
El pensamiento bolivariano mantiene plena actualidad en un contexto marcado por desafíos transnacionales que requieren respuestas colectivas, coincidieron en señalar los ministros de Relaciones Exteriores y jefes de delegación de América, Europa y el Caribe.
Reunidos en Panamá para reflexionar sobre el legado del Congreso Anfictiónico de 1826 y su vigencia frente a los desafíos que enfrenta la comunidad internacional, los representantes de al menos 22 países sostuvieron que los acuerdos alcanzados en aquella época promovieron principios hoy esenciales para el derecho internacional.
En el conversatorio participaron delegaciones de Belice, Dominica, Perú, Eslovaquia, Granada, Guatemala, Guyana, Italia, Estados Unidos, Marruecos, Portugal, México, Reino Unido, Polonia, Trinidad y Tobago, Uruguay, Paraguay y Países Bajos, así como representantes de la ONU, del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) y de la Santa Sede.
El encuentro, realizado en el marco de la conmemoración del Bicentenario de la histórica cita convocada por Simón Bolívar en 1826, estuvo moderado por el viceministro de Relaciones Exteriores de Panamá, Carlos Arturo Hoyos, y el viceministro de Asuntos Multilaterales y Cooperación, Carlos Guevara Mann.
La defensa de la democracia, el respeto al Estado de derecho, la soberanía de los Estados y la solución pacífica de controversias, dijeron, continúan siendo pilares fundamentales de la convivencia internacional.

Guevara Mann resaltó que el Congreso Anfictiónico constituyó el primer gran esfuerzo de concertación entre Estados soberanos del continente y uno de los antecedentes más relevantes del multilateralismo contemporáneo.
Recordó que los acuerdos alcanzados en Panamá en 1826 promovieron principios hoy esenciales para el derecho internacional.
“La igualdad jurídica de los Estados, la cooperación y el arbitraje como mecanismo para resolver diferencias es un legado”, señaló.
Las delegaciones reflexionaron además sobre la necesidad de preservar y fortalecer los espacios de diálogo en momentos de creciente incertidumbre global.
“Nunca el mundo ha necesitado tanta cooperación y nunca ha estado más cuestionado. Una paradoja”, fue una de las reflexiones compartidas durante la sesión.

Los participantes coincidieron igualmente en que “el consenso es una expresión de madurez política” y subrayaron que cada reunión internacional capaz de generar resultados concretos representa una contribución efectiva al fortalecimiento del sistema multilateral.
El Congreso Anfictiónico de Panamá de 1826 fue el intento más ambicioso de Simón Bolívar y de las nuevas repúblicas hispanoamericanas por transformar la victoria militar sobre el imperio español en un orden político continental basado en la confederación, la defensa colectiva, el arbitraje internacional y ciertos principios de derecho y de ciudadanía común.
Celebrada entre el 22 de junio y el 15 de julio de 1826 en el antiguo convento de San Francisco de la ciudad de Panamá, reunió a plenipotenciarios de la Gran Colombia, México, Perú y las Provincias Unidas de Centroamérica, en presencia de observadores de Gran Bretaña y Países Bajos, con el objetivo de consolidar la independencia, enfrentar posibles intervenciones de España y de la Santa Alianza, organizar un “ejército confederado”, entre otros objetivos.
Si bien el Congreso logró aprobar un Tratado de Unión, Liga y Confederación Perpetua, junto con otros instrumentos como la Convención de Contingentes, los acuerdos fueron ratificados únicamente por la Gran Colombia y nunca llegaron a implementarse.
Esto llevó a Bolívar a considerar la experiencia como un fracaso, o como dijera, “una sombra”, fruto de las rivalidades interestatales, la fragilidad de los nuevos Estados y la influencia de las grandes potencias, especialmente Estados Unidos y Reino Unido.

Sin embargo, fue el primer antecedente de las conferencias panamericanas, de la Unión Panamericana y, finalmente, de la Organización de los Estados Americanos (OEA).














