Japón y Australia acordaron una respuesta urgente para garantizar suministros energéticos estables tras el impacto “enorme” que genera la restricción del flujo de petróleo en el estrecho de Ormuz sobre Asia-Pacífico, según declaró este lunes la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, luego de reunirse en Canberra con su par australiano, Anthony Albanese.
“La clausura efectiva del estrecho de Ormuz está infligiendo un impacto enorme en el Indo-Pacífico”, afirmó la jefa de Gobierno japonesa ante periodistas. En ese contexto, agregó: “Confirmamos que Japón y Australia mantendrán una comunicación estrecha para responder con sentido de urgencia”.
El estrecho de Ormuz canaliza cerca de una quinta parte del petróleo mundial. La interrupción del tránsito marítimo se produce luego de ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, lo que derivó en restricciones impuestas por Teherán en esa vía estratégica. Según datos de la Agencia Internacional de Energía, alrededor del 80% del crudo que circula por esa ruta tiene como destino países de Asia.
Durante el encuentro bilateral, ambos gobiernos coincidieron en la necesidad de reforzar la autonomía energética y la resiliencia frente a interrupciones del suministro. Takaichi señaló que el objetivo consiste en “fortalecer la autonomía y la resiliencia para asegurar suministros estables de energía”.
Australia ocupa un rol central en ese esquema. El país es el principal proveedor de gas natural licuado para Japón, mientras que Japón aporta cerca del siete por ciento del diésel que utiliza Australia. Esa interdependencia energética figura como uno de los pilares de la relación bilateral.
En paralelo, los dos países emitieron una serie de declaraciones conjuntas que abarcan cooperación en energía, economía, defensa y minerales críticos. El primer ministro australiano sostuvo que esos acuerdos tienen impacto directo en la población. “Estos acuerdos benefician a nuestros pueblos”, expresó Albanese. Además, remarcó: “Para los australianos, significarán una menor vulnerabilidad frente a shocks globales como los que observamos ahora por el conflicto en Medio Oriente”.
El suministro de minerales críticos constituye otro eje estratégico. Japón busca garantizar el acceso estable a insumos clave para la producción de semiconductores, baterías para vehículos eléctricos y sistemas de defensa. Australia, por su parte, promueve sus reservas de minerales como una alternativa para reducir la dependencia global de las tierras raras provenientes de China.
La cooperación bilateral también se extiende al ámbito militar. Ambos países consolidaron sus vínculos de defensa con un acuerdo por unos 10.000 millones de dólares australianos firmado el año pasado, que prevé la provisión de buques de guerra furtivos clase Mogami por parte de Japón a la marina australiana.
En el plano geopolítico, Takaichi reafirmó su compromiso con la estrategia de un Indo-Pacífico “libre y abierto”. Durante un discurso de política exterior pronunciado en Vietnam el fin de semana, la mandataria señaló que Japón intensificará sus esfuerzos en esa dirección. La iniciativa, impulsada originalmente por el ex primer ministro Shinzo Abe, cuenta con el respaldo de varios aliados de Estados Unidos en la región.
“Japón busca fortalecer su resiliencia, en particular mediante el refuerzo de las cadenas de suministro de energía y minerales críticos, y la ampliación de la cooperación en seguridad”, indicó la líder japonesa en esa intervención.
El concepto de Indo-Pacífico “libre y abierto” forma parte de una estrategia más amplia orientada a contrarrestar la influencia de China en la región. La propuesta genera tensiones con Beijing, que cuestiona ese enfoque.
(Con información de AFP)













