
Las mascotas forman parte de la vida cotidiana de millones de hogares y ocupan un lugar afectivo que va mucho más allá de la convivencia. Los animales domésticos acompañan rutinas y, para muchas personas, representan una presencia constante. Esa cercanía también vuelve más visible una idea que ganó fuerza en los últimos años: la salud requiere atención sostenida y no solo respuestas cuando aparece una enfermedad.
La mirada sobre el bienestar se amplió a medida que crecieron la expectativa de vida de perros y gatos y el interés por acompañar mejor cada etapa. La longevidad dejó de pensarse como un dato aislado y pasó a vincularse con la calidad de vida, la movilidad, la función cognitiva, el estado corporal y la prevención. En ese marco, los cuidados cotidianos pasaron a tener un peso más claro dentro de la salud general de las mascotas.
De acuerdo con la veterinaria especializada Cat Henstridge, citada por The Independent, “la nutrición es fundamental para tener una mascota sana”. Esa perspectiva se cruza con otras recomendaciones presentes en entidades veterinarias y sanitarias, que ubican a la alimentación, el control clínico y la prevención en un mismo esquema de cuidado.
Cinco hábitos para mantener la salud de las mascotas
Controles veterinarios

El Center for Disease Control and Prevention señaló que la atención veterinaria regular y de por vida es fundamental para la salud de las mascotas, junto con la actualización de vacunas, desparasitación y control de pulgas y garrapatas. Esa supervisión permite seguir la evolución general del animal y detectar cambios antes de que se vuelvan evidentes en la rutina.
En la vejez, la frecuencia de esos controles puede aumentar. Según indicó Morris Animal Foundation, en los perros se recomienda pasar a dos visitas al año desde el último 25% de su esperanza de vida, mientras que en los gatos esa periodicidad puede comenzar a los 10 u 11 años. La North Carolina Veterinary Medical Association añadió que exámenes físicos completos y análisis de sangre de rutina pueden ayudar a identificar enfermedad renal, alteraciones hepáticas, problemas de tiroides, cardiopatías o cáncer en etapas iniciales.
Mantener un peso corporal adecuado

La North Carolina Veterinary Medical Association citó un estudio que encontró que los perros que conservaron una condición corporal óptima vivieron un promedio de 1,8 años más que sus hermanos de camada con sobrepeso. También presentaron una aparición más tardía de enfermedades crónicas y osteoartritis menos severa.
El veterinario Jeff Munn, miembro de esa asociación, afirmó que “una mascota delgada no solo está más sana”. En sus declaraciones vinculó ese estado con una mayor comodidad, mejor movilidad y una mejor evolución durante los años avanzados. Morris Animal Foundation también advirtió que los animales domésticos mayores tienden a aumentar de peso por cambios en el metabolismo, menor actividad física o enfermedades, y señaló que el sobrepeso y la obesidad se asocian con una reducción de la esperanza de vida.
Sostener actividad física

Jeff Munn recomendó caminatas diarias para los perros y sostuvo que ese hábito favorece el control del peso, la salud articular, el sistema cardiovascular y la estimulación mental. Para animales mayores, el ejercicio adaptado también ayuda a conservar masa muscular y movilidad.
En los gatos, la actividad física se expresa más a menudo a través del juego. Morris Animal Foundation señaló que períodos breves varias veces al día pueden ayudar a sostener la salud cerebral y prevenir el deterioro cognitivo. La fundación también incluyó a los juguetes interactivos con comida entre las estrategias para mantener activos a perros y gatos desde el punto de vista mental y físico.
Reforzar la prevención y la higiene diaria
Incluye vacunación, desparasitación, control de parásitos, limpieza de espacios y observación de signos de enfermedad. El Center for Disease Control and Prevention recomendó ofrecer buena alimentación, agua fresca, una cama limpia y mucho ejercicio, además de mantener al día las vacunas y el control de pulgas y garrapatas. El organismo advirtió que estos parásitos pueden transmitir enfermedades a las mascotas y también a las personas.

Las pautas de higiene abarcan además la manipulación de heces, recipientes y zonas donde viven los animales. Asimismo, indicaron que conviene recoger los excrementos, limpiar de inmediato orina, vómito o materia fecal dentro del hogar y lavarse las manos después del contacto con saliva, heces, alimento o utensilios. En gatos, el organismo recomendó cambiar la arena de la caja todos los días. En perros, también desaconsejó las dietas crudas por la presencia posible de gérmenes como Salmonella y Listeria en algunos alimentos.
Observar cambios físicos y de conducta
La Morris Animal Foundation recomendó revisar a la mascota una vez al mes para identificar bultos, protuberancias o zonas sensibles, ya que esos cambios pueden ser benignos o indicar un problema de salud. Este hábito ofrece mejores posibilidades de intervención.
La observación también incluye el estado del ánimo, la energía, la conducta alimentaria y posibles señales de deterioro cognitivo. La fundación explicó que el envejecimiento saludable en mascotas toma como referencia tres áreas de trabajo: mantener la salud mental, sostener el bienestar social y físico, y preservar la función. Esa perspectiva ubica a la observación diaria como una herramienta de seguimiento que complementa los controles veterinarios.

La alimentación, un factor que cambia con la edad
Según Cat Henstridge, los cachorros y gatitos son fisiológicamente distintos de los animales adultos y requieren dietas acordes a ese proceso. En esa etapa, indicó que el desarrollo cerebral es central y señaló que los alimentos enriquecidos con EPA y DHA, ácidos grasos omega-3 de origen marino, pueden ser “muy beneficiosos para el desarrollo cerebral”.
De acuerdo con The Independent, los animales recién nacidos reciben calostro, una leche rica en nutrientes y anticuerpos que transmite parte de la defensa inmune materna. La veterinaria explicó que llega un momento en que ese sistema pierde fuerza y el sistema inmune del animal joven debe asumir esa función, por lo que una dieta adecuada puede acompañar esa transición.
El paso a la adultez tampoco responde a una edad única. Muchos gatos y perros de razas pequeñas pueden cambiar a alimento de adulto alrededor del año, mientras que razas medianas o grandes suelen necesitar más tiempo. Henstridge aclaró que la decisión depende del grado de madurez, crecimiento, peso y desarrollo de cada animal. En esa etapa, la alimentación busca sostener energía, salud intestinal, función orgánica y condición corporal.














