
El Gobierno era consciente de que en el último tiempo estuvo a la defensiva y exhibía una imagen de deterioro en la gestión. Necesitaba datos positivos y de gran impacto para superar la lucha interna y recuperar la confianza deteriorada por el caso Adorni.
Dos de los tres indicadores centrales para el oficialismo arrojaron resultados favorables. El Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) registró un crecimiento interanual de 5,5%, mientras que la Confianza del Consumidor aumentó 1,3% y logró revertir una racha de tres meses consecutivos en baja. En marzo, este último indicador había caído más de 5 por ciento.
Como si alguien hubiera pedido una tregua, el Fondo Monetario Internacional (FMI) confirmó el desembolso de USD 1.000 millones, señal de que las metas fijadas en la carta de intención fueron aprobadas. Entre esos objetivos se incluía el crecimiento de la economía, que debía alcanzar un 0,35% en el primer trimestre del año.
Por eso, no extrañó que al final de la jornada el presidente Javier Milei informara una reducción de dos puntos en las retenciones al trigo y la cebada, que pasarán a 5,5% a partir del mes próximo. En el caso de la soja, la disminución será más gradual: entre 0,2% y 0,5% por mes hasta 2028, según la evolución de la recaudación. En términos prácticos, el mensaje al sector agropecuario fue que, en caso de lograr la reelección, podrían esperarse recortes más significativos en las retenciones.
Iván Cachanosky, economista jefe de la Fundación Libertad y Progreso indicó que “con este dato, el acumulado del primer trimestre cierra en +1,7% interanual. revirtiendo el -0,2% del bimestre enero-febrero. Vale recordar que enero y febrero son meses estructuralmente complicados (vacaciones, menor actividad industrial, y en este caso un paro general y dos días hábiles menos) por lo que el bimestre ya era mejor de lo que sugería el dato puntual de febrero. Marzo, el primer mes ‘limpio’ del año, despejó las dudas”.
Cachanosky destacó que “lo más significativo del dato no es solo el número agregado sino la composición. Es importante destacar que 14 de los 15 sectores crecieron en términos interanuales. Es muy distinto al patrón de los meses anteriores, donde la economía mostraba una marcada heterogeneidad con minería y agro empujando y la industria y el comercio cayendo”.
“Sin embargo, con una inflación cediendo y en un año sin ruido electoral, la demanda de pesos se normaliza y comienza a despertarse el consumo que se había apagado producto de la incertidumbre electoral vivida en septiembre-octubre del año pasado, que había dejado secuelas de algunos meses de inflación alta, que ya comienzan a quedar atrás”, agregó.
En ese contexto, el dólar se desmoronó y los que apostaron a la divisa a fin de mayo en el mercado de futuro se apresuraron a desarmar posiciones y asumir las pérdidas.
En el Mercado Libre de Cambios (MLC), se operaron USD 512 millones y el dólar mayorista bajó nada menos que $7,50 (-0,5%) a 1.389 pesos. El Banco Central compró 145 millones de dólares.
En la plaza financiera, el MEP retrocedió $5,6 (-0,4%) a $1.426 y el contado con liquidación (CCL) bajó nada menos que $12,11 (-0,8%) a 1.479 pesos.
El billete estadounidense fue a contramano del mundo en la Argentina . La divisa se revaluó contra las seis principales monedas del planeta y está en el nivel más elevado desde el 8 de abril pasado.
La consultora F2 que dirige Andrés Reschini señaló que “en futuros el volumen de operaciones se redujo a 1.136.536 contratos con ajustes negativos, pero con implícitas desplazadas hacia arriba. Se profundizó el desarme en fin de mayo, que ya veníamos señalando, con una merma de otros 211 millones con lo que la posición en cuestión acumula un desarme del monto total diario de 832 millones lo que hace suponer que el short del BCRA ha acelerado su reducción”.
Los bonos soberanos recogieron esta bonanza y subieron hasta 1,2% en los plazos más largos y 0,6% en el corto y mediano. El riesgo país bajó a 515 puntos básicos.
Las tasas de interés recuperaron protagonismo ante la expectativa de una inflación más baja, lo que sostuvo el atractivo del carry trade, la estrategia que busca obtener ganancias apostando a que los rendimientos en pesos superarán al dólar. Las LECAP continuaron ofreciendo retornos inferiores al 2% efectivo mensual, mientras el mercado aguardaba el anuncio del nuevo menú de letras del Tesoro previsto para hoy.
El S&P Merval logró sumar dos ruedas consecutivas de alza. El indicador de las acciones líderes subió 3,15 por ciento. Los mejores balances de los bancos hicieron que lideraran las subas: BBVA aumentó 8,5%; Macro, 8,4% y Supervielle, 6 por ciento.
El escenario internacional contribuyó tras los anuncios del secretario de Estado, Marco Rubio, sobre el avance en las conversaciones de paz. El crudo bajó casi 1% y subieron los tres principales indicadores de las Bolsas de Nueva York.
Anoche, el overnite mostraba inversores cautos pero optimistas y las tecnológicas subían casi 0,50%, mientras el S&P 500 operaba con aumentos de 0,28 por ciento. El oro prolongaba su caída y estaba 0,20% abajo porque el dólar seguía en alza. El petróleo se mantenía estable, con el Brent bajando a USD 104 por barril.
La apuesta es si hoy se enhebrará una tercera rueda positiva. Se espera que al menos los bonos continúen su tendencia alcista.














