En un escenario global en el que la energía volvió a convertirse en un activo estratégico, la Argentina reinventó su industria para transformarla en un sector pujante, capaz de abastecer al mercado local y generar exportaciones. El descubrimiento y posterior explotación de Vaca Muerta cambió radicalmente el panorama de un país históricamente importador de recursos energéticos.
En este contexto, los objetivos de producción y exportación son ambiciosos. Para 2030, el sector proyecta ventas externas por alrededor de USD 30.000 millones, con cerca de 30 millones de toneladas equivalentes de energía exportadas. En valor, el monto es similar a lo que aporta hoy el agro -alrededor de USD 34.000 millones-, un dato que cobra relevancia ya que históricamente el campo fue el mayor generador de divisas para Argentina.
Sin embargo, para alcanzar estas metas, un informe privado reveló que el país necesitará invertir USD 22.000 millones y perforar alrededor de 1.000 nuevos pozos. Según el relevamiento de la consultora Wood Mackenzie, “estos esfuerzos serán determinantes para que el país consolide su posición como actor global en energía”, sostiene el informe.
Superávit histórico
La magnitud de la oportunidad se refleja en el desempeño reciente. La Argentina cerró 2025 con un superávit energético de USD 7.815 millones, el saldo anual más alto registrado desde que existen datos, según el Indec. Las exportaciones de combustibles y energía alcanzaron USD 11.086 millones, un incremento interanual del 12,8 %, mientras que las importaciones descendieron a USD 3.271 millones, una caída del 18 % frente a 2024. El sector representó siete de cada diez dólares del saldo comercial total del país.
Durante enero de 2026, el superávit continuó: Argentina registró USD 618 millones, producto de exportaciones por USD 781 millones y la reducción de importaciones hasta USD 163 millones. Aunque el monto fue USD 128 millones menor que en enero de 2025 -por la baja internacional del precio del Brent en enero-, las proyecciones privadas mantienen optimismo, estimando un superávit anual de USD 9.000 millones.
Ahora, en medio del conflicto en Medio Oriente, estas proyecciones mejoraron en favor de la Argentina. Un escenario de precios internacionales más altos para el petróleo y el gas podría ampliar el saldo positivo del sector energético en los próximos meses, al elevar el valor de las exportaciones mientras las importaciones se mantienen contenidas por el crecimiento de la producción local.
Cambios en los propietarios del negocio
En su estudio, la consultora añade que el desafío de ejecutar inversiones sin precedentes ocurre en un escenario marcado por la acelerada transformación de los actores principales.
“En los últimos dos años, en Vaca Muerta se concretaron 18 transacciones relevantes de compraventa de activos, principalmente por la salida de grandes petroleras internacionales que vendieron posiciones heredadas para capitalizar mejores valuaciones y enfocarse en activos estratégicos para su portafolio global”.
El grupo global de investigación resaltó que, en el último tiempo, el control nacional se profundizó. “YPF lidera como la principal empresa de exploración y producción”, señala.
La petrolera estatal, dirigida por Horacio Marín, estableció un techo de USD 14.000 millones en exportaciones energéticas para el próximo año. Este salto, que supera los USD 11.000 millones proyectados para el cierre de 2025, es el resultado directo de su Plan 4×4, que tiene el foco en la eficiencia operativa y en la venta de activos que el ejecutivo declaró prescindentes.
Vista Energy, de Miguel Galuccio, ex presidente de YPF, consolidó recientemente su liderazgo en la formación luego de adquirir la participación de Petronas en La Amarga Chica. Desde su creación invirtió USD 6.000 millones y prevé desembolsar otros USD 4.500 millones para alcanzar los 180.000 barriles diarios en 2028 y 200.000 barriles diarios en 2030.
Pampa Energía, de Marcelo Mindlin, desarrolla Rincón de Aranda, con un desembolso previsto de USD 1.500 millones hasta 2027, y proyecta multiplicar por diez su producción hasta 45.000 barriles diarios, generando USD 1.200 millones anuales en exportaciones a partir de 2027.
En tanto, Tecpetrol, del Grupo Techint, produce 25 millones de metros cúbicos diarios de gas natural en Fortín de Piedra, cubriendo cerca del 20% del consumo invernal argentino. La empresa también impulsa nuevos desarrollos petroleros en la cuenca neuquina.
Pan American Energy (PAE), del grupo liderado por Marcos Bulgheroni, opera siete áreas en Neuquén y en 2025 inició actividades en Río Negro con la concesión no convencional Loma Guadalosa. Además impulsa, a través de Southern Energy —la compañía creada para desarrollar el proyecto— un esquema de exportación de GNL con buques de licuefacción en el Golfo San Matías. El plan prevé ampliar la capacidad del sistema de 16 a 28 millones de metros cúbicos diarios hacia 2028.
Infraestructura y rutas de exportación
La infraestructura es determinante para sostener el crecimiento. El Oleoducto del Valle —el principal sistema operativo para evacuar el crudo de Vaca Muerta hacia el Atlántico— tiene margen para ampliar operaciones, mientras las obras del proyecto Duplicar+ aumentarán la capacidad de bombeo durante 2026.
Sin embargo, el sector espera la inauguración del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur a fines de ese año. Este proyecto permitirá transportar mayores volúmenes de crudo desde la cuenca neuquina hacia puertos de exportación y aliviar uno de los principales cuellos de botella del sistema.
A la par, nuevas rutas como el Oleoducto Trasandino (Otasa) hacia Chile permitirán diversificar los canales de exportación y abrir mercados en el Pacífico.