La segunda audiencia del nuevo juicio por la muerte de Diego Maradona comenzó con una declaración sorpresa: el neurocirujano Leopoldo Luque pidió por primera vez ampliar su indagatoria en el marco del debate oral. Lo hizo en dos oportunidades, una para hablar exclusivamente de la autopsia y otra en la que recordó, al borde del llanto, su relación con el Diez. “Lo amaba, era mi amigo”, dijo con la voz entrecortada.
Su inesperado pedido para declarar este jueves cambió radicalmente el cronograma previsto para la jornada, que iba a arrancar con el testimonio de Juan Carlos Pinto, el médico que firmó el acta de defunción de Diego, e iba a continuar con Lucas Farías, el primer policía en ingresar a la casa del Diez tras el fallecimiento. Para la tarde estaba citada Gianinna Maradona. Todas las declaraciones fueron suspendidas.
Luque se sentó por primera vez ante el tribunal a las 12:15. “¿Quiere declarar?“, le preguntó el juez Alberto Gaig. ”Sí“, respondió contundente. “Entonces se lo invita a hacerlo libremente”, contestó el magistrado.
En ese momento, el neurocirujano -que está imputado por homicidio simple con dolo eventual- apoyó varios libros sobre el escritorio, tomó el micrófono y habló durante media hora. Lo hizo con un tono monocorde, palabras correctas y sin caer en ningún calificativo.
La primera intervención estuvo centrada en la autopsia de Diego Maradona: cuestionó muchos datos, se apoyó en papers científicos y negó, entre otras cosas, que el Diez haya agonizado 12 horas. Además, habló de su rol en la internación domiciliaria -en la que Diego falleció el 25 de noviembre de 2020- y ratificó: “Yo no estaba a cargo”.
En la segunda se mostró más sensible. Si bien no lloró en ningún tramo de su declaración, sí se le escuchó la voz entrecortada y debió hacer algunas pausas cuando recordó su relación con Maradona, qué los unía y el amor que dijo que se tenía.
Luque se refirió solo una vez a su situación procesal, por la que se enfrenta a una pena de entre 8 y 25 años de prisión: “Quiero decir que soy inocente y que lamento mucho su muerte”, fue lo único que dijo antes de comenzar.
Leopoldo Luque y Diego Maradona
El neurocirujano recordó que conoció al astro del fútbol entre 2016 y 2017 porque su socio se lo presentó. “Con Diego se generó un vínculo porque mi vida tenía algunas características que a él le llamaron la atención. Eso me dijo. Él de Fiorito, yo de Caraza, ambas villas. Yo jugaba al fútbol donde jugaba Diego. Casa humilde la mía, el único profesional de la familia. Esta es una charla que tuve con él”, comenzó diciendo.
Fue la primera vez que se le quebró la voz a Luque, quien no había hablado en el juicio nulo de 2025 y adelantó que en este debate lo hará muchas veces.
“Nosotros teníamos charlas breves porque él tenía una forma de ser que no le gustaba ponerse meloso. Diego es multifacético. Era, perdón. Y cada uno tiene una mirada diferente de él. Con el tiempo, yo lo empecé a ver como una persona, pero al principio era Dios”, dijo.

“Diego estaba cansado”
El neurocirujano contó a los jueces que en pandemia, el año de su muerte, lo vio desmejorar a Maradona: “No podía salir de su casa, tenía problemas sentimentales, familiares; lo empecé a ver mal. Triste. Tomaba alcohol. Yo intentaba ayudarlo, que hiciera tratamiento psiquiátrico. Me empezó a rechazar a mí, iba y no me recibía”, relató.
Según su declaración, él, de todas formas intentaba acercarse porque se preocupaba. “Era mi amigo. La admiración que siento por él no se va a ir nunca, ni bajo estas circunstancias”, subrayó.
Luego, recordó el día del cumpleaños número 60 de Maradona, su festejo en la cancha de Gimnasia —donde dijo que advirtió que no lo vio bien— y el descubrimiento del hematoma subdural en la cabeza diagnosticado horas después, que derivó en una cirugía.
Del día de la operación, dijo: “Lo recuerdo con la bata, sentado, diciendo ‘estoy cansado’. Esta charla yo la tuve muchas veces con él. Y él estaba cansado. Yo no sabía que era cansado, pero lo interpretaba. Yo le decía: ‘si no podés vos, ¿quién va a poder?’. Yo lo alentaba. Yo estaba emocionado ahí, estaba llorando”.
