El miércoles 25 de marzo, 4 personas fueron encontradas sin vida por inhalación de monóxido de carbono. El trágico hecho ocurrió en un departamento 14 del primer piso en la calle Undiano 69, Ciudad de Bahía Blanca. Cuando la policía ingresó a la vivienda, hallaron a las víctimas, entre ellas dos menores y su madre.
Las víctimas fueron identificadas como Evelin Michea de 35 años, sus dos hijos reconocidos como Luca Arena de 3 y Bialous Mirko de 7 años, y la pareja de la mujer, Ramón Gómez de 33 años. Las primeras pericias confirmaron que la causa del fallecimiento fue la inhalación del gas tóxico, que suele pasar inadvertido y puede resultar letal en pocos minutos. Además, la investigación estableció que Evelin y su familia habían cambiado de domicilio hacía poco, presuntamente el día domingo, a la primera cuadra de Undiano en la ciudad.
Previo al hallazgo, los efectivos de la DDI de Bahía Blanca ya se encontraban investigando el caso. Días antes, la madre de Evelin Michea había denunciado la desaparición de su hija y sus nietos, por lo que activaron el protocolo para encontrarlos. El despliegue policial fue iniciado formalmente en Punta Alta y, tras días de búsqueda, el miércoles encontraron a la familia.
Las primeras observaciones de la escena revelaron indicios compatibles con intoxicación por monóxido de carbono que más tarde fue confirmado por las autopsias. Además, se dio a conocer que las víctimas fallecieron en el día que se mudaron al lugar. Según el informe de la Policía Científica, las autoridades judiciales trabajan en el lugar para determinar las circunstancias exactas del hecho, de acuerdo con la información publicada por La Nueva.
Por qué es peligroso el monóxido de carbono
El monóxido de carbono es un gas imposible de detectar por los sentidos humanos, ya que carece de color, olor y sabor, es por eso que lo llaman el “asesino invisible”. Sin embargo, todas las intoxicaciones pueden ser evitadas.
El gas tóxico suele generarse en ambientes cerrados en consecuencia del mal funcionamiento o deficiente ventilación de cualquier artefacto que utilice combustible (calefones, termotanques, calderas, estufas, braseros, salamandras, cocinas, anafes, calentadores, parrillas a leña o carbón, hornos a gas o leña y motores de combustión -vehículos, motosierras, generadores eléctricos, etc-).
El monóxido de carbono se da por la combustión incompleta de gas, petróleo, carbón, kerosén, nafta, madera, plásticos dentro de un ambiente con poco oxígeno. Si la concentración aumenta, el oxígeno en la sangre disminuye drásticamente, lo que puede ocasionar los síntomas de intoxicación.

Se debe sospechar de una intoxicación por monóxido de carbono ante la presencia de alguno de estos síntomas: dolor de cabeza, mareos, somnolencia, debilidad, cansancio, náuseas/vómitos, pérdida del conocimiento y/o convulsiones, palpitaciones, dolor de pecho y paro cardiorrespiratorio. Además hay que tener en cuenta que el riesgo se incrementa durante los meses de invierno, cuando la ventilación en los hogares suele ser insuficiente debido al intento de conservar el calor.
Según el Ministerio de Salud de la Nación, los grupos más vulnerables ante la intoxicación por monóxido de carbono son mujeres embarazadas, bebés, niños pequeños, personas mayores y quienes padecen enfermedades cardíacas, pulmonares o anemia. “Muchas intoxicaciones por monóxido de carbono parecen Intoxicaciones alimentarias, gripes o accidentes cerebrovasculares. En niños pequeños puede simular un cuadro meníngeo por la irritabilidad, llanto continuo y rechazo del alimento”, asegura el ministerio.
En este marco, el Ministerio de Salud recomienda ventilar permanentemente los ambientes donde se utilicen elementos de calefacción a gas, leña, queroseno o carbón, así como garantizar la correcta evacuación de gases al exterior. Las casas con ventilaciones tapadas y aparatos sin mantenimiento representan el mayor peligro de intoxicación, como muestran los datos oficiales.