
Un equipo del Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) viajó a El Salvador en marzo de 2026 con el objetivo de realizar investigaciones de campo y talleres sobre riesgos volcánicos.
La visita, que incluyó a dos expertos provenientes de Hawái, se centró en fortalecer la cooperación científica y en mejorar la preparación ante desastres naturales tanto en El Salvador como en Estados Unidos. El intercambio permitió a los especialistas estadounidenses aprender sobre la complejidad del vulcanismo salvadoreño, mientras compartieron su experiencia con técnicos y estudiantes locales.
De acuerdo con el USGS, la misión tuvo un doble propósito. Por un lado, buscó apoyar el trabajo del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales de El Salvador (MARN) mediante capacitaciones y recolección de muestras para analizar la historia eruptiva de la región.
Por otro, los científicos hawaianos aprovecharon la oportunidad para observar características geológicas presentes en El Salvador que resultan relevantes para comprender los procesos eruptivos en su propio archipiélago.

El Salvador, un territorio con más de 200 volcanes activo
La colaboración se da en un contexto en el que El Salvador se destaca como uno de los países con mayor densidad de volcanes activos en el continente americano. Con una superficie apenas mayor a la de las islas hawaianas, el país centroamericano cuenta con más de 200 cráteres, en comparación con los 15 volcanes principales de Hawái.
Esta abundancia se debe a la ubicación geológica de El Salvador sobre el arco volcánico centroamericano, donde la interacción de placas tectónicas genera una actividad eruptiva diversa.
El USGS detalló que los equipos conjuntos recolectaron decenas de muestras, incluidas tres extracciones de sedimentos en manglares y humedales de montaña.
Estos análisis permitirán determinar la antigüedad y el origen de los depósitos volcánicos, información clave para la elaboración de un atlas volcánico nacional. Este instrumento facilitará la identificación y el mapeo de los riesgos asociados a erupciones tanto explosivas como efusivas.
Según la Embajada de Estados Unidos en El Salvador, la visita de los expertos del USGS y las actividades desarrolladas junto al MARN resultan fundamentales en un país donde gran parte del territorio está formado por suelos de origen volcánico.
Nuevas perspectivas para los científicos de Hawái
La transferencia de conocimientos no se limitó al beneficio local. Los especialistas estadounidenses encontraron en El Salvador condiciones geológicas que les permiten reflexionar sobre aspectos poco frecuentes en Hawái.
Por ejemplo, la dispersión y variedad de volcanes salvadoreños genera interacciones entre flujos de lava y terrenos erosionados, similares a las observadas en algunos volcanes antiguos hawaianos como Mauna Kea y Hualālai.
Esta observación resulta relevante, ya que en Hawái predominan las erupciones efusivas, mientras que las explosivas, aunque poco frecuentes, representan un riesgo considerable.

El intercambio también incluyó un taller de una semana sobre el monitoreo de flujos de lava, patrocinado por el Programa de Asistencia para Desastres Volcánicos (VDAP) del USGS. En el evento participaron vulcanólogos de los observatorios de Hawái, Cascadas y Alaska, quienes compartieron experiencias sobre recientes erupciones en Kīlauea y Mauna Loa. “Desde la última erupción de lava en El Salvador en 1917, ninguno de los vulcanólogos del equipo actual ha tenido que responder a un evento de ese tipo”, señaló el USGS.
El trabajo conjunto entre el USGS y el MARN ha permitido avanzar en la caracterización de volcanes como Santa Ana, que ha presentado actividad reciente, y en la catalogación de los más de 200 cráteres del país. Esta colaboración histórica, según el USGS, “contribuye a mejorar el conocimiento sobre riesgos volcánicos en otros países y permite al USGS comprender mejor los volcanes de nuestra región”.
Los beneficios de este intercambio se reflejan en ambos sentidos. Para El Salvador representa una mejora en la capacidad de monitoreo y respuesta ante desastres, mientras que para los científicos estadounidenses, especialmente los de Hawái, ofrece perspectivas y datos valiosos sobre procesos volcánicos que pueden influir en el desarrollo de estrategias de prevención y mitigación en sus propias islas.













