Un buque petrolero ruso sancionado por Estados Unidos se dirige hacia Cuba con un cargamento de crudo y tiene previsto arribar este lunes al puerto de Matanzas, según datos de monitoreo naval, en una operación que desafía las restricciones impuestas por Washington al suministro energético de la isla.
La embarcación, identificada como “Anatoly Kolodkin”, transporta aproximadamente 730.000 barriles de petróleo y se encontraba este domingo navegando al norte de Haití, en ruta hacia territorio cubano.
El arribo se produce en un contexto de fuerte presión estadounidense para limitar el flujo de combustible hacia Cuba, en momentos en que el país atraviesa una de las peores crisis energéticas de los últimos años.
El especialista en energía Jorge Piñón indicó que, en esta fase del recorrido, resulta poco probable que se produzca una intervención en alta mar para impedir la llegada del buque.
“Creo que, a estas alturas, las probabilidades de que Estados Unidos intente detenerlo han desaparecido prácticamente”, afirmó en declaraciones a AFP.
Añadió que, una vez que el buque entre en aguas jurisdiccionales cubanas, “será casi imposible que el gobierno estadounidense lo detenga”.
El “Anatoly Kolodkin” partió desde el puerto ruso de Primorsk el 8 de marzo. Durante parte de su recorrido fue acompañado por un buque de la Armada rusa al atravesar el canal de la Mancha, aunque posteriormente continuó su trayecto en solitario hacia el Atlántico. La operación se produce pese a que la embarcación figura en listas de sanciones estadounidenses.
El envío de crudo se concreta después de varios intentos fallidos de abastecimiento. Otro buque que, según reportes, transportaba diésel con destino a Cuba no llegó a la isla y terminó descargando en Venezuela días atrás, lo que agravó la escasez en el sistema energético cubano.
La dictadura de Cuba ha reconocido que no ha recibido suministros de petróleo desde enero, lo que derivó en medidas de emergencia como el racionamiento estricto de combustibles. La falta de diésel y otros derivados impacta tanto en la generación eléctrica como en el transporte y la actividad productiva.
De acuerdo con estimaciones técnicas, el cargamento que transporta el buque ruso podría ser refinado en un plazo de entre 15 y 20 días, y posteriormente distribuido en un lapso adicional de hasta diez días. El volumen permitiría obtener alrededor de 250.000 barriles de diésel, un recurso clave en el funcionamiento de la economía local.

“La necesidad urgente hoy en Cuba es el diésel”, subrayó Piñón a AFP. El experto explicó que el régimen deberá definir el destino del combustible una vez procesado.
“Si fuera Díaz-Canel, me preguntaría: ‘¿a dónde dirijo este diésel?’”, planteó, al describir el dilema entre priorizar la generación eléctrica o el transporte.
El trasfondo de esta situación está marcado por el endurecimiento de las medidas estadounidenses. Tras la pérdida de su principal proveedor regional, Cuba quedó expuesta a una interrupción prolongada del suministro. Washington incluso advirtió sobre posibles sanciones a países que envíen petróleo a la isla, lo que redujo las alternativas de importación.
En paralelo, la escasez ha generado efectos en cadena sobre la economía. La reducción del transporte público, el aumento de los precios del combustible y la suspensión de vuelos comerciales forman parte del escenario actual. Además, el sistema eléctrico ha registrado múltiples fallas, incluyendo varios apagones a nivel nacional en lo que va del año.
Según datos de la estatal Unión Eléctrica (UNE), los apagones afectarán este domingo simultáneamente hasta el 57 % de Cuba en el horario de mayor consumo de energía.
(Con información de AFP y EFE)