“Después de la operación, el único que insistía para que no se fuera a su casa era yo, porque pensaba que podía volver a tomar alcohol. Yo quería que estuviera la mayor cantidad de tiempo ahí. Pero él se quería ir”, recordó.
La internación domiciliaria
El neurocirujano se refirió brevemente a su rol en la internación domiciliaria donde falleció Maradona el 25 de noviembre de 2020. Dijo que no les mintió a las hijas de Diego con que era la mejor opción porque era lo que él creía y aclaró que él no estaba a cargo del procedimiento. “Yo dije explícitamente que era neurocirujano. Dijeron de buscar un clínico; dije que estaba de acuerdo. Dicen que lo aislaba, eso es falso. Jamás. No se puede demostrar», comenzó diciendo al respecto.
Sobre su rol como “médico de cabecera”, expuso: “Un día le dolía una muela y llamé a una odontóloga. ¿Y eso es ser médico responsable? ¿Médico de cabecera? Bueno, entonces vamos a creer que lo era».
“En cuanto a mi injerencia, al ‘Luque define todo’: yo era Luque copera», siguió.
De vuelta a los últimos días antes del fallecimiento de Diego, declaró que él nunca lo vio hinchado en las veces que lo visitó en Tigre y que ninguno de su familia lo hizo, de acuerdo a su relato.
Luego, volvió a destacar: “Nunca hablé con ningún enfermero de la internación domiciliaria. Nunca. Porque soy neurocirujano y no estaba a cargo de esa internación domiciliaria. Ellos no me reportaban, no me contaban novedades y no me informaban nada clínico. Las apreciaciones de mi especialidad las hice yo mismo. Todos sabían que era neurocirujano”. Y concluyó: “Su hija me dijo puntualmente que iba a buscar un clínico de cabecera y ella aclaró que yo era neurocirujano”.
El corazón de Maradona, su agonía y la hinchazón del cuerpo
Luque presentó ante los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón una serie de papers hechos por la Unión Europea de Cardiología que definió como “de mayor evidencia científica actual”. Fue para hablar de la causa de muerte del Diez.
“El diagnóstico que arrojó la autopsia fue una insuficiencia cardíaca crónica con miocardiopatía dilatada que se descompensó, se agudizó por falta de tratamiento, según una de las pericias oficiales”, introdujo.
En este contexto, en primer lugar, aclaró que el Diez no tomaba ninguna medicación para el corazón por una decisión de otro profesional: “Diego, a partir del 2007, no recibió ningún medicamento cardíaco y, en ese momento, el doctor que estaba acompañándolo era Cahe, no yo”.
Luego, cuestionó que en el análisis al cadáver, los forenses nunca midieron las cavidades cardíacas de Maradona. “La miocardiopatía dilatada es la dilatación de estas, que nunca se midieron. Los papers dicen que son necesarias las mediciones. Acá no se revisaron, dijeron que están grandes. Subjetivo total“, dijo.
También resaltó que era mentira que el corazón de Diego pesaba más de lo que debía, como se conoció en el juicio anterior: dijo que los últimos papers científicos dicen que el peso normal para un hombre es de 500 gramos, como el de él.
“Los doctores en la pericia dicen que lo normal es 250, 300 gramos: es una medida primitiva. También dijeron que el órgano estaba agrandado, pero eso no lo midieron”, subrayó Luque.
El neurocirujano, continuó: “También se habló de un edema de pulmón, de agonía, de 12 horas. Todo insólito”.
Sobre la foto de Maradona muerto que se conoció en 2025, Luque explicó que la hinchazón no necesariamente se debe a una condición “no alertada” por los profesionales, sino a las reiteradas maniobras de RCP una vez fallecido el Diez.
“El paciente estuvo reanimado al menos una hora. Lo reanimaron, pararon un segundo porque había fallecido, y lo vuelven a reanimar por pedido de la familia. Reanimaron a un cadáver”, describió sobre el día de la muerte.
Y agregó sobre la agonía: “Apoyado en este marco científico, se puede decir que la agonía es larga o corta, pero no se puede constatar que sea de 12 horas. Los médicos acá dicen de 12 horas. Es mentira”.
Antes de levantarse de la silla desde la que le habló a los jueces del tribunal, uno de sus defensores, Julio Rivas, aclaró que el neurocirujano va a volver a declarar varias veces a lo largo del juicio.














