
El excapitán de la selección inglesa, Wayne Rooney, generó controversia al afirmar que el Mundial de Sudáfrica 2010 fue “el peor de la historia” y una experiencia completamente ajena al espíritu habitual de la competición, lo que reavivó el debate sobre el legado de esa Copa del Mundo y la frustración que acompañó la campaña inglesa en ese torneo.
Durante una entrevista reciente en el ciclo británico The Overlap, describió la edición africana como diferente al resto de los torneos, marcando así un fuerte contraste con otras opiniones del ámbito futbolístico internacional.
El exdelantero de Manchester United explicó que, para él, “no existe un Mundial peor que Sudáfrica 2010. Ese torneo nunca se sintió como un Mundial”. Sus palabras fueron recogidas por GOAL.com, el portal especializado en fútbol, que destacó la contundencia de su opinión.
En el Mundial de Sudáfrica 2010, la selección de Inglaterra quedó eliminada en octavos de final tras una derrota 4-1 frente a Alemania y apenas logró superar la fase de grupos, sumando solo cinco puntos en tres partidos y mostrando un rendimiento por debajo de las expectativas. Rooney, quien llegó al torneo como una de las máximas figuras del equipo dirigido por Fabio Capello, no pudo anotar ningún gol durante la competencia y fue objeto de duras críticas tanto por su desempeño como por su reacción hacia los hinchas ingleses, a quienes increpó después de un empate sin goles frente a Argelia.

Una experiencia frustrante para Rooney
En su diálogo con The Overlap, Rooney rememoró detalles precisos sobre el ambiente vivido durante el certamen. “Íbamos camino a nuestro partido inaugural contra Estados Unidos y la atmósfera era completamente inusual. Estaba oscuro, no había aficionados cerca y faltaba esa bienvenida habitual de los simpatizantes que uno espera antes de un partido”, relató el exatacante. “Simplemente, no se sentía como un Mundial en absoluto”.
La percepción negativa de Rooney se vio potenciada tanto por el pobre rendimiento colectivo como por su propia sequía goleadora, que lo convirtió en blanco de las críticas de la prensa y la afición. Tras el empate 0-0 ante Argelia, fue captado por cámaras televisivas burlándose de los hinchas ingleses que abucheaban al equipo, un episodio que ilustró la tensión y distancia entre los jugadores y su público durante ese campeonato.
Expectativas y un nuevo fracaso: el Mundial que hizo Inglaterra
Inglaterra llegó a Sudáfrica con una plantilla considerada entre las más competitivas de la época, bajo el mando del técnico italiano Fabio Capello. Sin embargo, desde el inicio, la selección mostró dificultades para encontrar cohesión y ritmo de juego. En la fase de grupos, los “Three Lions” empataron 1-1 con Estados Unidos, igualaron 0-0 frente a Argelia y obtuvieron una ajustada victoria 1-0 sobre Eslovenia, lo que les permitió avanzar a octavos de final en segundo lugar de su grupo.
El desenlace se dio en la derrota frente a Alemania, donde Inglaterra fue superada ampliamente por 4-1. El partido quedó marcado por el recordado gol no convalidado a Frank Lampard, cuya pelota cruzó claramente la línea de meta sin ser sancionada por el árbitro ni sus asistentes. Este incidente, conocido como “gol fantasma”, intensificó la polémica y el descontento entre jugadores, cuerpo técnico y seguidores.
Según Statista, el portal alemán de estadísticas deportivas, Inglaterra había llegado al certamen con una expectativa de figurar al menos entre los cuatro primeros, algo que no lograba desde 1990. La temprana eliminación y el escándalo arbitral reforzaron el sentimiento de fracaso y dejaron una huella indeleble en figuras como Rooney.

Diferencias con las calificaciones
Las declaraciones de Rooney contrastan con la visión oficial de la Federación Internacional de Fútbol Asociación, FIFA, y de numerosos observadores internacionales. El entonces presidente de la entidad, Sepp Blatter, describió la edición de Sudáfrica 2010 como “el mejor Mundial de la historia” por su organización y su importancia cultural para el continente africano.
A pesar de este reconocimiento, el testimonio del excapitán inglés subraya la distancia entre la evaluación institucional y la experiencia personal de los protagonistas. “Mis recuerdos están claramente marcados por la manera en que nos despidieron del torneo”, reconoció Rooney, quien admitió que la combinación de malos resultados, ambiente frío y frustración individual forjaron su opinión negativa sobre aquel Mundial.