El clima de incertidumbre en la economía volvió a ganar protagonismo en el debate público durante marzo. Las expectativas sociales atraviesan una etapa de preocupación, alimentada por factores políticos, laborales y vinculados con la evolución de los precios. De todos modos, esta percepción no se relaciona necesariamente con la posibilidad de un shock o inestabilidad.
La UCA publicó el Índice de Incertidumbre Económica (IIE), el cual anotó una suba al alcanzar un valor de 54, luego de haberse ubicado en 49,6 en diciembre, en 49,7 en enero y en 53,3 en febrero. El informe remarcó que este aumento deriva en conductas defensivas, menores niveles de actividad y mayor volatilidad. Pese al deterioro del IIE, aseguran que los registros aún son mejores que los de 2024 y algunos meses de 2025.
La casa de estudios identificó varias preocupaciones disparadoras de dicho malestar en los últimos meses. En primer lugar, cobró relevancia la categoría Política debido a la intensa actividad legislativa durante el verano. También tuvieron impacto en la opinión pública las discusiones vinculadas a sospechas de corrupción por parte de funcionarios del Ejecutivo.
Pese al deterioro del IIE, aseguran que los registros aún son mejores que los de 2024 y de algunos meses de 2025
Daniel Aromí, encargado del relevamiento, consideró que esto despierta dudas en cuanto a la fortaleza del Gobierno para implementar medidas que estabilicen la economía.
En lo relativo al tema Trabajo, la reforma laboral tuvo una alta incidencia y acaparó gran parte del debate en febrero.
La categoría Pobreza recuperó peso, lo que es consistente con la publicación del dato del Indec a fines de marzo y con cuestionamientos metodológicos que señalan que la baja del indicador no fue tan pronunciada como la informada oficialmente.

Reacciones y diagnósticos de especialistas
La última encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública de la Universidad de San Andrés (Udesa) arrojó que el 68% de los argentinos está insatisfecho con la marcha general de las cosas.
El reporte destacó que la falta de trabajo (40%), los bajos salarios (39%) y la corrupción (38%) se posicionan como los principales problemas que afectan al país. Además, subrayó que regresó la preocupación por la inflación, tras haber perdido centralidad en relevamientos anteriores.
El sentimiento de que el país está peor que en 2025 se acentuó: un 56% tiene una visión retrospectiva negativa. Hacia adelante, el 43% cree que la situación empeorará en el próximo año (Udesa)
“El sentimiento de que el país está peor que en 2025 se acentuó: un 56% tiene una visión retrospectiva negativa. Hacia adelante, el 43% cree que la situación empeorará en el próximo año, con un aumento del pesimismo en todos los segmentos”, precisó Udesa.
El economista Jorge Colina, director de la consultora Idesa, dijo a Infobae que la incertidumbre responde a la compleja situación del mercado laboral, donde acceder a un empleo no resulta sencillo. Quienes trabajan por cuenta propia también enfrentan dificultades, ya que las ventas siguen débiles.

Colina expresó que si bien los ingresos mostraron cierta recuperación respecto de 2024, el salario real se mantiene en niveles similares a fines de 2023, en medio de la espiral inflacionaria. Para el especialista, “la percepción general es que no hubo mejoras en la situación laboral: ocupación, actividad económica y poder adquisitivo continúan estancados”.
En el corto plazo, Colina no observa una salida a esta situación porque el Gobierno prioriza la meta de llevar la inflación a 0% mensual. Para lograrlo, aplica una política de tasas elevadas junto con una fuerte contracción monetaria, lo que tiende a generar recesión.
La percepción general es que no hubo mejoras en la situación laboral: ocupación, actividad económica y poder adquisitivo continúan estancados (Colina)
Al mismo tiempo, el economista sostuvo que intentar impulsar el consumo mediante incrementos forzados de ingresos suele fracasar, ya que termina acelerando la inflación y erosionando esos aumentos.
Una alternativa para reactivar las ventas sin presionar sobre los precios, afirmó Colina, es fomentar el crédito, especialmente a través de tarjetas y préstamos personales que permitan financiar gastos. Esto también ayudaría a las empresas a invertir en capital de trabajo y producir más.
Sin embargo, explicó que la suba de tasas encareció y restringió opciones, lo cual se refleja, por ejemplo, en una mayor morosidad.
Según el director de Idesa, la expansión de la actividad es la condición necesaria para mejorar los salarios y no al revés, como ha sucedido en los últimos años.
Maximiliano Gutiérrez, economista del Ieral de Fundación Mediterránea, apuntó que la incertidumbre económica actual no proviene de la sensación de una crisis inminente, sino de la falta de claridad en la comunicación del Gobierno, que eleva las expectativas de más. A su vez, cree que hace ruido la cuestión del empleo y la actividad. “Hay un cambio de modelo, donde los perdedores se ven rápido y los ganadores tardan en aparecer”, dijo.
Gutiérrez planteó que la crítica al equipo económico sobre los altos impuestos es válida, aunque se vuelve crucial que cada empresario busque formas de mejorar su competitividad.
En números, según el Indec, en febrero de 2026, el índice de salarios mostró un avance de 2,4%, ubicándose por debajo de la inflación de ese mes (2,9 por ciento).
Hay un cambio de modelo, donde los perdedores se ven rápido y los ganadores tardan en aparecer (Gutiérrez)
Los datos de la Secretaría de Trabajo indican que, en términos reales, los salarios de los empleados registrados del sector privado cayeron 0,2% mensual en febrero, mientras que aquellos acordados en los principales Convenios Colectivos de Trabajo (CCT) lo hicieron en 1,7%. En relación a igual mes de 2025, la retracción fue de 0,2% y 5,9%, respectivamente.

En otro orden, en el cuarto trimestre de 2025, el desempleo alcanzó al 7,5% de la población económicamente activa, lo que representa un incremento de 1,1 puntos porcentuales respecto al mismo período del año anterior.
La consultora LCG detalló que aumentó la proporción de trabajadores no asalariados dentro del total de ocupados. “Esto está directamente relacionado con el crecimiento del monotributo y del empleo como repartidores y conductores independientes”.













