
El régimen de Irán designó al almirante Ali Ozmaei como nuevo comandante de la Armada de la Guardia Revolucionaria, el cuerpo de élite encargado de asegurar el control del estrecho de Ormuz frente a la presión de Estados Unidos.
Ozmaei asumió el puesto luego de liderar la Quinta Región Naval de la Guardia, que abarca las islas iraníes de Qeshm y Kish en el golfo Pérsico, según informó la agencia DefaPress, vinculada a organismos de defensa iraníes.
El almirante reemplaza a Alireza Tangsiri, anterior comandante naval de la Guardia, fallecido en un ataque aéreo atribuido a fuerzas estadounidenses e israelíes durante la guerra de marzo. Tel Aviv lo había señalado como responsable del cierre del estrecho de Ormuz ordenado por Teherán durante el conflicto.
En su primer mensaje al frente de la Armada de la Guardia Revolucionaria, coincidiendo con el segundo día de los funerales del líder supremo Ali Khamenei, Ozmaei declaró que la “venganza divina” contra Estados Unidos e Israel “no está lejos”.
Añadió que tanto los miembros de la fuerza naval como los “guardianes del estratégico estrecho de Ormuz” seguirán “con firmeza y determinación” el camino de Khamenei, fallecido el primer día de la guerra, el 28 de febrero.
Irán comunicó la reapertura del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz tras la firma de un memorando de entendimiento con Estados Unidos para concluir la guerra. Sin embargo, exige que los barcos transiten bajo su autorización y conforme a las rutas designadas por Teherán.
Durante las últimas semanas, las tensiones aumentaron entre Teherán y Washington, con ataques iraníes a buques y bombardeos estadounidenses contra objetivos militares en la costa sur de Irán, en el marco de la disputa por el control de Ormuz.
Tras estos incidentes, ambas partes sostuvieron negociaciones indirectas en Qatar para abordar el memorando de entendimiento firmado el 17 de junio, cuyo fin es poner término a la guerra.

Irán dio inicio al funeral público del fallecido líder supremo Ali Khamenei
En otro orden, miles de personas se congregaron en Teherán para participar en las ceremonias fúnebres de Ali Khamenei, ex líder supremo de Irán durante 35 años, tras su muerte a los 86 años el 28 de febrero, en el primer día de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán.
La televisión estatal destacó que las autoridades esperan entre 15 y 20 millones de participantes solo en la capital durante los próximos tres días, en lo que consideran una demostración de fuerza ante los adversarios de la república islámica.
De acuerdo con lo reportado por la televisión estatal y confirmado por AFP, miles de adeptos, muchos portando estandartes rojos como símbolo de venganza, se concentraron en el patio principal del complejo religioso de la Gran Mosalla. La multitud coreó consignas como “muerte a Estados Unidos” y “venganza, venganza”, mientras esperaba la llegada del féretro de Khamenei.

Según un reporte de la agencia, el evento se desarrolla bajo estrictas medidas de seguridad, con caminos bloqueados y el cierre previsto del espacio aéreo, configurando el mayor acto público en Irán desde el entierro de Ruhollah Khomeini en 1989. Las ceremonias fúnebres se extenderán durante seis días, de acuerdo a la programación oficial.
Las autoridades iraníes colocaron especial atención en la posible aparición pública de Mojtaba Khamenei, hijo y sucesor de Ali Khamenei, quien fue designado líder supremo una semana después de la muerte de su padre, aunque aún no hizo apariciones ante la audiencia desde aquel momento.
Testimonios recogidos por AFP reflejan el sentir de los participantes. “Vinimos (al funeral) porque le prometimos al líder supremo que estaríamos a su lado hasta el final”, declaró Reza, profesor universitario y agregó: “Durante mucho tiempo, gritamos que sacrificaríamos nuestras vidas por el líder, pero fue él quien se sacrificó por nosotros”.












