Endrick llegó al Mundial 2026 con el dorsal 19 en la espalda y la historia más intensa de la competición en sus piernas. El delantero de 19 años, cedido por el Real Madrid al Lyon, habló con The Guardian sobre sus miedos, su lesión, la paternidad y por qué el fútbol “no es un lugar agradable”.
Si bien no pudo asentarse completamente en el conjunto madrileño, actualmente en Francia está encontrando su mejor versión de cara a su segunda competición oficial con la verdeamarela. Sin embargo, las declaraciones más fuertes fueron cuando se refirió al entorno futbolero.
Endrick y su visión del fútbol
El joven delantero atraviesa un momento de transformación personal y profesional que va más allá del campo de juego. Ahora, su mirada se orienta hacia el futuro, marcado tanto por la expectativa de la paternidad como por una visión crítica sobre el ambiente del fútbol. En palabras del propio jugador, en diálogo con Thiago Rabelo para The Guardian, “es un entorno muy duro”. Este juicio, fruto de su experiencia reciente, revela la madurez alcanzada tras superar dificultades deportivas y personales.

El nacimiento próximo de su primer hijo junto a su esposa Gabriely representa una esperanza distinta. Si bien aún no conocen el sexo del bebé, el futbolista admite que preferiría que su hijo no siguiera sus pasos en el fútbol: “Espero que se convierta en una gran persona, un gran ser humano. Y que me vea fuera del campo como una persona normal, no como Endrick el futbolista”. Su deseo es que su hijo pueda elegir caminos distintos, como la abogacía o la medicina, y que logre “ser feliz en su propio mundo”.
La reflexión sobre el ambiente futbolístico se apoya en la experiencia acumulada en los últimos meses, donde las críticas y la presión mediática le llevaron a replantear su relación con las redes sociales y la opinión pública. “Cuando empecé, no me llevaba bien con las redes sociales. Salía del campo y me iba directo a Twitter, a las redes sociales, para ver qué decía la gente de mí. Quería que mi ego se inflara. Pero eso no es bueno. Gracias a Dios que esa etapa ya pasó. Cuando termina algún partido, mantengo la calma y me concentro en mi recuperación. Ya no me importan las críticas”, asegura el atacante.

Endrick reconoce que alcanzar la serenidad ha sido un proceso fundamental: “Ya no presto atención a lo que dicen los demás. Cuando eliminas todo eso de tu vida, las cosas se vuelven más fáciles”. Esta nueva perspectiva, según sus palabras, le permite rendir mejor, centrarse en su equipo y dejar de lado las expectativas externas.
Sin embargo, el futbolista sigue teniendo sus ambiciones claras y su presente en el Lyon lo explica. En la presente Ligue 1, el paulista lleva 11 participaciones de gol (goles y asistencias) en 14 partidos jugados.

Estos números demuestran que recuperó el protagonismo que perdió en el cuadro merengue, lo que da como resultado una confianza y envión anímico para reavivar el sueño de poder formar parte de la Selección de Brasil en lo que será el Mundial.
El sueño mundialista de Endrick
Endrick llegó al Mundial tras una actuación clave en el amistoso ante Croacia que él mismo describió como “una noche de dudas, de urgencia”. Entró 15 minutos, provocó el penal del segundo gol y asistió en el tercero. Hoy está en el torneo, pero aún espera sus primeros minutos en cancha.
“Recé mucho. Sabía que ese día podía ser un punto de inflexión para mí. Logré superar ese pensamiento, no dejé que me afectara y jugué un gran partido”, detalló. A pesar de que solo estuvo 15 minutos en cancha cuando iba 1 a 1, provocó el penal que Igor Thiago cambió por gol y asistió a Gabriel Martinelli para el 3 a 1 final. Esta actuación significó mucho para él luego de que en la previa Carlo Ancelotti, DT de Brasil, dijera que es “un jugador del futuro, no del presente”.

“Mi mayor deseo es jugar el Mundial. Necesito estar ahí. Ese es mi primer pensamiento. Antes de pensar en el título, necesito hacer bien mi trabajo en el Lyon”, afirma, sintetizando la urgencia de su reto.
La presión de jugar en el Real Madrid
En julio de 2024, cuando recién cumplía 18 años, Endrick fue traspasado del Palmeiras al Real Madrid en una de las compras más caras del fútbol sudamericano. Además de la presión de jugar en uno de los equipos más importantes en el planeta, el jugador cargaba con la pesada mochila de las expectativas que ponían en él.
Tras su fichaje por el club español, el delantero apenas sumó tres apariciones en seis meses, un periodo marcado por una lesión en el muslo que lo mantuvo alejado de la competición durante un trimestre.
“Tuve una lesión complicada y perdí mucho tiempo. Me mantuvo alejado de muchos combates, entrenamientos y trabajo. No pude competir. Cuando te lesionas, lo perdés todo. Perdés la oportunidad de luchar por un puesto”, explicó al recordar aquellos momentos.

En la entrevista, el brasileño confesó “llorar varias veces” ya que no sabía como afrontar las molestias y el tan doloroso proceso. También explicó la carga emocional de atravesar una recuperación en la que no sabía cómo iba a volver, si iba a estar fuerte e incluso pensar en los temores de recaídas y complicaciones a futuro.
Allí también impactó una presión mediática asfixiante: el delantero estaba en boca de todos por el precio pagado y la promesa de ser una estrella mundial. Sin embargo, en un momento oscuro y complicado, el Lyon y la oportunidad de préstamo fue una luz.












