
Más de 111 mil casos de diarrea y gastroenteritis se han registrado en El Salvador durante los primeros meses de 2026, según datos oficiales. El Ministerio de Salud señala que estos cuadros han causado más de 5,600 egresos hospitalarios por enfermedades diarreicas agudas, con una letalidad del 0.30% en lo que va del año.
La población infantil figura entre los más afectados. Los menores de uno a cuatro años suman casi 20,000 casos, seguidos por jóvenes de 20 a 29 años y adultos de 30 a 39, quienes superan los 16,000 contagios. Los brotes se concentran principalmente en quince municipios, entre los que sobresalen San Salvador Centro, La Unión Sur, Santa Ana Centro y Sonsonate Centro.
Las autoridades han identificado al adenovirus F humano y al rotavirus A como algunos de los virus responsables de los cuadros diarreicos de esta temporada, lo que refuerza la preocupación por la salud de los niños en esas zonas. La diarrea representa una de las causas más graves de deshidratación en la infancia y, de no tratarse a tiempo, puede derivar en complicaciones fatales.

En cuanto a la fiebre tifoidea, el país ha documentado 75 casos en 2026. Los picos más elevados se observaron entre el 12 y el 25 de abril, con siete nuevos diagnósticos en cada uno de esos días, lo que marca períodos de mayor presión para los servicios sanitarios.
Enfermedades diarreicas en la región y el mundo
A nivel global, las enfermedades diarreicas continúan siendo una amenaza para la niñez. Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la diarrea es la tercera causa de muerte en menores de cinco años y cada año provoca la muerte de más de 440,000 niños en este grupo, además de otros 50,000 entre cinco y nueve años.
Las cifras de la OPS muestran que, cada año, se producen cerca de 1,700 millones de episodios de diarrea infantil en el mundo. La organización advierte que una parte considerable de estos casos podría evitarse proporcionando agua potable segura y mejorando el saneamiento e higiene en las comunidades.
Causas y riesgos de la diarrea
La diarrea suele ser consecuencia de infecciones causadas por bacterias, virus y parásitos, la mayoría de los cuales se transmiten a través de agua contaminada. Entre los patógenos más comunes en niños menores de cinco años figuran rotavirus, norovirus, adenovirus y astrovirus; mientras que bacterias como Escherichia coli, Salmonella spp. y Shigella spp. suelen afectar a niños mayores.

La deshidratación representa la complicación más peligrosa de las enfermedades diarreicas. Los episodios graves pueden llevar a pérdida de conciencia, ojos hundidos, sed intensa y reducción de la elasticidad cutánea. La detección temprana de estos signos y la reposición adecuada de líquidos y electrolitos son claves para evitar desenlaces fatales.
Gran parte de estas enfermedades diarreicas puede prevenirse mediante el acceso a agua potable y prácticas adecuadas de higiene y saneamiento. Según la OPS, la diarrea sigue siendo una causa principal de malnutrición en la infancia, ya que la pérdida de líquidos y nutrientes afecta el crecimiento y desarrollo de los niños. La recomendación prioritaria es identificar los síntomas de deshidratación y buscar atención médica ante cualquier














