
La industria manufacturera argentina llega a la mitad del año con las expectativas en terreno negativo. Según la Encuesta de Tendencia de Negocios que publica el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), sólo el 15,5% de las empresas del sector prevé que su volumen de producción va a aumentar en el período mayo-julio.
En el otro extremo, 19,2% anticipa una caída. La mayoría, el 65,3% restante, estima que su nivel de actividad no va a variar. El balance entre expectativas positivas y negativas arroja un resultado de -3,8 puntos porcentuales, lo que indica que los pesimistas superan a los optimistas.
La encuesta, que el Indec publica mensualmente y que mide las percepciones de directivos y gerentes de empresas industriales de todo el país, muestra que el clima de los negocios en el sector manufacturero sigue sin despegar. En términos más simples: de cada diez fábricas, menos de dos esperan crecer en los próximos tres meses.
La demanda interna, el principal freno
La debilidad de la producción esperada tiene una explicación que surge del propio relevamiento. Cuando se les preguntó a los empresarios por el factor que más limita su capacidad para aumentar la producción, más de la mitad —el 51,8%— señaló a la demanda interna insuficiente como el principal obstáculo. Se trata del indicador más alto con diferencia: el segundo factor más mencionado fue la competencia de productos importados, citado por el 11% de los encuestados, seguido por la incertidumbre económica, que aparece en el 7,3% de las respuestas.

El diagnóstico que surge de la encuesta es consistente con el escenario que atraviesa el sector desde hace meses, más allá de la recuperación registrada en marzo pasado. La mitad de los industriales consultados —el 50%— considera que su cartera de clientes está por debajo de lo normal, mientras que solo el 2,8% la evalúa por encima. El balance en este indicador es de -47,3 puntos, uno de los más negativos del informe.
En ese marco, los problemas financieros también ganaron peso entre los factores que frenan la actividad. El 4,8% de los empresarios los mencionó como el principal obstáculo —frente al 3,1% de tres meses atrás—, mientras que la incertidumbre económica trepó del 5,7% al 7,3% en el mismo período. Dos señales de que las condiciones del entorno siguen siendo un condicionante para las decisiones de producción.
Los pedidos de la demanda interna, sin recuperación a la vista
El panorama para los próximos tres meses tampoco muestra señales de recuperación en materia de pedidos. El 23,1% de las empresas espera que los pedidos de la demanda interna disminuyan en el período mayo-julio, mientras que solo el 14,4% anticipa un aumento. El 62,5% restante no prevé cambios. El balance es de -8,6 puntos, lo que confirma que las expectativas de demanda tampoco acompañan.
En cuanto a las exportaciones, el panorama es algo más equilibrado: el 14,8% de las empresas espera que aumenten, el 14,7% proyecta una caída y el 70,5% no anticipa variaciones. El balance es levemente positivo, de 0,2 puntos, aunque se trata de una diferencia marginal que en la práctica implica estancamiento.

El empleo, sin señales de mejora
Las perspectivas de contratación reflejan el mismo estado de cautela. Solo el 3,3% de las empresas manufactureras prevé aumentar su dotación de personal en los próximos tres meses, mientras que el 17,7% espera que disminuya y el 79% no anticipa cambios. El balance en este indicador es de -14,4 puntos.
Las horas trabajadas tampoco muestran un horizonte alentador. El 18,8% de los industriales proyecta que caerán, frente a solo el 7,5% que espera que aumenten. El 73,6% no prevé variaciones. El balance es de -11,3 puntos.
Estos números son coherentes con la situación que ya se venía registrando en los meses previos. El sector manufacturero acumuló en los últimos meses una caída sostenida en el empleo formal, con pérdidas que en algunos períodos superaron los 5.000 puestos mensuales. Las expectativas que releva el Indec no apuntan a una reversión de esa tendencia en el corto plazo.
La situación general del negocio, en zona negativa
Cuando se les pregunta a los empresarios cómo esperan que evolucione la situación general de su negocio en los próximos tres meses, la mayoría —el 72,2%— responde que la ve igual. Sin embargo, el 15,2% cree que irá a peor, frente al 12,6% que la ve mejor. El balance es de -2,6 puntos, lo que indica que los que anticipan deterioro superan a los que esperan mejora.

El Indicador de Confianza Empresarial (ICE) de la industria manufacturera, que el Indec construye a partir de las expectativas de producción, la evaluación de la cartera de pedidos y el nivel de stocks, se ubicó en -16,9% en el último dato disponible. Si se observa la serie histórica desde enero de 2025, el indicador nunca llegó a terreno positivo y tuvo su peor momento entre agosto y diciembre de 2025, cuando llegó a marcar -23,2%.
Los precios, un factor adicional de incertidumbre
Otro dato que surge del relevamiento del Indec tiene que ver con las expectativas de precios. El 35,9% de las empresas anticipa que sus precios promedio de venta aumentarán en los próximos tres meses, el 56,3% no espera cambios y el 7,7% proyecta una baja. El Indec no calcula balance para esta variable, dado que en distintos contextos económicos un aumento de precios puede interpretarse de manera diferente.
Lo que sí queda claro es que más de un tercio de las empresas industriales prevé ajustar sus precios hacia arriba en los próximos meses, en un contexto en que la demanda ya muestra dificultades. Esa combinación -costos que presionan al alza y consumo que no acompaña- es uno de los factores que el sector manufacturero viene identificando como uno de sus principales condicionantes estructurales.
En síntesis, la industria llega a la mitad de 2026 con las expectativas en rojo, la demanda débil y sin señales claras de que el escenario vaya a cambiar en el corto plazo.














