El tobillo izquierdo de Julián Álvarez no tiene una lesión nueva. Los estudios a los que se sometió el delantero del Atlético de Madrid tras su salida anticipada en el partido de vuelta de las semifinales de la Champions League ante el Arsenal descartaron un agravamiento del esguince que lo había comprometido desde el duelo de ida. El diagnóstico habla de una molestia persistente que le demandará unos días de reposo y kinesiología.
El alivio llega tanto para el cuerpo técnico del Colchonero como para Lionel Scaloni y el entorno de la Selección Argentina, con el Mundial 2026 en el horizonte. En consecuencia, el delantero llegará sin inconvenientes a los amistosos de la Albiceleste previstos para principios de junio y al debut mundialista ante Argelia en Kansas City.
La historia del tobillo viene del partido de ida. En el Emirates Stadium, durante el choque del martes 5 de mayo, la disputa del balón con Eberechi Eze en la mitad de la cancha le provocó una torcedura al atacante y lo obligó a dejar el campo antes del final. La lesión no le impidió ser titular en la revancha, pero sí condicionó su semana: fue preservado ante Valencia por La Liga el fin de semana y llegó al partido del martes con trabajos específicos de recuperación, incluso luego de haber sido infiltrado minutos antes del pitazo inicial en Londres.
En el Emirates, Álvarez tuvo participación activa desde el arranque. A los 8 minutos protagonizó la primera jugada de peligro del Atlético y tres minutos más tarde habilitó a Antoine Griezmann en la acción más clara de la primera mitad para el equipo de Diego Simeone. Con el correr del partido, la lesión fue limitando sus desplazamientos. Tras ejecutar un centro en el complemento, el dolor se agudizó y el propio jugador pidió el cambio. Salió a los 67 minutos, en el mismo relevo que incluyó la salida de Griezmann, con el ingreso de Baena y Thiago Almada.
El reemplazo llegó en el peor momento para el Colchonero: el marcador era 1-0 a favor del Arsenal, con el gol de Bukayo Saka, y el equipo madrileño necesitaba revertir la historia para avanzar a la final de Budapest. La eliminación fue un golpe duro para Álvarez, quien vio desde el banco, en la segunda fila, cómo el Arsenal sellaba su clasificación a la gran final del certamen continental.
La temporada en Champions League quedó así cerrada para el delantero de Calchín, de 26 años. Antes de la eliminación, había marcado un gol en el partido de ida en el Metropolitano que le dio vida momentánea al Atlético, y disputó ambas semifinales a pesar de las dificultades físicas. La Copa del Rey también le dejó una deuda pendiente: erró un penal en la final ante la Real Sociedad, partido que el equipo madrileño perdió.
Con el cierre de la participación en Europa, el foco de Álvarez se desplaza ahora hacia la Liga española y, sobre todo, hacia la defensa del título del mundo con Argentina. En el medio, se abrirá el debate sobre su futuro: si bien tiene contrato hasta 2030 con el Atleti, son varios los equipos que quieren contratar sus servicios. Barcelona, PSG y el propio Arsenal son algunos de los interesados.
Si bien el club madrileño pretende retenerlo, recién aceptaría negociar por una cifra similar a la que le pagó al Manchester City por su jugador franquicia: alrededor de 100 millones de dólares.














