
Un camión recolector de residuos realizaba su recorrido habitual por barrio Villa Belgrano en la ciudad de Córdoba, cuando, al iniciar el prensado de la basura sobre la calle Blas Pascal al 5300, el chofer detectó algo fuera de lo común. El ruido metálico que surgió desde el interior del vehículo fue suficiente para detener la marcha y, tras una rápida inspección, se confirmó lo inesperado: una bomba de aviación modelo MK-05 apareció entre los desechos urbanos.
El trabajador del servicio municipal se percató de la presencia del artefacto en torno a las 00:15 y, ante la sospecha, dio aviso inmediato a la Policía de Córdoba.
Personal policial arribó al lugar y dispuso medidas preventivas para aislar la zona, en tanto especialistas del Departamento Brigada de Explosivos se sumaron al operativo para identificar el objeto hallado. El procedimiento se desarrolló sin demoras, y la intervención se realizó bajo estrictos protocolos de seguridad.
Los peritos confirmaron que se trataba de una bomba de aviación MK-05, de unos 25 centímetros de largo. Este tipo de artefactos suele emplearse en ejercicios de entrenamiento y señalización, lo que explicaría la ausencia de carga explosiva y de cartucho pirotécnico.
El hallazgo motivó el secuestro inmediato del explosivo, que fue trasladado a los depósitos de la brigada para su análisis técnico y pericial.

El comisario inspector Exequiel Bornancini, responsable de la división de Explosivos, supervisó el despliegue que permitió neutralizar cualquier riesgo en la vía pública. Las maniobras culminaron sin que se registraran lesiones ni daños materiales, tanto en el equipo de recolección como en las inmediaciones del hallazgo.
“El artefacto no representaba peligro inminente, aunque igualmente fue secuestrado por precaución”, según consta en el informe oficial.
La investigación ahora busca establecer cómo terminó el artefacto en el circuito de residuos domiciliarios de uno de los barrios residenciales del norte de Córdoba.
Una munición de guerra junto a un contenedor de basura en Palermo

No es la primera vez que sucede algo como lo que ocurrió en Córdoba. Por caso, en el barrio porteño de Palermo, el pasado 14 de enero un vecino descubrió una munición de guerra junto a un contenedor de basura.
El hallazgo se produjo, cuando el encargado de un edificio localizó un objeto sospechoso sobre la vereda, a pocos metros de la intersección de Juan Francisco Seguí y Lafinur. La presencia del artefacto, identificado posteriormente como un proyectil de artillería de 75 mm, encendió las alertas y derivó en la rápida intervención del Escuadrón Antibombas y la Policía de la Ciudad.
La zona donde fue hallado el proyectil se encuentra a escasos 60 metros de un colegio, aunque en ese momento no había actividad escolar debido al receso de verano. El despliegue incluyó la participación de agentes policiales y expertos en explosivos, que evaluaron la situación y tomaron las medidas necesarias para garantizar la seguridad del área.
De acuerdo con la información confirmada por el Escuadrón Antibombas, el artefacto encontrado era un proyectil de calibre 75 mm de artillería, equipado con espoleta pero sin carga explosiva. El procedimiento llevado a cabo consistió en el traslado de la munición a un sitio seguro, donde fue detonado de forma controlada para descartar cualquier tipo de riesgo. La intervención fue supervisada por el Juzgado Federal N°10.