
El acuerdo comercial entre la Unión Europea y el bloque sudamericano Mercosur entra en vigor de manera provisional este viernes, pese a que sigue pendiente un fallo judicial sobre la legalidad del tratado.
El pacto, destinado a crear una de las mayores zonas de libre comercio del mundo, quedó cerrado en enero tras más de 25 años de negociaciones. Su entrada en vigor cuenta con el respaldo de la mayoría de los países del bloque europeo, en un contexto marcado por la búsqueda de diversificación comercial frente a los desafíos que plantean Estados Unidos y China.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó: “Se ha invertido mucho trabajo para sacar adelante este acuerdo histórico; ahora ha llegado el momento de dedicar el mismo esfuerzo a garantizar que nuestros ciudadanos y empresas cosechen sus beneficios de inmediato”. Además, sostuvo: “Desde el primer día se reducen los aranceles y se abren nuevas oportunidades de mercado”.
La funcionaria agregó: “Se trata de una buena noticia para las empresas de la UE de todos los tamaños, una buena noticia para nuestros consumidores y una buena noticia para nuestros agricultores, que conseguirán nuevas y valiosas oportunidades de exportación, con la plena protección de los sectores sensibles”.
El acuerdo elimina los aranceles en más del 90% del comercio entre ambas regiones. En ese marco, favorece las exportaciones europeas de automóviles, vino y queso, y facilita el ingreso al mercado europeo de productos sudamericanos como carne de vacuno, aves de corral, azúcar, arroz, miel y soja.
Para marcar la fecha, Von der Leyen y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, mantienen conversaciones en línea con los líderes de los países de Mercosur: Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.
En conjunto, la UE y Mercosur representan cerca del 30% del Producto Interno Bruto mundial y más de 700 millones de consumidores, lo que ubica al acuerdo entre los más relevantes a nivel global.
La entrada en vigor provisional del tratado se produce mientras el Parlamento Europeo mantiene abierto un proceso ante el máximo tribunal de la UE, al que remitió el acuerdo en enero para que se pronuncie sobre su legalidad. Ese dictamen sigue pendiente.
El avance del pacto genera divisiones dentro de Europa. Francia encabeza la oposición por la preocupación de sus agricultores, que temen la competencia de productos más baratos procedentes de Sudamérica, en especial de Brasil y países vecinos. El intento francés de bloquear el acuerdo no prosperó y derivó en un enfrentamiento público con Alemania, uno de los principales impulsores del tratado dentro de la Unión Europea.
En paralelo, Bruselas impulsa otros nuevos acuerdos comerciales con socios estratégicos como India, Australia e Indonesia, en línea con su estrategia de ampliar el acceso a todos los mercados internacionales.
La entrada en vigor del acuerdo marca un nuevo paso en la relación comercial entre ambos bloques, mientras persisten las diferencias internas en Europa y la expectativa por el fallo judicial que definirá el marco legal del tratado.
(Con información de AFP y EP)














