
Joan Manuel Serrat, posó sonriente y emocionado junto a un retrato de Gabriel García Márquez, su amigo. El cantautor catalán, de esta manera, se hizo presente en el acton en donde el presidente de Colombia, Gustavo Petro, entregó al alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, el último retrato artístico en vida tomado en vida de Gabriel García Márquez, durante un acto oficial celebrado en la Biblioteca Gabriel García Márquez de la ciudad catalana. El espacio cultural fue distinguida en 2023 como Mejor Biblioteca Pública del Mundo por la Federación Internacional de Asociaciones e Instituciones Bibliotecarias (IFLA en sus siglas en inglés), reforzando la conexión simbólica entre el escritor colombiano y la ciudad donde residió casi una década.
El retrato, que representa a García Márquez junto a flores amarillas, quedó expuesto en la biblioteca que lleva el nombre del Nobel y que desde mayo de 2022 opera como un polo cultural en el barrio Sant Martí, con una superficie de 4 mil metros cuadrados y especialización en literatura latinoamericana. El edificio —obra de los arquitectos Elena Orte y Guillermo Sevillano (del estudio Suma Arquitectura)— ha mostrado especial atención al diseño orientado a la experiencia del usuario, incluyendo gradas de madera, espacios con cortinas y mobiliario destinado a fomentar la lectura en distintos formatos.
Durante la ceremonia realizada en la mañana de este viernes 17 de abril, Petro identificó a García Márquez como “el hombre más universal de Colombia”, subrayando un contraste. “Hay países que tienen hombres universales desde las armas, él lo fue desde las palabras. En el mundo de hoy tenemos poderes que hacen su poder a partir de armas y dinero, pero olvidan que si las palabras y las multitudes se juntan, son más poderosas”, destacó el mandatario colombiano. Collboni por su parte asumió el gesto como un refuerzo del lazo cultural entre Barcelona y Latinoamérica, destacando el impacto en el entorno del barrio popular de Sant Martí.

La historia de García Márquez en Barcelona
Gabriel García Márquez y su familia vivieron en Barcelona entre 1967 y 1975, alternando residencia en tres domicilios: primero en un apartotel de la calle Lucà, luego en la avenida República Argentina 168 —ambos en el barrio del Putxet— y finalmente en una planta baja de la calle Caponata 6, en Sarrià. Este último piso se identifica como el de mayor permanencia, escenario de reuniones y fiestas con invitados internacionales como Armando Manzanero y donde el autor escribió El otoño del patriarca. Este itinerario vital ha dado origen a rutas guiadas que recorren los lugares de residencia y principales escenarios del paso de Gabo por la ciudad condal.
Tras su salida definitiva a México en 1975, el novelista compró un apartamento en el paseo de Gracia, con la intención de regresar a la ciudad al menos una vez al año casi hasta su fallecimiento. El domicilio barcelonés de los García Márquez coincidió geográficamente con el del escritor Mario Vargas Llosa, testimoniando la concentración de referentes literarios latinoamericanos en la capital durante los años setenta.

La Biblioteca Gabriel García Márquez
Inaugurada en 2022, la Biblioteca Gabriel García Márquez se distingue tanto por su especialización en literatura latinoamericana como por su diseño arquitectónico. El inmueble, con grandes cristaleras y una estructura que evoca pilas de libros, se articula en torno a una escalera central y prioriza la entrada de luz natural y la visibilidad de los árboles exteriores. Los espacios resultan polivalentes: zonas de butacas y cojines conviven con sillones colgantes, hamacas y pufs, articulando tramos de mayor o menor intimidad para el usuario.
La biblioteca se ha posicionado como edificio de referencia y equipamiento principal en Sant Martí de Provençals, ampliando el flujo cultural desde el centro de Barcelona hacia los barrios periféricos. Su diseño y éxito operativo, respaldado por el reciente galardón internacional, la convierten en un caso paradigmático de innovación sectorial en la industria cultural iberoamericana.
La entrega efectuada por Gustavo Petro no solo sitúa al retrato como elemento central del equipamiento, sino que subraya la vigencia de la obra y la figura de Gabriel García Márquez en el ecosistema cultural de Barcelona, consolidando la relación entre la producción literaria latinoamericana y la estrategia de posicionamiento de la ciudad como capital cultural internacional.














