La entrega del Martín Fierro de Oro marcó una jornada singular para Guido Kaczka, quien dedicó un mensaje cargado de gratitud hacia el público tras obtener el máximo galardón de la televisión argentina, luego de imponerse como Mejor conductor por Bienvenidos a bordo.
“Antes de empezar con Es mi sueño, les quiero agradecer este sueño: el Martín Fierro de Oro. Muchísimas gracias, Aptra, y sobre todo muchas gracias a ustedes, al público, por este premio. Gracias, siempre gracias”, pronunció el conductor emocionado al inicio de su programa con la estatuilla en sus manos.
El reconocimiento a Kaczka no solo corona su trayectoria, sino que también pone en primer plano la relación cercana que mantiene con los televidentes, a quienes atribuyó el logro con insistencia en su discurso.

“La tele es mi vida, encontré una forma de vida desde muy chiquito. Muchas gracias a todos. Me quieren mucho y lo sentí esta noche. Trabajé en todos los canales, es una forma de vida, me gusta vivirla así, ustedes me permiten vivir de este modo. Mi hobbie es mi trabajo”, expresó el conductor en su discurso tras ser anunciando como ganador.
“Tengo mucho más de lo que imaginé y eso que me imaginaba muchas cosas de chiquito. Prometo apoyar esto en la biblioteca y seguir trabajando mucho por la televisión”, finalizó el animador, sensibilizado frente a su emoción por la ovación en la sala.
En marzo de este año, Guido Kaczka reflexionó sobre su carrera y la televisión en diálogo con Teleshow, antes del estreno de Es mi sueño. El conductor abordó temas centrales de su oficio y la dinámica del medio televisivo, dejando una serie de definiciones sobre su modo de trabajo y su visión del prime time.

El peso de liderar el horario central de El trece nunca se tradujo en agobio para él, quien explicó que asume esa franja con la misma seriedad que cualquier otro momento en la grilla. “Lo llevo con responsabilidad, pero cualquier horario requiere lo suyo”, aclaró, restando dramatismo a la presión que suele atribuirse al prime time.
Kaczka reconoció que el horario puede orientar ciertas decisiones, pero no lo considera determinante: “El horario es un dato más para pensar cómo armo el programa y quién puede estar mirando, pero todos los horarios tienen lo suyo”.
Consultado sobre su mayor fortaleza como conductor, Guido subrayó la autenticidad como su principio rector: “Me parece que intento ser auténtico, genuino, disfrutarlo y no pensar tanto en qué debería ser”. Destacó que su mayor satisfacción surge del encuentro con los demás y de permitir que las cosas sucedan de manera espontánea, más que de seguir un guion rígido.
La interacción con la audiencia, según Kaczka, es el núcleo de su trabajo: “Los programas y los mecanismos son una excusa para el encuentro con la gente”. Explicó que prefiere no centrarse en sí mismo, sino volcarse hacia afuera: “En esta época, el espejo juega fuerte para todos. Y yo intento estar más volcado hacia afuera que mirándome”.
A diferencia de otros conductores, Kaczka no busca ser omnipresente en cámara. “Según el programa, a veces estoy más, a veces menos, pero lo importante no es cuánto estoy sino cuál es mi función para que las cosas sucedan, más allá de mí”, consideró, remarcando que su presencia debe estar supeditada a la dinámica del ciclo.
El estilo de conducción que propone Kaczka se basa en adaptar su rol a las necesidades de cada formato, priorizando que el producto funcione antes que el lucimiento personal.
También el conductor analizó la competencia feroz que tuvo con las cartas fuertes de Telefe. “Gran Hermano es incluso de la productora de la que soy socio (Kuarzo)”, recordó, y planteó una analogía con el mundo gastronómico: “Es como en los polos gastronómicos, donde los restaurantes están juntos, uno al lado del otro, y rinden más. Para la tele es igual: la gente trae gente, y cuanto más lanzamientos haya, mejor”.














