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El costo de la canasta básica en Nicaragua supera ampliamente los salarios formales y ahonda la brecha social, según el CETCAM

Una infografía destaca que el salario mínimo mensual de 253 dólares en Nicaragua es insuficiente para cubrir los costos de la canasta básica y servicios esenciales, dejando a millones en situación económica crítica. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Nicaragua registra una brecha estructural entre el costo de la canasta básica y los salarios, una situación que impide incluso al empleado promedio del sector formal cubrir sus necesidades elementales, según el tercer informe del Centro de Estudios Transdisciplinarios de Centroamérica (CETCAM), publicado en abril de 2026.

El estudio, elaborado por el economista Marco Aurelio Peña, lleva por título Economía del malestar. Malestar económico y entorno institucional deficiente en el contexto autocrático en Nicaragua (2023–2025) y continúa el trabajo de dos análisis previos de la misma serie.

La paradoja de los números que no se sienten

Las misiones técnicas del Fondo Monetario Internacional han calificado favorablemente variables como las reservas monetarias, el crecimiento proyectado y la solidez del sistema financiero nicaragüense. El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo presenta estos datos como prueba de gestión.

El informe de CETCAM compara esta circunstancia con una revisión médica superficial: los indicadores macroeconómicos funcionan como un chequeo general que no detecta la enfermedad de fondo. Para la productora agrícola, el empleado informal, la pequeña emprendedora o el trabajador independiente, la estabilidad macro es “una pertinaz ilusión”, ya que, según el estudio, “el dinero se les escurre como agua entre los dedos”.

En un hogar de Nicaragua, una madre cuenta pequeñas monedas en la mesa mientras sus dos hijos con platos vacíos y un padre preocupado de pie, enfrentan la difícil realidad económica del país. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En diciembre de 2025, la canasta básica de 53 productos costó C$20,821.68 córdobas (USD 568.52). El salario mínimo más bajo ese año fue de C$5,950.02 (USD 162.46) y el salario promedio del sector formal llegó a C$15,873.47 (USD 433.41). Con ese promedio, un servidor público apenas lograba cubrir tres cuartas partes de la canasta; un trabajador agropecuario, menos de un tercio.

El alimento como principal motor del encarecimiento

La paradoja más aguda del informe radica en los alimentos. Nicaragua, aunque es un país productor, enfrenta que el componente alimenticio es el que más ha incrementado el costo de vida de sus habitantes.

Entre 2021 y 2025, el costo de los bienes alimenticios aumentó C$3,721.01 córdobas, lo que representa una subida acumulada del 33,5%. Los alimentos componen el 71% del costo total de la canasta básica en 2025, lo que hace que cada ajuste en este rubro impacte de forma directa el presupuesto familiar.

El salario promedio nominal creció un 30% en el mismo período, pero ese incremento resultó insuficiente para reducir la brecha en el corto plazo. Los salarios reales —descontando la pérdida de poder adquisitivo— son incluso más bajos que los nominales registrados en las estadísticas oficiales.

Tres síntomas de una economía de sobrevivencia

El informe identifica tres consecuencias concretas sobre la vida cotidiana de las familias nicaragüenses.

Primero, el encarecimiento de los alimentos supera el nivel salarial, afectando a los compradores pese a que la inflación oficial se reporta como moderada. Segundo, el país se percibe caro, no tanto por precios altos, sino por salarios estructuralmente bajos.

Una bandera nicaragüense desgastada y rasgada cubre parcialmente varios billetes de dólar estadounidense sobre una superficie de madera rústica, sugiriendo una situación económica precaria. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La tercera consecuencia es la precarización del consumo: las familias optan por bienes de menor calidad, sustituyen proteínas por carbohidratos y compran cantidades más pequeñas de los productos que antes adquirían. El deterioro es mayor entre los estratos de bajos ingresos y en zonas alejadas de las cabeceras departamentales, donde el empleo es escaso y peor remunerado.

El contexto político que bloquea la salida

El informe ubica este deterioro económico en el marco de un proceso de sustitución dinástica del poder por parte del grupo Ortega-Murillo, dentro de un entorno regional que también se ha visto tensionado.

Una anciana en Nicaragua cuenta billetes de dólar y córdoba, frente a una ventana, con una bandera nicaragüense y la foto de un joven en Nueva York colgadas en la pared. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Desde que Donald Trump regresó a la presidencia de Estados Unidos, las políticas migratorias radicales afectan a la comunidad latina en general. Mientras tanto, las presiones sobre Cuba y Venezuela —dos aliados directos del régimen nicaragüense— se han intensificado.

El informe expone que la dictadura no plantea alternativas de futuro para la mayoría de la población y concentra sus esfuerzos en consolidar el control económico por parte del grupo familiar en el poder.

El CETCAM sostiene que las probabilidades de un cambio político son reales, aunque complejas, y la ciudadanía mantiene esperanza en ese desenlace a pesar de las condiciones de subsistencia en que vive. El informe ofrece insumos para promover una opinión pública crítica y para la elaboración de propuestas ante ese posible escenario.