida, conseguir estabilidad económica y ofrecerle mejores oportunidades a mi familia”, aseguró Daoude que reveló, además, que trabajaba en un local de comidas rápidas antes de, supuestamente, probar suerte en este país.
“Mi intención consistía en instalarme primero yo solo, conseguir una vivienda definitiva, regularizar mi situación migratoria y generar las condiciones necesarias para que posteriormente pudieran venir mi esposa y mis hijos”, aseguró en ese sentido.
Luego, afirmó: “Yo no conocía al Sr. Ahmed Adda Belkocir antes de viajar a Argentina. Aproximadamente una semana antes del viaje hacia Argentina, fuimos presentados por un amigo en común”.
Según Daoude, la relación se limitó a un gesto de hospitalidad hacia un compatriota recién llegado, y describió sus encuentros y coincidencias de vivienda como meramente circunstanciales. Ambos coincidieron en un departamento en la calle Cuba, en Belgrano, y en una torre de lujo, en Palermo. Además, tienen vinculación con un tercer departamento en el que se halló una caja con 12 kilos de cocaína, con el sello del escorpión, el mismo símbolo que llevaban los ladrillos hallados en las encomiendas.
Por su parte, Ahmed Adda Belkocir, en su propia presentación escrita, reconoció su participación en los envíos de las encomiendas.
“Asumo plenamente la responsabilidad por las decisiones que tomé. Respecto de esos tres envíos, fui yo quien realizó de forma personal, todas las gestiones necesarias para su despacho”, subrayó y procuró desligar a Ben Daoude.

“Isaac no tuvo ninguna participación en los envíos. No tiene nada que ver con la causa, jamás organizó las encomiendas, nunca decidió su remisión, nunca preparó los paquetes […] nunca ingresó a las sucursales de los correos para despacharlos, nunca realizó gestión alguna vinculada con esos envíos. Tampoco conocía el contenido de las encomiendas”, manifestó.
Sobre la convivencia, sobre las estadías transitorias y contactos circunstanciales, y acerca de los viajes a Uruguay también adujo motivos puramente migratorios, compartiendo la versión de Ben Daoude. Mencionó que los documentos falsos con los que intentaban regresar a este país, eran de él y remarcó que ninguno de ellos pertenecía a su compañero.
No obstante, el fallo judicial expuso las inconsistencias y falencias de ambas defensas y apela a las pruebas reunidas en la causa para desmontar las versiones defensivas.
Sobre la documentación falsa, el juez estableció: “En primer lugar, Daoude procura desvincularse de la documentación presuntamente apócrifa. Sin embargo, tal afirmación aparece desprovista de todo respaldo objetivo y se contrapone con las constancias de la causa, toda vez que dicha documentación fue hallada en el domicilio que el propio imputado reconoció como su lugar de residencia”.
“A ello se agrega -sigue- que entre los elementos secuestrados, se encontraban dos cédulas de identidad de la República Francesa, a nombre de Mohamed BEHNAS y Louis DASILVA, junto a una licencia de conducir de la República Francesa a nombre de Louis DASILVA, todos ellos exhibiendo la fotografía del propio DAOUDE. Esta circunstancia impide, al menos en esta etapa del proceso, admitir sin más el intento de desvincularse de tales pruebas mediante una mera afirmación carente de sustento”.

Sobre los “viajes migratorios”, Aguinsky desmontó el argumento afirmando: “El plazo de permanencia que habilitaría la necesidad de abandonar el territorio nacional para un eventual nuevo ingreso aún no se encontraba pronto a agotarse. […] los imputados contaban con una reserva aérea para el día 13 de mayo del corriente año, con destino a la República Francesa, circunstancia que tampoco encuentra una explicación compatible con la versión ofrecida.”
Y suma que ambos egresaron y reingresaron al país en múltiples ocasiones en las mismas fechas, lo cual “excede claramente la mera coincidencia alegada y constituye un dato objetivo que robustece los indicios acerca de la estrecha vinculación existente entre ambos”.
Sobre la relación y convivencia
A la vez, el procesamiento señala que “no resulta verosímil la afirmación […] en cuanto sostiene que su relación con Ahmed Adda Belkocir se limitó a un gesto de hospitalidad dispensado a un compatriota recientemente arribado […] El propio encausado reconoce haber compartido alojamiento con aquél, haberlo acompañado en distintas diligencias, haberle facilitado el contacto para obtener una vivienda y haber permanecido junto a él durante el proceso de instalación en el país. Tales circunstancias, analizadas conjuntamente con los viajes internacionales realizados en forma coincidente y con las restantes constancias incorporadas al expediente, evidencian un grado de proximidad y coordinación que excede ampliamente la relación circunstancial, ocasional y transitoria que pretende describir en su descargo”.

En cuanto a la posible autoría exclusiva, sostiene que, si bien Belkocir intenta asumir la responsabilidad exclusiva, “la magnitud y complejidad logística que exhibe la maniobra investigada constituye, prima facie, un elemento que permite inferir razonablemente la existencia de una actuación coordinada con otras personas, extremo que deberá ser definitivamente dilucidado durante el desarrollo del proceso.”
Y además, analizando la prueba fílmica, el fallo destaca que “el reconocimiento de la participación de Belkocir en tales hechos no resulta suficiente para excluir, por sí sola, la eventual intervención de terceros en la maniobra investigada.”
El fallo subraya que ni la versión de inocencia absoluta de Ben Daoude ni la autoreivindicación exclusiva de Belkocir pueden sostenerse frente al dossier probatorio y la lógica de la operatoria.
“Las explicaciones brindadas no encuentran adecuado correlato en los elementos objetivos reunidos hasta el momento, sino que por el contrario, aparecen como intentos de otorgar una interpretación alternativa a circunstancias que apreciadas de manera integral y conforme a las reglas de la sana crítica racional, continúan sustentando con suficiente grado de probabilidad la hipótesis investigativa delineada en estas actuaciones”.
Y concluye: “La efectiva extensión y participación de cada uno de los imputados deberá ser definitivamente establecida con el avance de la investigación y la producción de la restante prueba, que ya se encuentra en desarrollo.”
Hoy, ambos acusados aguardan la continuidad del proceso en prisión preventiva, mientras la Justicia argentina, en interconexión con las autoridades francesas, busca determinar el alcance real de su participación y de la organización transnacional en la que habrían actuado.














