
Un joven de 20 años fue el protagonista de una extensa audiencia imputativa que se llevó a cabo este miércoles y jueves en Rosario, donde fue sindicado como el presunto organizador de la célula que opera para la estructura narco conocida como Los Menores en la zona oeste y noroeste de la ciudad. Se trata de Lautaro Nicolás Damián Brest, apodado “WiFi” debido a la forma de sus orejas, según comentaron personas que lo conocen hace un largo tiempo.
Brest fue detenido a finales de febrero en un procedimiento del Comando Radioeléctrico en inmediaciones de boulevar Seguí y Rouillón. Al momento de la aprehensión, dio la identidad de su hermano adolescente, pero luego los agentes constataron que era él, a quien conocían por las menciones suyas en la calle en el marco de las disputas territoriales en el distrito oeste y noroeste.
“WiFi” fue recién acusado este miércoles y jueves en el Centro de Justicia Penal de Rosario ante el juez Federico Rébola. Los fiscales Ignacio Hueso y Diego Giro lo ubicaron como uno de los presuntos cabecillas de la banda que vende droga al menudeo principalmente en los barrios Triángulo, Moderno y en el complejo habitacional Supercemento de Donado y Mendoza.
Junto a Brest fueron imputados Dylan “Mascota” Farías, Brandon Juan Cruz “Acelga” López, Santino Oficialdegui y Alexis Ismael Morales, todos por asociación ilícita.

Farías y López ya estaban presos desde el año pasado por haber matado a tiros el 20 de octubre a Máximo Nahuel Gómez Cácere, un joven de 20 años que vendía droga en la zona oeste para Los Monos.
A “WiFi” particularmente le endilgaron realizar tareas desde enero del año pasado para Carlos Andrés L., alias “Junior”, quien sería el líder de la célula en esos sectores de Rosario para Los Menores. Su rol, de supuesto organizador, consistió en controlar y administrar el comercio de estupefacientes en las zonas, donde utilizó principalmente a menores de edad, quienes vendían en la vía pública.
Brest era, junto con Farías, quienes decidían cuánto se vendía en cada sector y a qué precio. Generalmente, se comunicaba a través de la aplicación de mensajería Zangi con distintos miembros de la estructura y rotaba constantemente de línea telefónica.
A pesar de su corta edad, el presunto organizador de Los Menores tenía vínculos con las fuerzas de seguridad, según ventiló en la audiencia, ya que recibía avisos de procedimientos policiales minutos antes de su concreción.
“Recién me levanto y ya me voy. Hay allanamientos. Estoy viendo qué onda, porque son 22 lugares que van a romper”, le contó el lugarteniente narco a su pareja a través de Zangi el pasado 23 de enero a las 14.26. La joven Araceli A. cayó detenida este miércoles en un operativo de la Tropa de Operaciones Especiales en las inmediaciones a la terminal de ómnibus Mariano Moreno. Con ella se hará otra audiencia, donde se la acusará por asociación ilícita.
El 24 de febrero hubo un diálogo similar a través de Zangi entre “WiFi” y su novia. “La gorra me quiere cortar. Los federales. Dos Amarok de las fuerzas especiales me andan cazando”, le indicó cerca de las 2 de la mañana.
En marzo del año pasado, Brest quiso ampliar el radio de operación, pero le salió mal. Quiso hacer pie en el barrio San Francisquito, en la zona oeste de Rosario, otro territorio, otra dinámica. El 2 de abril de 2025 dos sicarios esperaron a que se suba a un taxi y le dispararon tres tiros desde la ventanilla, pero todos los disparos fueron al conductor, Nicolás Brest, su padre, quien agonizó 40 días en el hospital hasta que murió.
“Me activaron. Tres tiros me tiraron. Esperaron que me suba al taxi de mi viejo. Se me acercaron al lado de la ventanilla y me tiraron. Le arruiné la vida. La bala que le entró en el chope (sic) perforó un pulmón, rompió la columna y tocó la médula espinal”, comentó el joven en un chat de Facebook con otro miembro de la banda.
Para los fiscales, “la violencia de ‘WiFi’ es extrema”. “Miembros de la organización se negaron a activar con él porque es ‘A palo’ y temían caer presos bajo la etiquete de ‘La banda de WiFi’”, afirmaron al tiempo que ampliaron: “Era visto dentro del propio grupo como alguien inclinado a involucrarse en episodios violentos, lo cual generaba temor en otros integrantes a la hora de participar en determinadas actividades junto a él”.
Por su parte, los fiscales Hueso y Giro imputaron a Santino Oficialdegui y Juan Cruz López de robar vehículos con dos objetivos: usarlos para balaceras y venderlos. Ambos también fueron detectados en “mejicaneadas” a otros dealers, a quienes citan en una cuadra para supuestamente comprarles droga, pero luego los asaltan. A Alexis Morales, en tanto, se le atribuyó vender estupefacientes para “WiFi” en Rouillón al 3600.