
El informe “Horizonte azul de América Latina y el Caribe 2025” de la CEPAL describe el panorama de avances y desafíos que enfrentan El Salvador, Guatemala, Honduras, Costa Rica, Panamá y República Dominicana en la gestión sostenible de los océanos.
Costa Rica, Panamá y República Dominicana destacan por una proporción superior al 15 % de áreas marinas protegidas en sus zonas económicas exclusivas, mientras que El Salvador, Guatemala y Honduras reportan porcentajes inferiores al 5%.
Estos países participan en convenios y protocolos internacionales para la protección marina, incluidos acuerdos regionales como el Convenio de Cartagena y, en algunos casos, los de Antigua y Lima. Costa Rica y Panamá han ratificado acuerdos internacionales clave como el de Altamar (BBNJ) y el Acuerdo sobre Subvenciones a la Pesca de la OMC, mientras que Guatemala y República Dominicana también han formalizado su adhesión al acuerdo de la OMC.
La pesca artesanal representa una parte significativa de la captura marina en la región. En Centroamérica, el 43,2 % del volumen de pesca corresponde a este sector, cifra que alcanza el 51.9 % en el Caribe, donde República Dominicana muestra una alta dependencia.
En 2022, aproximadamente 1.5 millones de personas trabajaban en la pesca artesanal en América del Sur, con una participación femenina relevante en la acuicultura asociada. El informe señala avances en la implementación de marcos legales que reconocen y protegen el acceso de los pescadores artesanales a los recursos, especialmente en Costa Rica, Panamá, República Dominicana, El Salvador, Guatemala y Honduras, aunque persisten diferencias en el nivel de desarrollo de estos marcos.

En materia de investigación científica, únicamente El Salvador y Honduras reportaron datos sobre inversión anual en tecnología marina en el periodo 2013-2021, lo que refleja un rezago regional frente al promedio mundial.
Costa Rica y Panamá también figuran en la producción de publicaciones científicas en ciencias oceánicas, aunque su volumen se mantiene por debajo de los promedios globales.
Contaminación marina
La contaminación marina, principalmente por plásticos, continúa siendo un reto considerable para estos países. El Caribe, con apenas el 6,2 % de la población regional, concentra el 14 % de la basura marina total. Entre 2017 y 2022, la proporción de residuos que llega a las playas creció hasta el 67 % en la región.
El Salvador impulsa proyectos innovadores en el tratamiento de residuos y la economía circular, como la recuperación de metano en plantas de tratamiento de aguas residuales, que buscan reducir la contaminación y diversificar los ingresos locales.
La CEPAL remarca la urgencia de ampliar la protección marina, fortalecer la gestión de áreas protegidas con recursos estables y monitoreo adaptativo, e integrar a comunidades locales e indígenas en la gobernanza. Recomienda, además, avanzar en el cumplimiento y ratificación de acuerdos internacionales sobre plásticos y nutrientes, y fomentar la adopción de prácticas productivas circulares.

“Es urgente acelerar la reducción de las fuentes de contaminación terrestre y marina, reforzar medidas de protección y uso sostenible en áreas de gran vulnerabilidad a los impactos del cambio climático y eliminar progresivamente los subsidios perjudiciales para los ecosistemas marinos y terrestres y la sobrepesca», insta el organismo.














