
En el año 1624, una década después de la muerte de El Greco, el lienzo monumental El Bautismo de Cristo fue instalado como retablo en la iglesia del Hospital Tavera en Toledo. La obra, que muestra a Jesús arrodillado bajo un Dios resplandeciente y rodeado de ángeles, ha sido tradicionalmente atribuida en parte a Jorge Manuel, hijo del pintor, y a los ayudantes del taller, debido tanto al tiempo transcurrido entre el encargo y la finalización como a ciertas irregularidades de estilo.
Sin embargo, un estudio publicado en abril en la revista Science Advances y dirigido por investigadores de la Universidad Case Western Reserve en Ohio, introduce un giro inesperado: gracias a un modelo de inteligencia artificial, la autoría mayoritaria de la pintura podría corresponder al propio El Greco.
La investigación utilizó la herramienta de aprendizaje automático denominada Patch (pairwise assignment training for classifying heterogeneity), desarrollada para analizar minuciosamente la superficie de las pinturas.

Patch funciona escaneando la textura de la obra con imágenes 3D de alta resolución, que permiten comparar la huella del pincel centímetro a centímetro. Al detectar similitudes en las marcas, el sistema infiere la autoría común de los trazos: si le resulta difícil distinguir entre áreas, considera probable que sean obra de un mismo artista.
Después de entrenar el modelo con 25 pinturas realizadas por nueve artistas estudiantes, los investigadores analizaron dos obras de El Greco: Cristo en la cruz (1600–1610), una pieza cuya autoría exclusiva del maestro está consagrada, y El Bautismo de Cristo.
Patch confirmó que la primera es obra de un solo creador. Sin embargo, al enfrentarse a El Bautismo de Cristo, el resultado desafió las suposiciones académicas previas. El modelo detectó vínculos subyacentes entre secciones que historiadores del arte habían adjudicado a Jorge Manuel o a asistentes del taller.

El modelo solo identificó una zona, ubicada en la parte inferior de la tela, donde se reconoce la intervención de otras manos. Según la publicación en Science Advances, las diferencias estilísticas que habían alimentado las dudas sobre la autoría podrían deberse a experimentos del propio El Greco, al uso de pinceles variados o incluso a las alteraciones de su pulso con la edad.
El desarrollo de Patch presenta implicancias significativas en la investigación de obras renacentistas y barrocas, habitualmente ejecutadas en grandes talleres en los que la distinción precisa de la autoría resulta compleja por la carencia de documentos. A diferencia de otros sistemas de inteligencia artificial, Patch no necesita información previa de referencia sobre las obras del pintor principal o sus ayudantes, un requisito técnico conocido como “ground truth” en el campo.
El modelo demostró una “clasificación excepcional”, de acuerdo con la investigación de la Universidad Case Western Reserve. Hasta el momento, la atribución de pinturas suele depender del escrutinio detallado de los estilos de pincelada y otros indicios visuales. Patch, en cambio, propone un método sin precedentes que analiza las características microscópicas de la superficie pictórica independientemente de registros previos.

Un diagrama de redes incluido en Science Advances evidencia cómo Patch identificó dos comunidades principales en la obra, con la región inferior diferenciándose del resto del lienzo, pero con una continuidad estilística imprevista en las áreas tradicionalmente consideradas ajenas a la mano de El Greco.
De acuerdo con la explicación del autor principal, Andrew Van Horn, recogida por Artnet News, si bien Patch aún tiene limitaciones para identificar de manera concluyente los elementos constitutivos de lo que denomina “regímenes de práctica artística”, el avance tecnológico podría en el futuro no solo aclarar las causas de las interconexiones estilísticas en El Bautismo de Cristo, sino también rastrear la evolución de los artistas desde su período de formación hasta su trabajo independiente en el taller.













