
Este martes se conoció que cerca de 200 turistas argentinos fueron víctimas de una estafa masiva con falsos alquileres de departamentos en el balneario de Reñaca, en Viña del Mar, Chile, durante los días previos y posteriores al Año Nuevo. Ahora, una turista detalló cómo era el modus operandi del delincuente, quien minutos antes de dar de baja la página web por donde promocionaba los alquileres, pidió disculpas utilizando un pasaje de la Biblia.
La maniobra permitía captar a turistas que buscaban alojamiento en una de las zonas más concurridas del litoral chileno durante la temporada de fiestas de fin de año. Publicaban las ofertas de alquiler con precios llamativos, pero no desproporcionados, lo que generaba confianza en los interesados y avanzaban en el proceso. Algunos turistas transfirieron sumas superiores al millón de pesos argentinos, equivalentes a más de 1.100 dólares, según la cotización chilena, sin sospechar que por detrás estaba ocurriendo un fraude.
“A través de Instagram veo la publicidad, como el lugar era conocido y ya he ido en otras oportunidades, entonces conozco. Escribí y me contestó una mujer diciéndome que era Marcela. Me pasó el precio para seis personas, me preguntó qué días y cuántas personas y el monto de trescientos cincuenta mil chilenos», comenzó explicando Marisel.

A la secuencia, le siguió la confirmación del pago y la presunta reserva del lugar, que ofrecía imágenes de las habitaciones, y un paquete completo de cena, bebidas para el brindis, show de los fuegos artificiales y desayuno.
La turista mendocina continuó su relato sobre las indicaciones recibidas por parte de los supuestos arrendatarios. “Te tenemos que mandar a un correo para que te llegue la forma del pago, o a través de WhatsApp. Pero es más rápido, si querés, en pasarme tu correo y te paso el pago”, manifestó la mujer. “Cuando me mandan al correo, me llega el monto total”. “Como no sabíamos cómo hacer la transferencia de acá hasta allá, le pedí a una prima si ella podía transferir la plata y cuando yo iba, le llevaba el dinero”. Hasta ese momento, Marisel seguía sin sospechar nada.
Tras haber realizado el pago, envió el comprobante correspondiente, a lo que le respondieron: ‘Listo, perfecto. Acuso recibo de pago. El check-in es tal día a partir de las doce horas’. “Previo a todo esto, ya me había mostrado las habitaciones a través del link de Booking. Yo había visto los comentarios, entonces también es algo que uno no dudaba”, contó en un diálogo con El Nueve.
“Dos días antes de viajar, le pregunto si teníamos que llevar ropa blanca y no me contestan”, aseguró. Ante la insistencia le solicitaron que escriba al mail, dado que por las festividades “respondían a través del correo”; pero tampoco tuvo respuesta.

Al llegar a destino, las víctimas descubrieron que no existía ninguna reserva a su nombre. “Cuando nos acercamos al lugar, digo mi nombre, pero el señor de la recepción no encuentra ninguna reserva”. Fue en ese momento cuando les confirmaron que habían sido estafados. “Ay, no, Holiday Reñaca es una estafa”, les dijo el trabajador, manifestando que eran la familia número 15 que habían llegado con la misma información.
Los damnificados también constataron que el sitio web había sido dado de baja. “Perdón a todos, pero era necesario. Reconozco el daño, y pido perdón por ello, sé que deberé pagar en algún momento y lo haré. Lamento desde lo más profundo de mi alma el haberme aprovechado de ilusiones, pero era necesario para salir. No será grato para mí este fin de año sabiendo lo que hice”, decía el mensaje escrito por el estafador previo a borrarse.
“Tenme piedad, oh Dios, según tu amor, por tu inmensa ternura borra mi delito, lávame a fondo de mi culpa, y de mi pecado purifícame. Pues mi delito yo lo reconozco, mi pecado sin cesar está ante mí; contra Ti, contra Ti sólo he pecado”, expresó evocando una frase de la Biblia.
Respecto a las denuncias, la mujer explicó que “había que ir a la PDI en Viña. Había mucha gente”. La familia no procedió con el registro “porque nos dijeron que no nos iban a devolver” el dinero.
Otra de las víctimas, oriundo de Santiago del Estero, relató a 24 Horas: “Llegamos y nos dijeron que no había disponibilidad, ahí entendimos que era una estafa. Sentimos una impotencia total, porque uno confía en hacer con tiempo todas las reservas y cae con esto”. Otro afectado, contó que aprovechó un descuento del 20% y adelantó $1.330.000 pesos chilenos, el equivalente a 1.470 dólares. “Tenían una página verificada y un mail con dominio propio”, explicó.