
La incertidumbre sobre la continuidad de los bloqueos se mantiene en Bolivia cuando la medida de presión cumple 40 días. Aunque el presidente Rodrigo Paz manifestó el sábado que “por medio del diálogo, los puntos de bloqueo desaparecen” y se registran menos piquetes que en semanas anteriores, el eje central del país continúa intransitable.
La Administradora Boliviana de Carreteras registra este lunes 52 barricadas en carreteras de cinco de los nueve departamentos, una cantidad significativamente menor que en semanas anteriores, cuando el promedio diario superaba las 80.
Las movilizaciones fueron convocadas por diversos sectores sociales —entre ellos la Federación de Campesinos de La Paz Túpac Katari, la Central Obrera Boliviana (COB) y los cocaleros de la región del Chapare—, quienes exigen la renuncia del presidente Paz, a quien acusan de traición por gobernar en contra de sus intereses e incumplir promesas de campaña.
La disminución de los piquetes coincide con la flexibilización de la demanda de los sectores movilizados, que la semana pasada pidieron al Gobierno que definiera una agenda de trabajo para negociar sobre esa base.

“Las organizaciones sociales sentimos ese debilitamiento y cansancio, puede que haya un dirigente que diga: ‘vamos al diálogo’”, afirmó el dirigente campesino David Mamani en entrevista con el medio digital Urgente.Bo. Sin embargo, el condicionó el acercamiento con el Gobierno a una agenda de trabajo “para no cometer más errores de carácter institucional, jurídico y político”.
En ese contexto, la COB había previsto realizar un encuentro nacional este sábado para definir la continuidad de las protestas, pero la cita se reprogramó para el domingo y luego se suspendió sin fecha. Según medios locales, los sindicatos obreros regionales de cinco departamentos han pedido levantar la medida de presión y abrir un espacio de diálogo con el Gobierno.
Al entrar a la Federación de Trabajadores Mineros de La Paz, donde se iba a llevar a cabo el encuentro, algunos dirigentes fueron agredidos físicamente por un grupo de personas que les lanzaron tomates en rechazo a los efectos que los bloqueos tienen en la sede de Gobierno donde hay escasez de alimentos y de combustible, además de encarecimiento de los precios e interrupciones en el servicio de transporte público.
“El cerco ha terminado ahogando a mucha gente, incluso a la gente que ellos decían defender o proteger, desde el punto de vista de los bloqueos”, explicó a Infobae la politóloga Ana Lucía Velasco desde La Paz. “Ha surgido la idea de que somos los rehenes del país, que no merecemos el trato que recibimos, tanto del gobierno como de los manifestantes”, agregó.
En medio de los conflictos, hay un creciente pedido entre algunos sectores para intervenir los bloqueos mediante un estado de excepción y recuperar la normalidad. El Gobierno, a pesar de que se ha munido del marco legal con una ley que regula la medida, ha optado por pedir reiteradamente diálogo a los sectores cuyas demandas consideran “legítimas”.
“Agradezco a todos los sectores que están poniendo a Bolivia primero. Sigamos construyendo acuerdos para recuperar la normalidad, consolidar un nuevo orden que proteja el empleo y devuelva tranquilidad a las familias bolivianas”, escribió el presidente Paz en su cuenta X al informar sobre la disminución de los piquetes.
Aunque comienzan a surgir señales de una posible desmovilización en las carreteras en el corto plazo, el Gobierno aún enfrenta un obstáculo clave. Los cocaleros afines al expresidente Evo Morales (2006-2019) determinaron continuar y “fortalecer” los bloqueos en los caminos y señalaron que se organizarán para resistir a lo que consideran que es la estrategia del Gobierno: el cansancio.













